La paralización de proyectos de envergadura en la cadena de suministro energético nacional provocó una onda expansiva en el sector manufacturero del conurbano bonaerense. Techint comunicó el despido de 150 trabajadores contratados en su planta de producción de tubería de acero ubicada en Valentín Alsina, una instalación que durante años fue neurálgica para los grandes emprendimientos de infraestructura en territorio argentino. La decisión, consumada la semana pasada, responde a la drástica reducción de la cartera de obras que caracterizaba el funcionamiento de este establecimiento industrial, donde actualmente permanecen otros 200 operarios bajo diferentes modalidades contractuales. Lo que cambió el escenario no fue una caída coyuntural del mercado, sino el resultado de una competencia internacional que puso en evidencia las dificultades de las empresas locales para sostener sus propuestas en términos de precio cuando entran en juego oferentes de otras regiones del planeta.

Cómo una licitación en el sur reconfiguró el mapa laboral bonaerense

Hace poco más de un mes, a fines de enero, se resolvió una contienda comercial que definiría el futuro laboral de más de cien familias en el cordón industrial del sur metropolitano. El consorcio Southern Energy (SESA), integrado por las compañías argentinas Pan American Energy, YPF y Pampa Energía, junto a los operadores británico Harbour Energy y noruego Golar, requería proveedores de tubería de acero para un proyecto de transporte de gas natural que conectaría la provincia de Neuquén con Río Negro a lo largo de 500 kilómetros. Esta infraestructura forma parte del complejo plan de licuefacción y exportación en barcos desde la cuenca de Vaca Muerta, la formación no convencional que se ha convertido en piedra angular de la estrategia energética nacional. El volumen especificado era de 137 mil toneladas de tuberías de 36 pulgadas de diámetro con tratamiento anticorrosivo.

Techint, a través de su filial Tenaris, presentó una propuesta que fijaba el precio en 2.090 dólares por tonelada, cifra que la compañía argumentó se alineaba con los valores vigentes en mercados desarrollados de América del Norte y Europa, además de reflejar la estructura de costos directos e indirectos de su operación en Argentina. Sin embargo, el proveedor indio Welspun llegó con una oferta significativamente menor. Ante esto, según reconoció públicamente Paolo Rocca, presidente ejecutivo de Techint, la empresa propuso una reducción de su precio inicial en un 24 por ciento con el objetivo de equiparar la propuesta competidora. A pesar de este movimiento comercial, SESA optó por adjudicar el contrato a la empresa de origen oriental, una decisión que representó para Techint la pérdida de aproximadamente el 60 por ciento del volumen anual del mercado argentino de tuberías con costura.

La fábrica que fue corazón de grandes obras y hoy enfrenta vaciamiento

La planta de Tenaris en Valentín Alsina no es un establecimiento cualquiera dentro del mapa industrial argentino. Durante la década anterior y en los primeros años de esta, funcionó como la proveedora clave de tuberías para los grandes emprendimientos de transporte e infraestructura energética del país. Su participación fue determinante en la construcción del gasoducto Perito Moreno, conocido anteriormente como Néstor Kirchner, el cual constituyó un hito en la conectividad de cuencas productoras del sur con centros de demanda en el centro y norte del territorio nacional. La misma línea de producción de tubos con costura de gran diámetro que abastció esa magna obra fue la que estaba destinada a surtir los 500 kilómetros de ductos requeridos por Southern Energy para el proyecto ligado a Vaca Muerta.

El modelo operativo de esta fábrica responde a una lógica de ciclos de producción: se estructura en función de los proyectos específicos que se contratan, escalando el personal según los requerimientos de cada emprendimiento y luego ajustándolo cuando la obra concluye. Durante los últimos años, la instalación logró mantener una base de actividad sostenida gracias a sucesivos contratos: participó en la provisión para el oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), en la Reversión del Norte en Córdoba, y en el proyecto Oldelval Duplicación, entre otras iniciativas. Sin embargo, hace aproximadamente nueve meses, cuando finalizó su intervención en el proyecto VMOS, el panorama comenzó a oscurecerse. Desde entonces, la planta entró en una fase de incertidumbre laboral, implementando regímenes de suspensión de personal que buscaban mantener la estructura mínima mientras se gestaban nuevas oportunidades de negocios. Ese horizonte se cerró con la decisión de SESA de favorecer a Welspun.

