En una jornada de tensiones y revelaciones explosivas dentro de los tribunales de justicia ubicados en Valletta, capital de Malta, emergieron acusaciones que apuntan a dos ex integrantes de la administración estatal como supuestos implicados en la muerte de Daphne Caruana Galizia, la periodista asesinada mediante un artefacto explosivo en octubre de 2017. Los nombres mencionados fueron Chris Cardona, quien desempeñó funciones como ministro de economía, y Keith Schembri, el ex asesor principal del entonces primer ministro Joseph Muscat, cargo que lo posicionaba como uno de los funcionarios sin cartera electoral más influyentes del país. Las declaraciones surgieron durante la continuación del proceso contra Yorgen Fenech, empresario acusado de haber ordenado la ejecución de la comunicadora social. Lo que hace que estos testimonios adquieran particular relevancia es que provienen de quienes material y directamente participaron en colocar el explosivo: los hermanos George y Alfred Degiorgio, actualmente cumpliendo sentencias de cuarenta años de prisión.
El testimonio desde los márgenes del sistema penal
El procedimiento del miércoles puso en la palestra un mecanismo poco convencional en términos de procesamiento judicial. Fueron trasladados desde sus celdas hasta la sala de audiencias los propios ejecutores materiales de la bomba para que rindieran declaración. Alfred Degiorgio, el primero en comparecer, hizo una declaración inaugural de gran impacto: ante el tribunal manifestó de forma directa que Chris Cardona, David Gatt y Keith Schembri se encuentran involucrados en el asesinato. Sin embargo, su disposición a colaborar con el esclarecimiento de los hechos encontró límites muy precisos. Cuando se le solicitó que profundizara en sus acusaciones mediante preguntas formuladas tanto por la defensa como por la acusación, Degiorgio respondió de manera reiterada que no estaba dispuesto a contestar. Su postura se fundamentó en que se encontraba en proceso de impugnación de su sentencia ante la Corte Europea de Derechos Humanos, argumento que utilizó para negarse a ampliar su testimonio.
Esta actitud generó la reacción inmediata de la magistrada Edwina Grima, quien ordenó arrestar a Degiorgio por desacato a la autoridad judicial y lo citó para una audiencia sobre esta cuestión en un plazo no mayor a cuarenta y ocho horas. La escena refleja las complejidades propias de un sistema judicial que debe lidiar con testigos que tienen sus propios intereses procesales en juego y que, aunque pueden aportar información valiosa, no necesariamente están motivados a colaborar de manera íntegra con investigaciones que no sean directamente la suya.
La versión detallada del hermano: un relato de conspiración que se remonta años atrás
Durante la sesión vespertina, fue el turno de George Degiorgio para presentar su versión de los hechos. A diferencia de su hermano, George Degiorgio proporcionó un relato más extenso, aunque plagado de interrupciones y momentos de confrontación con los abogados. Su testimonio resultó significativamente más específico y detallado respecto de las supuestas maquinaciones que habrían llevado al crimen. De acuerdo con su narración, la génesis de esta conspiración no se remontaría al año 2017, año en que efectivamente ocurrió el asesinato, sino a 2015, dos años antes. Según Degiorgio, fue en ese momento cuando recibió órdenes iniciales de Chris Cardona para eliminar a la periodista.
El relato específico que George Degiorgio transmitió al tribunal construyó una secuencia de encuentros y coordinaciones. Sostuvo que David Gatt, abogado y asociado de Cardona, se acercó a su domicilio y lo convocó a un encuentro en circunstancias poco convencionales. El encuentro, de acuerdo con su declaración, tuvo lugar en lo que Degiorgio denominó "una casilla de papas". Allí, Gatt le habría transmitido una solicitud: acompañarlo a un bar donde Cardona aguardaba. En ese lugar, mientras bebían, Cardona habría formulado su petición de manera directa: quería que mataran a Daphne. George Degiorgio declaró que inicialmente preguntó quién era Daphne, lo que sugiere que el objetivo no le era conocido de antemano. La respuesta fue que David Gatt le explicaría. Cuando cuestionó acerca de quién más estaría implicado, Cardona habría respondido mencionando su propio nombre, el de Keith Schembri, el de un comisario de policía y una cuarta persona cuya identidad desconocía.
Según el testimonio ofrecido, la justificación que Cardona habría expresado para solicitar este crimen era de naturaleza política: temía que Caruana Galizia fuera a "romper al partido" mediante sus investigaciones periodísticas. En ese momento, tanto Cardona como Schembri ocupaban posiciones de significativa relevancia dentro de la administración encabezada por Joseph Muscat, quien como líder del Partido Laborista había interrumpido décadas de gobierno nacionalista cuando llegó al poder en 2013. Para ese entonces, 2015, la periodista había ya publicado múltiples investigaciones que escrutinaban la gestión del gobierno de Muscat. El móvil aparente era, pues, de índole político-partidaria: evitar que revelaciones públicas afectaran la cohesión o la imagen de la agrupación gobernante.
