Hay discos que marcan una generación y después se disuelven en el olvido. Hay otros que, al contrario, ganan densidad con el tiempo, como si los años les sumaran capas en lugar de quitárselas. "Sexo con Modelos", el álbum que Marilina Bertoldi lanzó en 2016, pertenece sin dudas a esta segunda categoría. Lo que importa no es solo que el disco cumple una década, sino lo que eso significa en el mapa del rock argentino contemporáneo: una obra que en su momento fue recibida como una rareza incómoda hoy aparece como un mojón fundacional de toda una sensibilidad musical. Y su autora, lejos de mirar hacia atrás con nostalgia, llega a este aniversario desde uno de los picos más altos de su trayectoria. Lo que cambia con estas fechas no es el disco: cambia el lugar desde donde se lo escucha.

Un álbum que llegó antes de que el mundo supiera que lo necesitaba

Para entender el peso específico de "Sexo con Modelos" hay que recordar el contexto en que apareció. En 2016, el rock argentino atravesaba una transición compleja: la escena más tradicional mostraba signos de agotamiento y las nuevas generaciones todavía buscaban un lenguaje propio. En ese paisaje, Marilina Bertoldi presentó un trabajo que no pedía permiso ni buscaba encajar en ningún formato preexistente. Las guitarras eran expansivas y rugosas, el pulso rítmico tenía urgencia pop-punk, y la escritura era frontal hasta resultar perturbadora. No había concesiones estéticas ni líricas. El título mismo —"Sexo con Modelos"— era una declaración de intenciones: una invitación a pensar el deseo, los mandatos sociales y los vínculos desde un lugar que el rock nacional raramente había explorado con esa franqueza.

El disco no fue un éxito inmediato en el sentido masivo del término, pero sí construyó algo más duradero: una comunidad de escucha. Canciones como "Enterrarte", "Quisiera", "MDMA", "Y Deshacer" y "Rastro" fueron encontrando a su público de manera orgánica, casi subterránea, y con el tiempo se instalaron como referencias ineludibles dentro de la escena. No es casual que esos temas sigan siendo los más coreados en sus recitales, incluso por personas que los descubrieron años después de su lanzamiento. Hay algo en esa escritura —emocionalmente vulnerable, políticamente consciente, formalmente exigente— que resiste el paso del tiempo porque apunta a algo que no caduca: la experiencia humana en toda su contradicción.

El presente expansivo de una artista que no para de crecer

La celebración del décimo aniversario de "Sexo con Modelos" no llega en cualquier momento de la carrera de Marilina Bertoldi. Llega después de que la artista agotara el Estadio Malvinas a finales de 2025, una marca que para muchos referentes del rock argentino llevó décadas alcanzar. Llega también luego de completar una gira por Estados Unidos que incluyó presentaciones en Los Ángeles, Austin y Nueva York, consolidando una proyección internacional que pocas artistas del rock en español logran sostener. Y llega acompañada de material nuevo: Para quien trabajas, VOL. I, un trabajo reciente que profundiza en búsquedas sonoras que amplían —sin abandonar— el territorio que el disco de 2016 supo inaugurar.

Este contexto no es un dato menor. Significa que cuando Marilina suba al escenario de C Art Media el 29 y 30 de mayo para repasar aquel álbum, no lo hará desde el lugar de quien rescata una reliquia del pasado, sino desde el de una artista en pleno movimiento que elige mirar hacia atrás para verificar la consistencia de su propio recorrido. La primera de las dos fechas ya se encuentra agotada; la del 30 de mayo tiene últimas entradas disponibles a través de Passline. El doblete porteño es una confirmación de que el vínculo entre Marilina y su público no es el de la admiración distante, sino el de una construcción compartida a lo largo del tiempo.

Vale la pena recordar que C Art Media, como espacio, tiene una historia propia dentro de la escena cultural porteña: es una sala que combina producción artística con formatos de shows íntimos y medianos, lo que la convierte en un escenario coherente con la propuesta de Marilina. No es la masividad del estadio ni la crudeza de un club pequeño: es un punto intermedio donde el sonido y la experiencia colectiva pueden convivir con cierto nivel de detalle. Para un disco como "Sexo con Modelos", que funciona tanto en lo macro como en lo micro, ese equilibrio parece elegido con criterio.

Lo que el aniversario dice sobre el rock argentino actual

Más allá de la historia individual de Marilina Bertoldi, el décimo aniversario de "Sexo con Modelos" invita a una reflexión más amplia sobre el lugar que ocupa el rock en la cultura argentina contemporánea. Durante décadas, el género fue sinónimo de masculinidad exacerbada, de ciertos códigos estéticos bien establecidos y de una relación con el poder y la rebeldía que tendía a reproducir sus propias contradicciones. Lo que artistas como Marilina hicieron —y siguen haciendo— es ocupar ese espacio desde otro lugar: con una mirada que incorpora la perspectiva de género no como slogan sino como eje estructural de la escritura, con una vulnerabilidad que no se excusa y con una ambición sonora que no renuncia a la complejidad.

En ese sentido, el impacto de "Sexo con Modelos" excede a su propia autora. Muchos artistas y bandas que irrumpieron en la escena argentina en los años siguientes al disco reconocen, de manera explícita o implícita, la huella de aquel trabajo. La forma de narrar los vínculos afectivos, la manera de construir climas sonoros sin perder el gancho melódico, la decisión de no separar lo político de lo personal: todos esos elementos que hoy parecen moneda corriente en el rock en español tienen en "Sexo con Modelos" uno de sus antecedentes más claros.

Las consecuencias de estas dos fechas en C Art Media pueden leerse desde varios ángulos. Para el público que creció escuchando ese disco, los shows representan una oportunidad de revisitar una experiencia formativa en tiempo real, algo que tiene un valor difícil de cuantificar. Para quienes llegaron a Marilina Bertoldi más recientemente, será la ocasión de entender la raíz de una propuesta que hoy suena inevitable. Para la escena en general, el hecho de que un disco de rock argentino editado hace diez años convoque shows con localidades agotadas plantea una pregunta que va más allá del caso particular: ¿qué condiciones hacen que una obra perviva? No hay una sola respuesta, pero el camino que trazó "Sexo con Modelos" ofrece algunas pistas.