La música argentina vuelve a demostrar su capacidad de reinventarse sin perder sus raíces. En los últimos años, la escena urbana ha generado un fenómeno que desafía las categorías tradicionales: artistas nacidos en el contexto del rap y la música electrónica buscan deliberadamente conectar con las figuras que moldearon el rock nacional durante las décadas de 1980 y 1990. Trueno, uno de los nombres más relevantes de la música urbana contemporánea, acaba de revelar los pormenores de este proceso creativo en una conversación que pone de relieve cómo las nuevas generaciones rescatan y reinterpreta el legado de sus predecesores. La canción "Zombie" se convierte así en más que una simple creación musical: es un acto de diálogo entre épocas, un puente sonoro que cuestiona si realmente existen las fronteras entre géneros o si estas son solo construcciones del mercado.

Cuando los samples se transforman en homenajes deliberados

Durante una participación en el podcast El Flowcast, el intérprete ofreció detalles reveladores sobre cómo surgió la idea de incluir fragmentos de "Puente", de Gustavo Cerati, junto con extracciones de "Por", de Luis Alberto Spinetta. No se trató de un acto espontáneo ni de una decisión tomada en el instante del process creativo, sino de algo que germinó a lo largo del tiempo, resultado de una genuina admiración por ambas figuras. El responsable de éxitos como "Tití Me Preguntó" y "Mamiii" enfatizó que la selección de estos fragmentos específicos encajó de manera orgánica en la estructura lírica y melódica de su composición. "Justo se dio, líricamente, que encajaban perfecto en la canción", explicó el músico en sus palabras, sugiriendo que más allá de la intención conceptual, hubo también una certeza técnica y artística de que esos elementos funcionarían sin forzar la propuesta estética.

Lo interesante radica en cómo Trueno concibe los samples dentro de su práctica musical. Lejos de verlos como simples préstamos o citas pasajeras, el rapero los considera una modalidad de colaboración artística que requiere de ciertos protocolos y respetos. En sus propias palabras durante la entrevista, manifestó que los samples que elige funcionan más como "featuring", como presencias vivas que habitan dentro del disco, formando parte integral del proyecto discográfico. Esta perspectiva es particularmente relevante considerando que la práctica del sampling tiene una historia rica dentro del hip hop mundial, pero que en Argentina ha sido frecuentemente malinterpretada como apropiación cuando se trata de material histórico o emblemático.

Rompedores de esquemas: la admiración por Cerati y Spinetta

Cuando se le consultó sobre la razón específica de su admiración por ambos artistas, Trueno no dudó en expresar un reconocimiento profundo que va más allá de la nostalgia generacional. Según el músico, tanto Cerati como Spinetta compartían una cualidad fundamental que también busca cultivar en su propio trabajo: la disposición para trasladar la música hacia territorios inexplorados, despojándose de las convenciones establecidas. Ambos referentes del rock nacional fueron pioneros en el experimentalismo sonoro dentro del contexto latinoamericano, desafiando constantemente lo que se suponía que debía ser la música popular en sus respectivas épocas. Cerati, quien lideró Soda Stereo, fue fundamental en la introducción de sintetizadores y producción electrónica dentro del rock hispanohablante, mientras que Spinetta, a través de sus múltiples proyectos desde Almendra hasta sus trabajos en solitario, constantemente fusionó el rock con elementos de jazz, música clásica y otras influencias.

La conexión que Trueno establece entre su trabajo y el de estos gigantes no es superficial. Existe una linealidad artística en la búsqueda de renovación constante. Donde Cerati experimentó con nuevas tecnologías y Spinetta con fusiones de géneros, Trueno intenta hacer lo análogo dentro del hip hop y la música urbana: expandir los límites, incorporar elementos dispares, crear nuevas texturas. Su decisión de muestrear a estos artistas adquiere entonces una dimensión que trasciende el respeto histórico para convertirse en una declaración de continuidad creativa. No se trata solamente de decir "estos son grandes artistas argentinos a quienes respeto", sino de demostrar que existe una línea invisible que conecta a quienes, en diferentes momentos y contextos, buscaron que la música dijera cosas nuevas.