Dinero en efectivo, vigilancia y los mecanismos del supuesto complot
Continuando con su narración de los hechos, George Degiorgio precisó que pocos días después del encuentro inicial, fue nuevamente requerido para verse con Cardona. En esa segunda reunión, Cardona le habría entregado cincuenta mil euros en efectivo como financiamiento para la operación criminal. Con esos recursos, Degiorgio afirmó que él y sus asociados iniciaron un proceso de vigilancia sobre el domicilio de Caruana Galizia, buscando identificar el momento y lugar más propicio para ejecutar el plan. Sin embargo, el operativo fue interrumpido cuando un patrullero policial pasó por el sector donde estaban posicionados. Degiorgio relató que ante este inconveniente, comunicó su preocupación a Cardona, quien habría reaccionado ofreciendo una solución tranquilizadora: le aseguró que la policía no volvería a transitar por esa zona. El testimonio sugiere que Degiorgio interpretó esto como una indicación de que Cardona tenía influencia sobre las operaciones policiales, quizás a través de contactos con las autoridades de seguridad.
La supuesta conspiración de 2015, sin embargo, no llegó a consumarse. Degiorgio atribuyó el abandono del plan a David Gatt, quien habría intervenido para ordenar que se detuviera todo operativo. La razón que Gatt le habría comunicado fue circunstancial: se aproximaban elecciones y era un momento delicado para ejecutar tal plan. En 2015, Malta efectivamente celebró comicios para los gobiernos locales y para elegir representantes ante el Parlamento Europeo en abril de ese año. Ante la orden de Gatt de abandonar la operación, Degiorgio declaró que Gatt le indicó que retuviera el dinero recibido, asegurándole que él se encargaría de "resolver" la situación. El plan inicial, según Degiorgio, era abrir fuego contra Caruana Galizia en una vía pública cuando circulara por allí.
Del fracaso de 2015 al crimen consumado de 2017: las acusaciones contra Schembri y Cardona
Un aspecto particularmente controversial de la declaración de George Degiorgio fue su afirmación respecto de que tanto Cardona como Schembri habrían estado implicados también en el complot que efectivamente resultó en el asesinato de 2017. Sin embargo, cuando fue interrogado sobre las bases de esta acusación, Degiorgio eludió proporcionar detalles específicos, argumentando que su propia apelación ante la Corte Europea de Derechos Humanos le impedía ampliar información sobre el crimen de 2017. Aún así, sostuvo que esta información habría sido confirmada por el propio Cardona en conversaciones posteriores. El aspecto más controvertido de su testimonio fue la contradicción que los abogados de la acusación le señalaron: en declaraciones juradas anteriores, Degiorgio no había mencionado a Cardona ni a Schembri en relación con el complot de 2017. Cuando fue confrontado con esta inconsistencia, Degiorgio reaccionó de forma acalorada, incluso dirigiéndose a los miembros del jurado con una advertencia: "Tengan cuidado".
Esta reacción emocional no pasó inadvertida para la magistrada Grima, quien encontró a Degiorgio culpable de nuevo desacato a la autoridad judicial y le impuso una multa de quinientos euros. En un gesto de bravata, Degiorgio respondió pidiendo que se duplicara la cantidad, diciendo que prefería pagar mil euros. Este tipo de comportamientos durante el proceso judicial ejemplifica la naturaleza desafiante que caracteriza a los testigos cuando provienen de contextos delictivos y cuando sus propios intereses legales están en juego.
La negación de los acusados y la perspectiva de la familia de la víctima
Los tres hombres nombrados durante las audiencias —Cardona, Schembri y Gatt— han sostenido públicamente su inocencia respecto de cualquier participación en la muerte de Caruana Galizia. Mediante comunicaciones anteriores, han rechazado las acusaciones que ahora resuenan en el tribunal. La familia de la periodista asesinada, por su parte, emitió un pronunciamiento el martes que constituye un análisis crítico de las implicancias de estas acusaciones. En su comunicado, la familia señaló que las meras acusaciones no equivalen a pruebas. Expresaron su preocupación de que la defensa de Fenech esté intentando desviar la atención del tribunal hacia otros supuestos responsables, sugiriendo que tal vez la verdadera instigación no proviene de Fenech sino de Schembri o Cardona. No obstante, la familia subrayó un punto crucial: hasta el momento del comunicado, no se había presentado en los procedimientos judiciales evidencia suficiente que demostrara que Schembri o Cardona hubieran financiado el asesinato de su familiar.
Implicancias judiciales y perspectivas de futuro
Las declaraciones de los hermanos Degiorgio plantean interrogantes considerables respecto del alcance y la solidez de la investigación criminal. Por una parte, proporcionan nombres específicos y narraciones detalladas que, de ser verificables, apuntarían a una conspiración de mayor envergadura que la que se refleja en la acusación contra Fenech. Por otra, la inconsistencia de George Degiorgio al no haber mencionado previamente estos nombres en declaraciones juradas anteriores, sumado a su comportamiento confrontacional en la sala, genera dudas razonables sobre la confiabilidad de su relato. La posición de Alfred Degiorgio de rehusarse a testificar y la invocación de su apelación europea complica aún más el panorama. Los tribunales malteses deberán navegar el desafío de evaluar testimonios provenientes de individuos con claros incentivos para manipular narrativas, simultáneamente protegiendo la presunción de inocencia de aquellos contra quienes se esgrimen acusaciones pero sin pruebas directas en el expediente. La continuidad del proceso determinará si emergen evidencias tangibles que corroboren o refuten las aseveraciones que ahora resuenan en los estrados judiciales de Valletta.


