La decisión que acaba de anunciar una de las mayores plataformas de compraventa digital del continente marca un giro significativo en cómo las grandes empresas de tecnología están repensando su geografía operativa en Argentina. Mercado Libre invertirá 91 millones de dólares en la construcción de un centro de almacenamiento de proporciones considerables en la provincia de Córdoba, un movimiento que no es casual ni responde únicamente a consideraciones logísticas, sino que forma parte de una estrategia más amplia de descentralización territorial y de posicionamiento frente a los debates sobre el verdadero desempeño del comercio minorista nacional. Lo que sucede ahora trasciende las cifras de infraestructura: implica una reconfiguración de cómo fluyen los bienes en el país, dónde se generan empleos y cuál es el poder relativo de distintas jurisdicciones en la competencia por atraer capitales de envergadura.

Un proyecto de escala continental con anclaje local

El complejo que se levantará en Estación Juárez Celman, localidad ubicada dentro de Villa Allende, ocupará 60.000 metros cuadrados de superficie y contará con la capacidad de albergar y gestionar hasta seis millones de productos en simultáneo. Su funcionalidad no se limitará a servir como un depósito más en la red de la compañía: operará como un nodo estratégico central desde el cual se coordinarán las entregas de última milla destinadas a toda la región Centro, además de las zonas de Noroeste y Noreste del territorio argentino. En términos prácticos, esto significa que vendedores y pequeñas y medianas empresas que operan desde Misiones hasta Catamarca, pasando por Entre Ríos y Formosa, accederán a una infraestructura que acelerará significativamente sus tiempos de distribución hacia los consumidores finales. Se prevé que el funcionamiento total del establecimiento comience en el último trimestre de 2027, una vez completadas todas las fases constructivas y de implementación de sistemas operativos.

Esta inversión se inscribe dentro de un plan de desembolso más vasto que la compañía tiene programado ejecutar a lo largo de 2026: 3.400 millones de dólares destinados a Argentina, cifra que posiciona al país como uno de los principales destinos de capital para la empresa a nivel regional. El nuevo complejo cordobés será el quinto centro logístico de estas características que Mercado Libre levanta en territorio argentino, pero marca un hito particular: será el primero localizado fuera del área metropolitana de Buenos Aires, lo que representa un cambio cualitativo en la distribución geográfica de sus operaciones. La alianza establecida con Plaza Logística, empresa desarrolladora especializada en infraestructura de movimiento de mercancías, será la encargada de ejecutar el proyecto, tal como sucedió con los cuatro centros anteriores que funcionan actualmente en el territorio nacional.

Empleo, impuestos y la competencia territorial por inversiones

Desde la perspectiva de la generación de puestos laborales, el emprendimiento promete cifras considerables. Se estima que directamente crearán 2.000 empleos permanentes, mientras que la cifra de trabajos indirectos —aquellos vinculados a proveedores, transportistas, servicios y comercios aledaños— se calcula que rondaría los cientos de nuevas oportunidades ocupacionales. Simultáneamente, el anuncio del lunes incluyó información sobre la inauguración de una segunda instalación en la provincia: una oficina administrativa en Villa Allende que comenzaría a funcionar en febrero de 2027 con 1.300 empleados. Estos números adquieren relevancia en el contexto de una decisión que la compañía había tomado apenas hace unos meses: en julio de 2025, Mercado Libre había comunicado el cierre de sus dependencias en la capital cordobesa, decisión que implicó la migración de más de 1.200 trabajadores hacia esquemas de trabajo remoto. La causa entonces esgrimida fueron las tasas impositivas municipales, que resultaban onerosas para la operación.

El retorno de la empresa a Córdoba, aunque con nuevas ubicaciones geográficas, refleja un cálculo empresarial donde entran en juego las condiciones fiscales locales, la capacidad de las jurisdicciones para atraer inversión privada, y las expectativas de rentabilidad de largo plazo. Villa Allende, la localidad elegida para ambas instalaciones, presenta un régimen tributario que resultó más atractivo que el de la ciudad de Córdoba capital. Este fenómeno es sintomático de una dinámica que atraviesa toda América Latina: las grandes corporaciones —especialmente aquellas vinculadas a tecnología y logística— tienen la capacidad de elegir dónde ubicarse, lo que les otorga poder negociador considerable frente a gobiernos locales que compiten entre sí ofreciendo incentivos fiscales y regulatorios. La Provincia de Córdoba, gobernada por Martín Llaryora, ha buscado activamente posicionarse como destino de inversión, y este anuncio representa un logro tangible en esa estrategia.