Durante la conversación, Trueno enfatizó que considera a Cerati y Spinetta como "máximos ídolos trascendentes de la música", una afirmación que a simple vista podría parecer simplemente elogiosa, pero que encierra un análisis más profundo: estos artistas trascendieron el momento histórico en el que vivieron y sus composiciones continúan siendo relevantes décadas después. En el contexto actual de la música argentina, donde existen fuertes tensiones entre lo "tradicional" y lo "moderno", esta reivindicación de Trueno hacia el rock nacional desde la perspectiva del hip hop cuestiona las jerarquías que frecuentemente separan a los géneros en categorías de mayor o menor legitimidad artística. La industria musical siempre ha tendido a fragmentar a los artistas en casillas estancas, pero la práctica de músicos como Trueno demuestra que esta segmentación es cada vez más artificial.

El cuidado en la reinterpretación: responsabilidad hacia el legado

Uno de los aspectos más reveladores de la conversación fue cuando Trueno explicó su metodología al incorporar material ajeno en sus propios proyectos. El artista subrayó que en el proceso de selección de samples, existe un nivel de cuidado y de intencionalidad deliberada para asegurar que la utilización del material sea respetuosa y significativa. No se trata de relleno sonoro ni de un recurso meramente decorativo, sino de un elemento que debe justificarse en términos musicales y conceptuales. Esta aproximación denota una madurez artística considerable, especialmente considerando que el hip hop ha sido frecuentemente criticado, aunque injustamente en muchos casos, por la utilización de samples sin la debida atención o crédito a los artistas originales.

La visión de Trueno sobre cómo los samples habitan dentro de un disco abre una conversación interesante sobre qué significa hacer música en el siglo veintiuno. Las nuevas generaciones de productores y raperos crecieron en una era de acceso digital prácticamente ilimitado a catálogos musicales de décadas pasadas. Esta accesibilidad tecnológica genera simultáneamente nuevas posibilidades creativas y nuevas responsabilidades éticas. La decisión de Trueno de concebir los samples como "colaboraciones" que viven dentro de su proyecto sugiere una conciencia de que la utilización de material previo requiere de una justificación artística clara y de un reconocimiento genuino del aporte original.

Este enfoque contrasta con prácticas menos reflexivas en la industria, donde a veces los samples se utilizan simplemente porque suenan bien o porque proporcionan un valor nostálgico inmediato. En cambio, lo que Trueno describe es un proceso en el que el artista original continúa siendo, de alguna forma, un actor dentro de la nueva creación. No es un fantasma del pasado que se invoca accidentalmente, sino una presencia convocada deliberadamente, un interlocutor en el diálogo que el nuevo artista mantiene con la historia musical de su país. Esta distinción fundamental es lo que separa la apropiación irresponsable del homenaje genuino.

Un diálogo entre tiempos: qué significa esta convergencia para la música argentina

La incorporación de fragmentos de Cerati y Spinetta dentro de una canción de hip hop como "Zombie" representa un fenómeno cultural más amplio que trasciende a Trueno como individuo. Durante las últimas dos décadas, la música popular argentina experimentó transformaciones significativas. El surgimiento del trap, el reggaeton y otras expresiones urbanas generó inicialmente una brecha perceptible con las tradiciones del rock nacional, como si ambos universos existieran en dimensiones paralelas. Sin embargo, a medida que la escena urbana ha madurado artísticamente, ha comenzado a dialogar de manera más orgánica con sus antecesores musicales. Este proceso no es exclusivo de Argentina; en otros países latinoamericanos y en el contexto anglosajón, también se observa cómo artistas urbanos buscan conexiones con la historia musical de sus territorios respectivos.

