El próximo sábado 24 de octubre a las 20:00, Buenos Aires recibirá nuevamente a Benito Cerati en los espacios de Maquinal (Tomás Anchorena 364, CABA), en una presentación que trasciende lo meramente anecdótico para convertirse en un evento cargado de significación dentro de su derrotero artístico. No se trata simplemente de un concierto más en el calendario de presentaciones locales. Este encuentro marca un umbral: el cierre definitivo de una etapa creativa y la apertura de incertidumbres que el músico aún no ha explorado públicamente. En tiempos donde muchos artistas optan por repetir fórmulas probadas, la decisión de Cerati de cerrar ciclos y aventurarse hacia territorios sonoros desconocidos adquiere una relevancia particular dentro del panorama musical contemporáneo.
Una trayectoria construida sobre la transformación
Para comprender la magnitud de lo que sucederá en esta presentación, resulta imprescindible recorrer el camino que llevó a este músico desde sus primeras exploraciones hasta la consolidación de una voz propia dentro de la escena argentina e internacional. Benito Cerati no es un nombre que surgió de la nada; es el resultado de años de búsqueda incesante, experimentación sin concesiones y una disposición permanente a cuestionarse a sí mismo. Su nombre comenzó a ganar visibilidad a través de su trabajo al frente de Zero Kill, proyecto que lo posicionó en festivales de envergadura como Vive Latino en México, Lollapalooza Argentina, Cosquín Rock, Personal Fest, Ciudad Emergente y Sónar Buenos Aires. Estas participaciones no fueron simplemente apariciones de relleno, sino validaciones de una propuesta que se negaba a encasillarse dentro de los parámetros convencionales del rock nacional.
La transición hacia su etapa solista profundizó aún más esta búsqueda de identidad musical. Entre 2022 y 2025, Cerati publicó tres trabajos de estudio que muestran una evolución no lineal sino espiralada, donde cada nuevo disco retoma elementos de experiencias anteriores pero los recontextualiza bajo nuevas ópticas. Shasei (2022) marcó el punto de partida de su exploración individual, seguido por ¡Viva la Devolución! (2024), que amplió los horizontes sonoros del artista. Finalmente, En el Ciber (2025) condensó todo lo aprendido en una propuesta que fusiona pop alternativo, drum & bass y ambient, generando una textura sonora que es simultáneamente experimental e inmediatamente accesible.
El disco que cierra una puerta
En el Ciber representa más que un simple álbum de estudio; constituye la culminación de una búsqueda que Cerati había iniciado años atrás. El trabajo fue nominado a Mejor Álbum de Pop Alternativo en los Premios Gardel 2026, reconocimiento que validaba tanto su esfuerzo como la relevancia de su propuesta dentro del contexto musical nacional. Pero la historia no terminó con el lanzamiento del disco. En julio de 2026, Cerati presentó En el Ciber (Lado Be), una reinterpretación del material original mediante cinco remixes realizados por distintos artistas. Esta decisión de ampliar el universo sonoro de su trabajo mediante la colaboración de otros creadores demuestra una mentalidad abierta, una confianza en su material y una comprensión de que la música es un diálogo, no un monólogo.
La experiencia de Cerati en escenarios internacionales durante los últimos tiempos ha sido intensa y multidimensional. Durante 2026 realizó una gira europea de formato íntimo que pasó por Barcelona, Madrid, Londres y París, ciudades donde presentó su música a públicos que operan bajo lógicas distintas a las del mercado local. Estas presentaciones europeas no fueron simplemente tours de promoción, sino espacios de aprendizaje donde el artista pudo calibrar su propuesta, observar cómo resonaba en contextos culturales diferentes y recolectar experiencias que inevitablemente impactarían en su siguiente movimiento creativo. Simultáneamente, Cerati mantuvo una presencia activa en Chile y Argentina, llevando su propuesta a ciudades como La Plata, Córdoba, Rosario y Mar del Plata, además de participar en festivales como Lollapalooza Chile, Quilmes Rock, Mar del Pop y la Marcha del Orgullo.
Lo que caracteriza el recorrido de Cerati es su negativa a conformarse. Cada presentación, cada nuevo espacio, cada colaboración representa una oportunidad para profundizar su relación con la experimentación. Algunos músicos construyen su carrera sobre la repetición de un sonido reconocible; Cerati ha optado por el camino más tortuoso pero más enriquecedor de la transformación constante. Esto explica por qué sus tres álbumes solistas, aunque mantienen ciertos elementos de identidad, son notoriamente distintos entre sí. Shasei fue una introducción, ¡Viva la Devolución! fue una expansión, y En el Ciber fue la consolidación de un estilo que combina rigor experimental con una accesibilidad que permite que públicos no necesariamente especializados puedan conectar con su trabajo.
El show como ritual de transición
La presentación de octubre en Maquinal adquiere entonces un carácter ritual. No es un cierre definitivo, sino una ceremonia de despedida que permite tanto al artista como a su público reconocer que algo está terminando. En la vida artística, estos momentos de transición son frecuentemente ignorados o minimizados; sin embargo, poseen una importancia psicológica y creativa que no debería subestimarse. Al formalizar el cierre de la era En el Ciber, Cerati no solo está comunicando a sus seguidores que el ciclo ha completado su recorrido, sino que también se está dando permiso a sí mismo para olvidar lo que fue con el fin de experimentar lo que será. Esta presentación funcionará como un espacio donde repasarán momentos de esa etapa, se despedirán colectivamente de ese universo sonoro y se abrirá la puerta a las especulaciones sobre el próximo movimiento.
Las entradas ya se encuentran disponibles para quienes deseen ser parte de este acontecimiento. En una ciudad donde la oferta musical es amplísima y donde constantemente hay presentaciones de artistas de diversa índole, que un proyecto como el de Cerati pueda generar expectativa habla de algo fundamental: existe un público que valora la búsqueda, que respeta la experimentación y que está dispuesto a acompañar a un artista en sus transformaciones. Este público no busca que sus ídolos permanezcan idénticos, sino que evolucionen manteniendo cierta coherencia conceptual. Cerati ha logrado exactamente eso: cambiar sin perder su esencia, transformarse sin renegar de su pasado.
Lo que sucederá en Maquinal el 24 de octubre será observado desde perspectivas múltiples. Para algunos, representará simplemente una buena oportunidad para disfrutar en vivo de material que conocen y aprecian. Para otros, constituirá un momento de reflexión sobre cómo evoluciona la música independiente argentina cuando sus actores principales se niegan a repetir fórmulas. Para Cerati, funcionará como un punto de ancla desde el cual lanzarse hacia lo desconocido. El cierre de En el Ciber no significa el fin de nada importante; es apenas el comienzo de una nueva búsqueda que seguramente traerá sorpresas, desafíos y descubrimientos tanto para el artista como para quienes lo acompañen en el camino.



