Una de las familias empresariales más influyentes de la Argentina regresa con decisión a un terreno que había abandonado hace más de veinte años. Los Perez Companc, a través de su compañía Pecom, están realizando movimientos significativos en el sector petrolero que podrían transformar el mapa de la industria extractiva nacional. El anuncio realizado esta semana de una nueva adquisición marca otro capítulo en esta estrategia de reposicionamiento que comenzó hace apenas unos meses y que, de concretarse conforme a lo planificado, colocaría a la firma entre los cinco mayores productores de crudo del territorio argentino, desplazando a empresas internacionales consolidadas desde hace décadas.
El retorno después de dos décadas: una apuesta renovada
La desvinculación de los Perez Companc del negocio petrolero ocurrió en tiempos muy diferentes a los actuales. Durante más de veinte años, la familia canalizó sus esfuerzos e inversiones hacia la industria alimentaria, un rubro en el que construyó un imperio empresarial de considerables dimensiones. Sin embargo, la coyuntura actual del mercado energético y las oportunidades que se abrieron en el país parecen haber motivado un cambio de dirección estratégica que sorprendió a observadores del sector. El reinicio de operaciones petroleras bajo la marca Pecom ocurrió en octubre del año pasado, cuando la compañía desembolsó 114,5 millones de dólares para adquirir extensiones de terreno en la provincia de Chubut, específicamente los yacimientos incluidos en la primera fase del denominado Proyecto Andes. Esa operación representó apenas el primer paso de una escalada de inversiones que continuó con mayor intensidad durante los primeros meses de este año.
Lo que distingue la estrategia de Pecom es su apuesta por las reservas convencionales maduras, aquellas que ya se encontraban en operación y que grandes productores multinacionales decidieron abandonar o reducir. Esta decisión contrasta con las preferencias de otras compañías que, como YPF, han priorizado el desarrollo de recursos no convencionales, particularmente los depósitos de esquisto bituminoso ubicados en Vaca Muerta, Neuquén, considerados más rentables a largo plazo y con potencial de escala mayor. La apuesta de los Perez Companc, en cambio, busca generar flujo de caja inmediato a partir de yacimientos ya productivos que requieren inversiones menores que las necesarias para abrir nuevas fronteras exploratorias.
Las compras que trazan el mapa de una expansión acelerada
A principios de 2026, Pecom anunció la adquisición de una de las áreas más productivas del país. Se trata del yacimiento denominado Manantiales Behr, localizado en Chubut y considerado el sexto en términos de producción de petróleo en toda la nación. Por esta operación, la empresa desembolsó 410 millones de dólares a YPF, en una transacción que ilustra tanto el tamaño de las inversiones como la disposición de la empresa estatal a desinvertir en campos convencionales para concentrar recursos en el desarrollo de reservas no convencionales de mayor escala. Aunque la firma ya realizó el pago, aún no ha asumido formalmente las operaciones diarias del yacimiento, un traspaso que estaba previsto para los días inmediatamente posteriores al anuncio, aunque con tensiones relacionadas a la transición del personal que trabaja en el campo.
El movimiento más reciente llegó esta semana con el anuncio de un acuerdo con Pluspetrol para la compra del 57 por ciento de la participación accionaria en el bloque denominado El Corcovo, ubicado en la zona fronteriza entre Mendoza y La Pampa. Esta operación permitirá a Pecom sumar aproximadamente 18.000 barriles por día en nuevas capacidades de producción, lo que llevaría el total operado por la compañía por encima de los 50.000 barriles diarios. El paquete incluye varias áreas específicas: Gobernador Ayala y Jagüel Casa de Piedra en Mendoza, junto con Gobernador Ayala III y CNQ-7A en La Pampa, todos ellos ubicados en proximidad de la cuádruple frontera con Neuquén y Río Negro. El monto exacto de esta transacción no ha sido divulgado públicamente, aunque representaría otro desembolso significativo en la cartera de inversiones de la firma.
Con estas tres operaciones consecutivas, los Perez Companc estarían en condiciones de ingresar al selecto grupo de los cinco mayores operadores petroleros de la Argentina. De acuerdo a información disponible del sector, los principales productores actuales incluyen a YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pluspetrol y Shell. La inserción de Pecom en este ranking supondría desplazar a la empresa británico-holandesa del podio, un cambio significativo en una estructura de mercado que había permanecido relativamente estable durante años. Este reordenamiento refleja tanto la capacidad financiera de una familia empresarial con profundas raíces históricas como también las dinámicas de reconfiguración que atraviesa el sector energético argentino.
Más allá del petróleo: incursiones en otros negocios energéticos
La ambición de los Perez Companc no se limita exclusivamente al petróleo convencional. Esta misma semana se confirmó que la división constructora de Pecom no resultó ganadora en una licitación relacionada con proyectos de infraestructura gasífera. La compañía compitió por la construcción de una estación compresora destinada a formar parte del primer gasoducto dedicado exclusivamente a las exportaciones de gas licuado de origen natural. El contrato fue adjudicado a OPS, mientras que la obra civil fue encomendada al consorcio Southern Energy, integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que es la empresa especializada en transporte marítimo de gas licuado. Esta derrota marca un contraste interesante: mientras que Pecom avanza con velocidad en el segmento de exploración y producción, encuentra resistencia en la cadena de valor relacionada con infraestructura y construcción especializada. El resultado también coincidió con otra derrota del holding Techint, esta vez en la licitación para fabricación de caños destinados al mismo gasoducto, proyectando debilidades en un consorcio que uniría a Techint con Sacde, del grupo Mindlin.
La decisión de Pluspetrol de vender sus activos convencionales responde a su propia estrategia corporativa de reorientación. La empresa, cuya máxima accionista es Edith Rodríguez, identificada como la mujer más rica del país, busca concentrar inversiones en reservas de petróleo no convencional ubicadas en Neuquén. Con los activos que adquirió previamente de la petrolera estadounidense ExxonMobil, Pluspetrol se propone alcanzar una producción de 100.000 barriles por día en 2029. Recientemente, la empresa se presentó ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, más conocido como RIGI, solicitando garantías para desembolsos por 12.000 millones de dólares, cifra que evidencia la escala de las inversiones en juego en la transformación del sector energético nacional.
Implicancias y perspectivas futuras del reordenamiento
El resurgimiento de los Perez Companc en el sector petrolero genera múltiples lecturas según la perspectiva desde la cual se analice. Para algunos, representa un indicador de confianza en la estabilidad macroeconómica y en el potencial de rentabilidad a corto y mediano plazo que ofrecen las operaciones convencionales. Los yacimientos maduros generan flujos de efectivo predecibles que pueden financiar otras iniciativas empresariales o repatriarse como dividendos. Para otros, el movimiento refleja una apuesta defensiva de un grupo económico establecido que busca diversificar su portafolio empresarial aprovechando precios internacionales del crudo que, aunque volátiles, se mantienen en rangos que permiten operaciones rentables. La disponibilidad de capital privado para adquirir activos que empresas estatales y multinacionales descartan también sugiere cambios en los patrones de inversión global en energías fósiles, con algunos fondos internacionales reorientándose hacia operaciones de menor escala pero mayor eficiencia operativa.



