Un análisis profundo elaborado por la organización de derechos humanos B'Tselem pone de manifiesto que existe un patrón coordinado de acciones que afectan simultáneamente todos los aspectos de la existencia colectiva palestina en Cisjordania. La investigación, que constituye el trabajo más exhaustivo de la entidad desde su fundación hace más de tres décadas, revela que los mecanismos de control se despliegan de manera interdependiente, creando un entramado de restricciones que trasciende los incidentes aislados. Lo que cambia con esta documentación es la comprensión de que estas medidas no son consecuencia de decisiones puntuales, sino que responden a un diseño integrado cuyo objetivo declarado y operativo es transformar las condiciones materiales que permiten la vida palestina en el territorio.

Según el reporte de B'Tselem, el asalto contra la capacidad de los palestinos para sostener su existencia como colectividad opera a través de cinco dominios interconectados: la violencia y la intimidación, la restricción de movimientos, el estrangulamiento económico, la destrucción social y política, y los desplazamientos forzosos con apropiación territorial. La investigación identifica que estas líneas de acción comparten una lógica organizadora coherente, lo que sugiere coordinación entre diferentes brazos del aparato estatal y sectores civiles. El alcance de la investigación abarca transformaciones que afectan desde la capacidad de desplazarse hasta la posibilidad de acceder a educación, atención médica, servicios municipales, cultivo de tierras y toda actividad que integra la vida cotidiana de millones de personas.

Un proyecto ideológico que precede a la escalada reciente

Aunque los autores del informe vinculan la intensificación de estas acciones con el período posterior al ataque del 7 de octubre de 2023, señalan que la ideología subyacente tiene raíces más profundas. En particular, trazan una línea genealógica hacia un documento formulado en 2017 por Bezalel Smotrich, quien actualmente desempeña el cargo de ministro de Finanzas con facultades extraordinarias sobre asuntos civiles en Cisjordania. Ese documento, conocido como el Plan Decisivo, articulaba una propuesta que, según B'Tselem, ha sido traducida "en políticas, presupuestos, poderes y prácticas ejercidas por diferentes ramas del Estado" con "velocidad y apertura sin precedentes". El plan establecía para los palestinos un trilema: vivir bajo supremacía judía renunciando a sus aspiraciones nacionales, abandonar el territorio, o enfrentar represión violenta si se resistían.

Lo que diferencia el análisis de B'Tselem de otros reportes es que no se limita a documentar violencia ejercida por colonos aislados o acciones militares desconectadas. Más bien, demuestra cómo la violencia de los asentamientos, que históricamente operaba como acto privado o ruptura del orden público, se ha integrado en un sistema estatal más amplio. Los hechos de violencia ahora ocurren frecuentemente junto a tropas militares, con apoyo de fuerzas de seguridad, utilizando armas, equipamiento e infraestructura proporcionados por el Estado, y con una impunidad prácticamente absoluta. Este cambio de escala transforma la naturaleza del fenómeno: de actos de grupos extremistas a componentes de una estrategia institucional.

El colapso de las oportunidades económicas y su impacto en millones

Los datos económicos revelan una transformación vertiginosa en las condiciones materiales. La tasa de desempleo en Cisjordania pasó de 13,1% en 2022 a 31,3% en 2024, una duplicación en menos de veinticuatro meses. En 2025, casi la mitad de la población joven no se encuentra empleada ni inscrita en programas de educación o capacitación vocacional. Las revocaciones masivas de permisos de trabajo han dejado a trabajadores y sus familias sin ingresos estables. Como resultado de estas políticas, la cantidad de palestinos que requieren asistencia para adquirir alimentos alcanzó los 700.000 en 2024, representando un aumento del 17% respecto al año anterior según estimaciones de organismos internacionales.

El informe identifica que Israel ha implementado desde 2023 lo que denomina una política de "estrangulamiento económico total". Esta política ha implicado la negación de oportunidades de subsistencia, destrucción de infraestructura civil y agrícola, endurecimiento del control sobre recursos y sistema bancario, y debilitamiento de la capacidad de instituciones públicas para ofrecer servicios básicos. En septiembre de 2025, declaraciones públicas de autoridades confirmaron la intención de utilizar la asfixia económica como mecanismo para alcanzar objetivos políticos. El deterioro de condiciones económicas no es un efecto secundario sino un instrumento deliberado.

Más allá de las cifras macroeconómicas, el informe documenta ataques sistemáticos contra organizaciones palestinas que operan a nivel comunitario y de base. Grupos de defensa de trabajadores, asociaciones que protegen a personas necesitadas y a menores de edad, así como iniciativas organizacionales diversas, han experimentado allanamientos frecuentes de oficinas, clausuras forzadas, acoso sistemático y detenciones de personal, voluntarios y activistas sin justificación. El cierre de escuelas agravó esta situación: entre el 8% y 20% de las instituciones educativas en Cisjordania permanecieron cerradas durante el ciclo académico 2023-24, interrumpiendo la escolarización de decenas de miles de menores.

La fragmentación territorial como herramienta de control

Uno de los aspectos más visibles de este proceso es la fragmentación del espacio mediante el cierre de carreteras y pueblos al paso de palestinos. El informe de B'Tselem incluye testimonios que ilustran cómo estos controles operan en la cotidianidad. Un caso documentado refiere a un padre de cuarenta y nueve años que retornaba de una consulta médica en Hebrón con su hija de doce años, quien requería movilidad asistida debido a una intervención quirúrgica reciente. Una puerta de acceso que había permanecido abierta en la mañana fue cerrada por fuerzas militares durante la tarde, obligando al hombre a descender del vehículo de transporte y cargar a su hija para rodear la barrera. La apertura y cierre de estos pasos según horarios no predecibles genera una incertidumbre permanente sobre las posibilidades de desplazamiento. Estas medidas, replicadas en múltiples puntos del territorio, transforman la movilidad en un privilegio sometido a decisiones arbitrarias, erosionando la dignidad cotidiana y la capacidad de planificación de las personas.

La investigación plantea que la "eliminación", en el sentido que utiliza el término, refiere al daño sostenido de las condiciones que permiten que los palestinos existan como pueblo con tierra, instituciones, lengua, cultura, vínculos sociales, liderazgo, memoria compartida e historia, y un horizonte político y social. Se trata de un proyecto político permanente que busca reorganizar el espacio y las condiciones de vida de modo que la presencia judía se vuelva contigua, institucionalizada y permanente, mientras que la existencia palestina se fragmenta, se vuelve vulnerable y dependiente. Este objetivo no es accidental sino que emerge de una planificación que integra diversos instrumentos: violencia selectiva, restricciones administrativas, presión económica, y desplazamiento territorial.

Las implicancias de este análisis son múltiples y complejas. Para algunos observadores, el reporte de B'Tselem proporciona evidencia de coordinación estatal en acciones que trascienden conflictos puntuales. Para otros, el documento reúne información sobre políticas que responden a situaciones de seguridad específicas o a dinámicas políticas internas. Lo cierto es que los datos sobre desempleo, cierre de instituciones educativas, desplazamientos documentados, restricciones de movimiento y revocación de permisos son verificables y reflejan transformaciones reales en las condiciones de vida. Las consecuencias que deriven de estas tendencias dependerán en gran medida de cómo evolucione la presión internacional, la capacidad de resistencia y adaptación de las comunidades afectadas, y los cálculos políticos de distintos actores involucrados en la región. Lo que resulta indiscutible es que el territorio experimenta cambios estructurales que modifican profundamente las posibilidades de vida de sus habitantes palestinos.