La trayectoria de una plataforma de inversiones que comenzó en 2021 con menos recursos de los que muchas pequeñas empresas utilizan para sus primeros meses de operación adquiere dimensiones inesperadas al revelar su balance anual. Los números que acaba de hacer públicos Cocos permiten dimensionar cómo un modelo financiero disruptivo logró perforar el mercado local en apenas cuatro años de existencia, ganando la confianza de millones de ahorristas y posicionándose entre las gestoras independientes de mayor crecimiento en la región. Lo que comenzó como un emprendimiento arriesgado en pandemia hoy representa una alternativa significativa en el ecosistema de servicios financieros digitales del país.

Cuando Nicolás Mindlin y Ariel Sbdar decidieron fundar esta empresa en 2021, contaban únicamente con USD 50.000 de capital inicial, dinero proveniente de sus ahorros personales. El primero, ingeniero industrial de formación; el segundo, economista de profesión. La inspiración para el nombre surgió de una reflexión sobre la novela clásica de Daniel Defoe, específicamente sobre la dinámica entre la actividad laboral constante y el descanso necesario. Ese juego de palabras también reflejaba la propuesta central: permitir que los ahorristas equilibraran su relación con el dinero a través de instrumentos de inversión accesibles. La pandemia, lejos de desalentar el proyecto, se convirtió en el escenario donde esta idea cobró vida. Mientras miles de negocios tradicionales cerraban sus puertas, este equipo apostaba por digitalizar completamente la experiencia de inversión para el ciudadano común.

Un modelo que descansa en la diversificación y la administración de riesgos

El funcionamiento de la plataforma se basa en un mecanismo relativamente simple pero efectivo: captura depósitos de ahorristas y los canaliza hacia inversiones en acciones y obligaciones negociables de empresas cotizadas. La estructura operativa contempla cuatro fondos de inversión diferenciados, dos denominados en dólares estadounidenses y dos en moneda local, una distribución pensada para mitigar la volatilidad característica de los mercados emergentes. El público objetivo se concentra en individuos de edades comprendidas entre los treinta y cincuenta años, segmento demográfico que históricamente ha manifestado mayor disposición a diversificar sus tenencias más allá de depósitos tradicionales. Este perfil de cliente refleja una búsqueda de rentabilidad superior a la que ofrecen las cuentas de ahorro convencionales, sin necesariamente contar con los recursos de inversores institucionales.

Los resultados del cierre de ejercicio 2025 proyectan ingresos por USD 70 millones y una base de 2 millones de cuentas activas, cifras que marcan un contraste apreciable frente al panorama económico argentino de los últimos años. El patrimonio bajo administración alcanzó los USD 2.000 millones, mientras que el EBITDA se ubicó en USD 25 millones, con un patrimonio neto de USD 45 millones. Específicamente, la división Cocos Asset Management, encargada de la gestión de fondos comunes de inversión, superó los USD 1.200 millones en activos administrados, representando un crecimiento del 200 por ciento respecto al año anterior. Estos números posicionan a la empresa entre las gestoras independientes que registraron mayor expansión relativa en el mercado local. Los productos denominados en dólares estadounidenses figuraron entre los instrumentos más demandados, acumulando miles de nuevos inversores que buscaban cobertura contra la depreciación del peso.

La expansión operativa y la incursión en servicios bancarios

Durante 2025, Cocos actuó como colocador en más de treinta emisiones de deuda corporativa que superaron los USD 150 millones en volumen total, operando transversalmente en sectores como energía, intermediación financiera, agroindustria y bienes de consumo. Esta actividad evidencia una penetración significativa en el mercado de capitales corporativo argentino, donde históricamente han dominado pocos intermediarios. El paso siguiente en la evolución de la empresa se materializa a través de la adquisición de una entidad bancaria. En agosto de 2025, Cocos completó la compra de Voii a MBA Lazard Banco de Inversiones por USD 20 millones en efectivo. Esta transacción abre la puerta hacia una autorización regulatoria del Banco Central que le permitirá operar como banco y ofrecer una gama ampliada de productos financieros, particularmente en el segmento de créditos dirigidos a empresas. La aprobación de esta solicitud representaría un escalón crítico para la compañía, transformando su naturaleza jurídica y sus capacidades operativas.

El mensaje emitido por los fundadores en relación con estos resultados subraya aspectos que trascienden los números. Mindlin, en su rol de presidente y cofundador, caracterizó a 2025 como un punto de inflexión en la historia corporativa, enfatizando que los logros alcanzados constituyen una validación del modelo de negocios que ha guiado las decisiones desde la fundación: una organización financiera orientada al desarrollo de productos, rentable y capaz de escalar operativamente. Sbdar, por su parte, desde la presidencia ejecutiva, destacó la decisión deliberada de transparentar públicamente los estados contables de la empresa, un acto infrecuente en el sector. Esta apertura informativa es presentada como consecuencia natural de un compromiso con la transparencia que, según su interpretación, ha sido determinante en el crecimiento alcanzado. Bajo esa lógica, la empresa pasó de dos fundadores en 2021 a una estructura de casi doscientos empleados en 2025, todos enfocados en simplificar la experiencia de inversión y ampliar el mercado de capitales disponible para el ahorro nacional.

Es relevante notar que esta trayectoria ascendente coexiste con episodios de fricción pública. Hace poco tiempo, Sbdar experimentó una situación de rechazo durante un evento organizado por una fundación dedicada a impulsar emprendedores, donde fue abucheado por un grupo de estudiantes secundarios. El incidente contrasta notablemente con los logros económicos que hoy presenta la compañía, sugiriendo la existencia de percepciones variadas sobre el rol de las fintechs en la sociedad argentina. Este tipo de encuentros, independientemente de su causa específica, refleja tensiones latentes respecto a cómo se perciben las nuevas intermediarias financieras entre diferentes segmentos poblacionales.

La consolidación de Cocos en el mercado financiero argentino, junto con su expansión regional anunciada para 2025, plantea escenarios diversos para los próximos períodos. Por un lado, la obtención de la licencia bancaria podría acelerar su crecimiento e integración en el sistema financiero formal, ampliando sus posibilidades de captar depósitos y otorgar créditos bajo regulación más robusta. Por otro lado, la dependencia de condiciones de mercado y la necesidad de mantener rentabilidad en contextos de volatilidad macroeconómica constituyen desafíos permanentes. Además, la expansión regional introduce variables nuevas asociadas a regulaciones distintas, competencia diferente y dinámicas de consumo financiero variadas según cada país. La decisión de transparentar públicamente sus resultados, inusual en el sector, genera expectativas respecto a estándares de reporte y accountability que la empresa deberá sostener en el tiempo. Por último, la reacción de distintos públicos hacia los emprendimientos fintech sugiere que los debates sobre acceso financiero, desigualdad y rol de la innovación tecnológica seguirán siendo centrales en la agenda pública, independientemente del desempeño económico que registren estas empresas.