Los 150 contratos dados de baja corresponden a trabajadores bajo modalidad de plazo fijo, una categoría que representa aproximadamente el 75 por ciento de los 200 operarios que estaban bajo este tipo de vínculo contractual. El delegado de la Unión Obrera Metalúrgica en el establecimiento, Dylan Paz, informó que la notificación fue entregada la semana anterior, con vigencia a partir del miércoles siguiente. Según Paz, se trata de operarios con más de cuatro años de antigüedad, trabajadores que habían construido con su esfuerzo sostenido la capacidad productiva que permitió a la compañía ganar contratos por decenas de millones de dólares. La perspectiva sindical destacó que la planta opera en un contexto donde hay niveles récord de perforación en Vaca Muerta, lo que contrastaría con la paralización de proyectos de infraestructura de transporte, un fenómeno que la representación gremial atribuyó a políticas de importación sin restricciones que permitirían a competidores externos desplazar proveedores locales.

La carta abierta que explicó una derrota comercial sin precedentes

A principios de febrero, Rocca optó por comunicar públicamente las razones de la pérdida de la licitación. En un documento de amplia difusión, el empresario detalló que Tenaris había participado en el proceso competitivo y que, al conocer la existencia de una oferta de menor valor proveniente de Welspun, propuso una reducción de precio siguiendo, según su descripción, una práctica habitual entre empresas privadas en sus transacciones comerciales. La reducción del 24 por ciento fue realizada, afirmó Rocca, con el propósito específico de preservar la operación industrial a largo plazo, aún cuando esta no resultara rentable en ese negocio en particular. La maniobra no fue suficiente: Southern Energy optó por mantener su decisión inicial respaldada en sus propias reglas internas de evaluación y adjudicación. Para Techint, el costo fue la pérdida de un proyecto que representaba el 60 por ciento del mercado potencial anual de este tipo de tuberías en Argentina, una cifra que desnuda la vulnerabilidad de su posición competitiva frente a productores con estructuras de costos diferentes.

La desvinculación de 150 trabajadores debe entenderse en este contexto más amplio: no se trata de despidos coyunturales ante una crisis temporal, sino de un ajuste estructural provocado por la pérdida de una oportunidad comercial de gran escala que no será reemplazada en el corto y mediano plazo por proyectos equivalentes. La fábrica de Valentín Alsina, que llegó a nuclear más de 350 operarios durante sus momentos de máxima actividad, se vería reducida a operaciones mínimas si no logra generar nueva cartera de trabajos. Los contratos bajo plazo fijo que acaban de ser dados de baja fueron, en su momento, incorporados específicamente para acompañar esos grandes proyectos que ahora no llegarán o se ejecutarán con proveedores extranjeros. Cada contrato era una apuesta: mientras hubiera obra, había empleo; cuando la obra se agotaba o se perdía en una licitación, el empleo desaparecía con ella.

Implicancias y perspectivas de un escenario laboral incierto

Las consecuencias de esta cadena de eventos se extienden más allá de las cifras de desempleo en una zona del conurbano. El caso refleja dinámicas más profundas en la economía manufacturera argentina: la dificultad de sostener producción de alto valor agregado cuando los precios de competidores globales son significativamente menores, las limitaciones de un mercado interno insuficiente para absorber toda la capacidad instalada, y la competencia feroz que caracteriza mercados internacionales de commodities industriales como la tubería de acero. Desde la perspectiva de la continuidad operativa de Tenaris, el escenario abre interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de mantener una planta con capacidades subutilizadas en una zona de alto costo laboral y de logística. Desde la óptica de los trabajadores afectados, se abre un período de incertidumbre donde 150 operarios deberán buscar alternativas laborales en un mercado donde las plantas industriales enfrentan restricciones similares de demanda. Para el sector energético argentino, la pérdida de esta licitación expone la dificultad de desarrollar cadenas de suministro locales competitivas a nivel internacional, una cuestión crítica si se aspira a consolidar proyectos de magnitud como Vaca Muerta mediante proveedores nacionales. Desde la política pública, el hecho suscita debates sobre aranceles proteccionistas, subsidios a la industria local, o regulaciones que prioricen proveedores nacionales, temas donde existen visiones encontradas sobre sus efectos económicos reales.