Después de años transitando carreras musicales paralelas, dos hermanas decidieron finalmente cruzar la puerta de un estudio de grabación juntas. Marilina y Lula Bertoldi se sumergieron en una experiencia inédita en sus trayectorias cuando fueron convocadas para participar en la banda sonora de una serie que llegará a Netflix el 14 de agosto. El desafío no era cualquiera: tenían que reinventar "Momentismo absoluto", la icónica canción de Fangoria, la emblemática banda de synthpop y new wave que marcó la década de 1980 en Argentina. La producción buscaba específicamente esta colaboración hermana para acompañar una escena protagónica donde Cecilia Roth encarna a uno de los personajes centrales de la ficción. Lo que comenzó como un encargo profesional se transformó en algo más profundo: la concreción de un proyecto pendiente que llevaba años en suspenso.
La oportunidad que no podía esperar
El contexto es relevante. La industria audiovisual argentina ha experimentado transformaciones significativas en la última década, especialmente con la consolidación de plataformas de streaming que generan demanda constante de contenido original. Netflix apuesta cada vez más a producciones locales que dialoguen con figuras reconocidas del espectáculo nacional. En ese marco, la serie inspirada en Moria Casán —una de las personalidades más emblemáticas del entretenimiento vernáculo— requería una banda sonora que capturara tanto la esencia del personaje como el espíritu de épocas distintas que signaron su carrera. La elección de "Momentismo absoluto" no fue casual. Se trata de una composición que encapsula una era dorada del pop-rock argentina, cuando el sintetizador y la experimentación sonora abrieron caminos inéditos en la escena local. Recuperar esa canción, pero desde una perspectiva contemporánea y con nuevas voces, ofrecía un puente narrativo perfecto entre pasado y presente.
Para Marilina Bertoldi, la propuesta significó algo que excedía lo puramente profesional. En una reflexión sobre el trabajo compartido, expresó: "Fue una re linda oportunidad de trabajar con Lula en el estudio, algo que no había sucedido a pesar de tantos años de carrera siendo hermanas y ambas súper activas". Esa frase condensa una realidad que caracteriza a muchas familias del ámbito artístico: el paradójico hecho de que quienes comparten sangre y crianza pueden desarrollar vidas profesionales completamente separadas, sin espacios de encuentro creativo. Ambas habían construido trayectorias sólidas en la música. Ambas conocían los ritmos, los estudios de grabación, la dinámica de la producción. Pero nunca habían combinado esas experiencias en un mismo proyecto. Ese vacío se cerraba ahora, impulsado por una serie de televisión y una canción que había marcado generaciones.
Reinventar desde la potencia sonora
El proceso de adaptación implicó decisiones creativas sustanciales. No se trataba simplemente de registrar la versión original con voces nuevas. La propuesta era más ambiciosa: incorporar elementos rockeros que intensificaran la propuesta sonora original de Fangoria. Esa banda de los años ochenta había revolucionado el pop argentino mediante la incorporación sistemática de sintetizadores y texturas electrónicas, creando un sonido futurista para la época. Las Bertoldi tomaron esos fundamentos y los reinterpretaron a través de una lente rockera más explosiva, especialmente en los tramos finales de la canción. Esa decisión estructural no era arbitraria: debía funcionar narrativamente, acompañando la entrada del personaje encarnado por Cecilia Roth en la trama de la serie. La música, en este caso, servía como herramienta dramática, amplificando el impacto visual y emocional de la escena.
Todo el trabajo de reconfiguración y grabación se llevó a cabo en el estudio de Marilina Bertoldi. El espacio íntimo de un estudio casero o de pequeño formato frecuentemente genera dinámicas creativas distintas a las de las grandes instalaciones profesionales. Allí, sin las presiones del cronómetro industrial, sin la frialdad de salas demasiado amplias, dos artistas con ADN familiar compartido exploraron territorios sonoros nuevos. Lula Bertoldi sintetizó esa experiencia con palabras que revelan el espíritu colaborativo: "Siendo la primera vez que entramos juntas al estudio la pasamos bomba. Nos juntamos con la premisa de que sea puro disfrute, pasarla bien haciéndolo". Esa premisa —el puro disfrute como motor creativo— contrasta con muchas dinámicas de producción contemporánea, donde la optimización y la eficiencia frecuentemente prevalecen. Sugiere que la colaboración entre hermanas, lejos de traer competencia o fricción, generó un espacio donde el juego creativo y la diversión fungieron como combustibles principales.
La canción como eslabón temporal
La relectura de "Momentismo absoluto" adquiere capas adicionales cuando se considera el contexto histórico. Fangoria emergió en Argentina durante los años ochenta, período de transición política y cultural compleja. La banda, liderada por figuras como Valeria Lynch y otros músicos que experimentaban con nuevas tecnologías sonoras, contribuyó a modernizar el paisaje musical local. Su legado persiste no solo en la nostalgia de quienes vivieron esa década, sino como referencia obligatoria para múltiples artistas posteriores. Al elegir una canción de Fangoria para la banda sonora de una serie sobre Moria Casán, los productores establecían un diálogo entre dos fenómenos del espectáculo argentino que, aunque de naturaleza distinta, compartían algo fundamental: la capacidad de cautivar, innovar y permanecer en la memoria colectiva. Moria Casán, por su parte, también fue una figura de transformación y experimentación constante, desafiando convenciones y redefiniendo lo que significaba ser personalidad televisiva en Argentina.
La versión grabada por las Bertoldi ya se encuentra disponible en plataformas de distribución digital de música. Esto significa que el trabajo trasciende el contexto serializado de Netflix, ganando vida propia en el ecosistema de streaming musical. Oyentes que nunca ven la serie tendrán acceso a la canción. Espectadores de la ficción podrán profundizar en la banda sonora mediante plataformas especializadas. Esa multiplicación de canales de circulación es característica del consumo audiovisual y musical contemporáneo, donde los límites entre formatos se desdibujan permanentemente. Una serie genera una canción que genera un objeto musical independiente que puede ser descubierto, compartido y disfrutado más allá de su contexto original.
Implicancias y proyecciones
La convergencia de elementos en este proyecto abre interrogantes sobre las dinámicas futuras del entretenimiento argentino. Plataformas globales como Netflix continúan invirtiendo en producciones locales que dialoguen con públicos específicos. Esa demanda podría multiplicar oportunidades de colaboración entre artistas que, hasta ahora, habían transitado carriles separados. La participación de figuras musicales reconocidas en bandas sonoras de series también señala una tendencia mayor: la revalorización de la música como componente narrativo fundamental, no como relleno. Simultáneamente, la experiencia de las Bertoldi ilustra cómo ciertos proyectos profesionales pueden funcionar también como catalizadores de vínculos personales y creativos. El estudio de grabación, lejos de ser meramente un espacio técnico, deviene territorio donde pueden resolverse asuntos que la distancia cotidiana mantenía en suspenso. Queda por verse si esta primera incursión conjunta abre la puerta a colaboraciones futuras entre las hermanas, o si permanece como un encuentro puntual, memorable precisamente por su carácter excepcional. Lo que resulta indudable es que la banda sonora de la serie sobre Moria Casán incorpora ahora una capa adicional de significado: la de un trabajo que reunió a dos artistas con trayectoria propia en un momento específico, utilizando una canción que había marcado época, para acompañar la representación dramatizada de una de las figuras más singulares de la cultura vernácula.



