A mediados del año en curso, la escena del rock británico recibe movimiento desde una banda que ha sabido construir un personaje tan particular como su música: Fat Dog reveló que prepara su segundo trabajo discográfico bajo el título 'Cancel Me (I'm Tired)', programado para su lanzamiento el 2 de octubre. El anuncio no fue menor. Junto con la confirmación del proyecto, la agrupación liberó el tema que abre el disco, un corte que funciona simultáneamente como declaración de principios y puerta de entrada a lo que será el siguiente capítulo de su trayectoria. La noticia llega en un contexto donde la banda ha mantenido una actividad sostenida en festivales europeos y posee ya una gira de presentaciones reservadas para los meses por venir en Reino Unido y el continente.
El sencillo que da nombre al álbum constituye una pieza sonora que no busca pasar desapercibida. Desde sus primeros segundos, la canción proclama: "Si querés cancelarme, entonces adelante y hacelo". Esta propuesta lírica funciona como respuesta directa a un fenómeno cultural contemporáneo, pero lo interesante radica en cómo la música sostiene esa defensa. Según los detalles revelados sobre su confección, el tema bebe de la inspiración que dejó John Lennon con su icónica composición "How Do You Sleep", pero le suma una dimensión sonora única. La descripción oficial indica que representa la amalgama entre la experimentación que caracteriza a los músicos de rock anatolio turco y la potencia arrolladora de un ritmo de danza underground. Es decir: cuando la provocación lírica se encuentra con una base rítmica que no tolera pausas ni concesiones.
De Las Vegas al estudio: la gestación de un disco personal
Lo que resulta particularmente revelador sobre el proceso creativo detrás de 'Cancel Me (I'm Tired)' son las circunstancias que rodearon su confección. La banda, tras completar una serie de presentaciones en territorio estadounidense durante 2023, experimentó un giro inesperado en la vida de su frontman, Joe Love. Durante esa misma gira, Love no solo tocó ante una audiencia mínima en Las Vegas —cuenta él con cierta ironía que fueron apenas dos personas—, sino que al día siguiente contrajo matrimonio con su pareja, a quien había propuesto matrimonio previamente en San Francisco. Es este el contexto emocional en el que Love regresó a casa para comenzar a trabajar en la composición de lo que sería el segundo álbum de la banda.
Esta vez, el enfoque compositivo difirió significativamente del adoptado en el debut. En 'WOOF.', lanzado durante 2024, Love había dejado el trabajo lírico para las etapas finales del proceso, permitiendo que la energía instrumental guiara el camino. Para este nuevo trabajo, sin embargo, sintió que tenía mucho más que expresar. El resultado es un álbum que tira hacia su órbita lírica una multiplicidad de temáticas que van desde cuestiones de adicción y vínculos familiares hasta reflexiones sobre el amor, la inteligencia artificial y hasta la genealogía. Hay menciones a personajes culturales de la televisión británica como Chris Tarrant, referencias a prácticas sadomasoquistas, grandes cadenas comerciales de retail, y hasta detalles tan mundanos como las golosinas que todos conocemos. El listado resulta tan ecléctico como deliberadamente lúdico, mostrando una banda que se rehúsa a ceñirse a las convenciones del género.
Un video que juega con la paranoia de estar fuera de favor
La dirección visual del tema principal, encargada al realizador James Winstanley, opta por una estrategia narrativa que subraya la ironía del mensaje. En el videoclip, Fat Dog transita por una noche en Soho, Londres, enfrentando situaciones donde aparentemente todo está dirigido a su cancelación social. Es una pieza que convierte la paranoia contemporánea acerca de ser expulsado de los espacios públicos en materia de entretenimiento visual. La banda realiza un viaje metafórico a través de escenarios londinenses mientras intenta esquivar las consecuencias de ser persona non grata.