El telón de fondo: un desacuerdo sobre cómo medir el comercio

Es imposible descontextualizar el timing de este anuncio del debate que estalló públicamente apenas horas antes. Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, cuestionó las metodologías de medición que utiliza la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) para reportar el desempeño del comercio minorista, crítica que fue amplificada inmediatamente a través de redes sociales. El conflicto no es menor: CAME había informado que las ventas de los comercios minoristas de pequeño y mediano tamaño registraban una caída de 3,8% en julio de 2026 respecto del mismo mes del año anterior, con una contracción adicional de 2,1% con relación al mes previo. Acumulados los primeros siete meses de la año, la baja alcanzaba 2,7%.

Galperin objetó que estas mediciones, basadas en un relevamiento de 1.128 comercios minoristas distribuidos en siete categorías de productos, dejaban fuera una porción cada vez más significativa del universo comercial: el sector de comercio electrónico. Su argumento fue contundente en cifras: mientras CAME registraba las caídas mencionadas, Mercado Libre reportaba un crecimiento de 38% en términos reales durante el trimestre analizado. La contraposición entre ambos conjuntos de datos refleja un fenómeno más profundo: la economía argentina, como muchas otras, está atravesando una transformación estructural donde el comercio digital absorbe una proporción creciente de transacciones totales. CAME reconoció en su respuesta que solo el 26% de los comercios incluidos en su muestra realiza ventas por canales electrónicos, y que incluso en aquellos rubros donde la venta online creció, el incremento apenas alcanzó 15%. Este dato revela la brecha entre la realidad de los negocios tradicionales incluidos en la medición y el dinamismo del sector digital.

Una red logística que integra al interior productivo

Más allá de las implicancias de la disputa sobre estadísticas, el proyecto anunciado pone de relieve cómo Mercado Libre está tejiendo una red de infraestructura que pretende integrar de manera más profunda a provincias que históricamente han estado subordinadas a Buenos Aires en términos de oportunidades de negocio digital. La provincia de Córdoba ya cuenta con cinco centros logísticos de última milla operativos que tienen capacidad para procesar 75.000 paquetes diarios. Con la adición del megacentro, esa capacidad se multiplicará significativamente. Paralelamente, más de 18.000 pequeños comerciantes y emprendedores cordobeses utilizan la plataforma para alcanzar consumidores en todo el territorio nacional, un fenómeno que hubiera sido impensable hace una década sin la existencia de infraestructura digital robusta.

El impacto que esto genera en términos de capacidad competitiva de los vendedores fuera del eje Buenos Aires-alrededores no es trivial. Un emprendedor situado en Tucumán o Santa Fe que vende a través de Mercado Libre puede ahora esperar que su producto llegue en tiempos comparables a los que alcanza un vendedor bonaerense, algo que incide directamente en la viabilidad de sus operaciones. La logística, frecuentemente invisibilizada en los análisis sobre comercio digital, es la condición material que hace posible el sueño democratizador de Internet: la capacidad de vender y comprar sin fronteras territoriales evidentes. El nuevo centro cordobés refuerza esta capacidad.

Perspectivas abiertas y preguntas pendientes

El anuncio de esta inversión abre múltiples escenarios posibles para los próximos años. Por un lado, consolida la posición de Mercado Libre como actor central en la transformación del comercio argentino, con capacidad para definir no solo cómo se compra y vende, sino también cómo se distribuyen físicamente los bienes a través del territorio. Por otro, plantea interrogantes sobre el futuro de los comercios minoristas tradicionales que no logran competir con los precios y la comodidad que ofrecen las plataformas digitales. La decisión de la compañía de reinvertir fuertemente en Argentina, a pesar de los desafíos macroeconómicos y las restricciones regulatorias que enfrenta, sugiere confianza en el mercado local a mediano y largo plazo. Sin embargo, también evidencia que para las megacorporaciones tecnológicas, el acceso a mercados de decenas de millones de consumidores justifica tolerancia hacia volatilidades económicas que serían insostenibles para empresas de menor escala. La competencia entre jurisdicciones por atraer estas inversiones, si bien genera empleo y actividad económica local, también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de un modelo donde gobiernos locales reducen presión tributaria para corporaciones multinacionales mientras enfrentan restricciones presupuestarias crecientes. El tiempo dirá si la concentración de poder logístico y comercial en manos de plataformas digitales profundiza las desigualdades territoriales o, por el contrario, las mitiga al facilitar que pequeños vendedores del interior accedan a mercados amplios. Lo que es seguro es que el mapa del comercio argentino está siendo reescrito a una velocidad nunca antes vista.