Lo que distingue el caso argentino es la particular riqueza del rock nacional como fenómeno cultural. Artistas como Cerati y Spinetta no fueron solamente productores de canciones exitosas, sino constructores de identidades musicales, figuras que marcaron profundamente cómo millones de personas en Argentina, Uruguay, Paraguay y otros países latinoamericanos experimentaban y comprendían la música popular. La decisión de Trueno de explícitamente honrar a estos artistas mediante la incorporación de fragmentos de sus obras sugiere que la nueva generación de músicos urbanos reconoce esta importancia histórica y desea situarse dentro de esta tradición, no fuera de ella. No rechaza el rock nacional, sino que lo recontextualiza, lo traduce, lo actualiza sin pretender superarlo.

Este acercamiento también comunica un mensaje implícito sobre la narrativa que existe alrededor de la música popular argentina. Frecuentemente, existe una tendencia a presentar la historia musical nacional como si consistiera en períodos sucesivos y excluyentes: primero fue el tango, luego el rock nacional, ahora la música urbana. Sin embargo, la realidad es más compleja y más interconectada. Las generaciones no reemplazan a las anteriores; las absorben, las dialogan, las reinterpreta. Trueno, al hacer música que es fundamentalmente hip hop pero que respira la atmósfera del rock nacional, demuestra que estas categorías son permeables y que un artista contemporáneo puede ser completamente moderno y a la vez profundamente enraizado en la tradición.

Implicancias y perspectivas hacia adelante

La revelación de Trueno sobre sus procesos creativos y su admiración por Cerati y Spinetta abre múltiples caminos de análisis sobre hacia dónde se dirige la música argentina. En primer lugar, el reconocimiento público de estos homenajes puede actuar como catalizador para que otras voces emergentes dentro de la escena urbana también busquen explícitamente conectar con la tradición musical nacional. Si bien esto podría enriquecer significativamente la escena, también existe el riesgo de que se convierta en una práctica meramente estética, en un guiño que no va más allá de la superficie. La diferencia fundamental radicará en si los artistas entienden genuinamente los principios que guiaban a Cerati y Spinetta —la búsqueda constante de innovación, el rechazo a la complacencia, la apertura al experimentalismo— o si simplemente usan sus nombres como marcas de legitimidad.

Por otro lado, esta convergencia también plantea interrogantes sobre la industria musical y la forma en que se distribuyen los recursos y la atención. La industria discográfica durante décadas mantuvo separados los catálogos de rock del de música urbana, los produjo con diferentes equipos de producción, los dirigió a diferentes públicos. La decisión de Trueno de tender un puente entre estos mundos cuestiona esta segmentación. Si cada vez más artistas siguen este camino, es posible que las barreras entre géneros se erosionen aún más, generando un panorama musical más integrado. Alternativamente, podría ocurrir que la industria encuentre nuevas formas de fragmentación y especialización, manteniendo artificialmente las divisiones aunque los artistas las desafíen constantemente.

Desde la perspectiva de quienes estudiamos la música popular, la aproximación de Trueno es particularmente significativa porque señala hacia una maduración de la escena urbana argentina. Una escena musical juvenil y emergente típicamente se define por su ruptura con lo establecido; su fuerza reside en decir "nosotros somos diferentes". A medida que esa escena envejece y se consolida, comienza a mirar hacia atrás, a reconocer de dónde viene, a identificar las líneas de continuidad que la conectan con lo que vino antes. Trueno, en este sentido, representa un punto de inflexión: un artista que es completamente del siglo veintiuno, que creció con internet y con la tecnología digital, pero que también siente una conexión auténtica con las figuras que moldearon la música argentina en épocas previas a su nacimiento. Esta coexistencia de lo moderno y lo tradicional, sin que uno cancele al otro, podría ser característica de la próxima fase de evolución de la música argentina.