El catálogo completo del disco, tal como fue presentado públicamente, contiene diez composiciones: comenzando con "Smile and Wave", pasando por el ya conocido "Go Fuck Urself" —lanzado el mes anterior— y progresando a través de títulos como "Heart Of Darkness", "Shit Love", "Call It What You Want", "Snakes", "Bad Dog", "The Devil" y cerrando con "Aliens". Es una secuencia que alterna entre la provocación directa y la sutileza lírica, entre la experimentación sonora y la estructura convencional del rock. Los sencillos previos "Peace Song" y "Pray To That", que salieron durante el verano anterior al anuncio del nuevo material, ya habían comenzado a delinear esta dirección más abierta y menos comedida.
Para acceder a las presentaciones en tiendas que la banda realizará durante la semana del lanzamiento, el público deberá haber realizado una pre-compra del álbum. Se trata de una estrategia que vincula la distribución fonográfica con la experiencia en vivo, algo cada vez más común en la industria contemporánea. La banda, además, se encuentra actualmente transitando una agenda repleta de festivales europeos durante los meses estivales —con presentaciones como teloneros de Foo Fighters en estadios de capacidad importante en Berlín, Viena y Milán—, y ha confirmado una gira de cabeza propia que se extenderá desde octubre hasta noviembre, recorriendo ciudades como Londres, Ámsterdam, París, Berlín, Copenhague, Mánchester, Dublín, Cardiff, Bristol, Birmingham, Leeds y Glasgow.
Consolidación de una identidad que no se toma en serio, pero sí su trabajo
Lo que ha permitido a Fat Dog diferenciarse en un panorama de rock británico que en los últimos años se ha vuelto saturado de propuestas similares es precisamente su capacidad para jugar con los códigos del género sin perder de vista la calidad instrumental y compositiva. El baterista Johnny 'Doghead' Hutchinson, quien mantiene una presencia visual icónica mediante su máscara de látex con forma canina, y el tecladista Chris Hughes forman parte de una unidad que ha comentado públicamente sobre lo que los distingue. Hughes ha señalado que existe algo especial en la dinámica grupal: mientras otros proyectos musicales frecuentemente se ven aquejados por tensiones internas, Fat Dog ha logrado momentos en los escenarios donde existe un reconocimiento silencioso entre sus integrantes de que algo extraordinario está sucediendo. Es esta complicidad la que permea cada presentación en vivo.
El debut 'WOOF.' fue recibido con crítica ampliamente favorable, siendo caracterizado como "sin seriedad, desinhibido y sensacional". La apreciación enfatizaba que la banda no solo ha abrazo su estética burlona y el absurdo deliberado de su propuesta, sino que lo ha utilizado como contraste para destacar lo intrincado de su arquitectura musical. En un contexto donde el post-punk experimental y las propuestas más oscuras se han convertido en la norma entre artistas emergentes del Reino Unido, Fat Dog resolvió que el mejor camino era precisamente ese: comprometerse totalmente con el absurdo mientras dejaban que su ejecución musical hablara con firmeza. El resultado fue un trabajo que se negaba a ser clasificado fácilmente.
Las implicancias de este segundo álbum van más allá del simple lanzamiento discográfico. 'Cancel Me (I'm Tired)' representa una evolución en la madurez lírica y temática de una banda que, hace apenas un par de años, era considerada un fenómeno local emergente. La decisión de Joe Love de invertir más energía en la escritura de letras sugiere una banda que siente la necesidad de profundizar su comunicación con la audiencia. Al mismo tiempo, la persistencia en mantener los elementos visuales y performativos que caracterizan su identidad indica que no hay intención de suavizar su enfoque. En un paisaje musical donde constantemente se debate acerca de quién merece ocupar espacio y quién debería ser marginado, Fat Dog lanza un disco que, irónica y desafiantemente, se coloca en el centro de esa conversación. Tanto para sus simpatizantes como para sus detractores, este será un trabajo que continuará alimentando el debate sobre si la provocación sin sustancia es suficiente, o si efectivamente existe algo más profundo detrás de la máscara de perro y los títulos de canciones deliberadamente ofensivos. Los próximos meses de giras y la recepción del público dirán si esta apuesta de Fat Dog por una comunicación más directa y personal resulta en una consolidación de su posición en la música británica contemporánea, o si simplemente confirma que el acto era suficientemente entretenido por sí solo.



