A pocas semanas de que los Rolling Stones presenten su vigésimo quinto álbum de estudio, Mick Jagger decidió hacer un ejercicio de nostalgia y reflexión sobre seis décadas de trayectoria musical. En una reciente entrevista, el vocalista fue consultado acerca de cuáles eran los trabajos y composiciones que él mismo considera como los puntos más altos de la carrera de la banda británica, una pregunta que, lejos de ser trivial, ilumina cómo el propio arquitecto de esos éxitos evalúa su legado cuando ya se acerca al final de una era extraordinaria.
Cuando se le pidió que eligiera un álbum de referencia, Jagger no dudó en mencionar dos trabajos seminales de la década de 1960 y 1970. Según sus propias palabras, "Sticky Fingers" representa uno de los discos realmente importantes de la banda, así como también destacó la relevancia de "Beggars Banquet" en la genealogía sonora de los Stones. Ambos registros constituyen momentos clave en la evolución del grupo: mientras que el primero marcó la independencia discográfica de la agrupación al ser el debut bajo su propio sello discográfico, el segundo fungió como punto de retorno hacia las raíces del blues y el rock&roll luego de los experimentos psicodélicos que los había llevado por derroteros menos naturales.
El canon personalizado de una leyenda viviente
Resulta significativo que Jagger haya incorporado a su lista de favoritos un trabajo más reciente: "Hackney Diamonds", lanzado en 2023, que representa el primer disco de material completamente original que la banda sacaba al mercado en casi dos décadas. Este álbum, además, marca un antes y un después en la historia de los Stones, ya que fue el primero que debieron encarar sin la presencia de Charlie Watts, quien falleció en 2021. A pesar de la ausencia física del legendario baterista, su espíritu permanece presente en el disco mediante contribuciones póstumas que evidencian la voluntad de mantener viva su participación en el proyecto colectivo.
No conformándose con una respuesta monocorde, Jagger aprovechó la ocasión para hacer una observación irónica respecto de ciertos trabajos del catálogo que considera menos logrados. Con ese humor británico que lo caracteriza, reflexionó acerca de aquellos discos que contienen apenas ocho temas y que fueron realizados cuando los integrantes todavía disponían de toda su energía y creatividad. Su cuestionamiento implícito sugiere que en algunas ocasiones, la banda optó por la economía de medios cuando hubiera podido desplegar una obra más ambiciosa, un punto que subraya la exigencia que el propio Jagger mantiene respecto de sus estándares artísticos.
Las joyas musicales que definen una era
Cuando la conversación giró hacia las canciones individuales que considera sus favoritas, Jagger esbozó un panorama que abarca toda la amplitud estilística del repertorio Stones. Mencionó títulos que funcionan como pilares del imaginario rock global: "Sympathy For The Devil", que abre "Beggars Banquet" con una atmósfera hipnotizante y una filosofía perturbadora; "Start Me Up", el riff ineludible que define los años ochenta para millones de oyentes; "Angie", la balada que desafía los moldes del rock duro con su delicadeza pianística; y "Honky Tonk Women", la exploración country-rock que amplió el espectro sonoro de la banda. Esta enumeración no es casual: cada canción representa un territorio diferente dentro del reino Stones, desde el blues raíz hasta la experimentación con géneros vernáculos norteamericanos.
El contexto inmediato de estas reflexiones gira alrededor del lanzamiento de "Foreign Tongues", programado para el 10 de julio a través de Polydor y Universal Music. Este nuevo trabajo de catorce temas ha sido producido por Andrew Watt, quien ya había colaborado con la banda en "Hackney Diamonds" y ha consolidado una relación creativa que parece estar funcionando. Lo verdaderamente extraordinario de este nuevo disco reside en la lista de colaboradores: Paul McCartney participa en algunos temas, mientras que Robert Smith de The Cure aporta su distintiva sensibilidad; además intervienen Steve Winwood y el baterista de Red Hot Chili Peppers Chad Smith. Esta convergencia de talentos trasciende las categorías generacionales y estilísticas habituales, sugiriendo un álbum concebido como un diálogo entre épocas del rock.
La historia detrás de la participación de Robert Smith merece atención especial, ya que revela cómo algunos de los mejores encuentros musicales ocurren de manera casi azarosa. Según relató Jagger, se encontró con Smith de manera inesperada en el estudio de grabación, sin que hubieran tenido contacto anterior. La descripción es vívida: observó a alguien de espaldas usando una túnica larga, y al girarse descubrió el rostro maquillado del líder de The Cure. Sin formalidades ni deliberación previa, simplemente le pidió que contribuyera al trabajo. Este tipo de generosidad creativa, esa capacidad de convocar a otros artistas sin protocolos rígidos, caracteriza a los Stones en sus mejores momentos y contrasta con los egos desmesurados que a menudo pueblan la industria musical contemporánea.
Expansión multimedia y perspectiva artística contemporánea
Más allá del disco físico, los Stones han expandido la experiencia alrededor de "Foreign Tongues" mediante un podcast de seis episodios denominado "Speaking In Tongues", narrado por Norah Jones. Esta estrategia multimedial no es simplemente un ejercicio de marketing, sino una forma de contextualizar la música dentro de conversaciones profundas que incluyen nuevas entrevistas con Jagger, Keith Richards, Ronnie Wood y el productor Watt. Permite que los oyentes accedan a reflexiones de los propios creadores sobre el proceso creativo, las influencias y las motivaciones detrás de cada tema.
Las opiniones que Jagger ha compartido recientemente sobre el panorama musical contemporáneo añaden otra dimensión al contexto. Ha elogiado a bandas como Geese por su espíritu experimental, y ha reconocido el trabajo conceptual de Rosalía en su álbum "Lux". Sin embargo, no ha sido completamente indulgente: ha señalado que gran porcentaje de la música actual carece de calidad. Esta crítica desde adentro, proveniente de alguien que lleva décadas creando en el medio, sugiere una preocupación genuina respecto de hacia dónde se dirige la industria, más allá de las modas pasajeras.
Finalmente, Jagger ha indicado que la posibilidad de una biografía cinematográfica de los Stones lo despierta interés, aunque reconoce la complejidad de la empresa. Con una carrera que abarca desde los sesenta hasta la actualidad, condensar la historia de la banda en un largometraje representaría un desafío editorial mayúsculo: ¿qué períodos priorizar?, ¿cómo capturar el espíritu de múltiples eras sin sacrificar profundidad? La pregunta queda abierta, reflexiva, como corresponde a alguien que ha sido protagonista de transformaciones culturales sucesivas.
El conjunto de estas declaraciones, más allá de su valor como promoción de "Foreign Tongues", ofrece una ventana hacia cómo un artista de la magnitud de Jagger evalúa su propia obra después de seis décadas de trayectoria. La selección de álbumes favoritos responde a criterios que van más allá de cifras de ventas o reconocimiento comercial: hablan de momentos en los que la banda alcanzó sincronización entre ambición artística y capacidad de ejecución. La inclusión de "Hackney Diamonds" en esa triada de preferencias subraya que, para Jagger, la relevancia no radica únicamente en la antigüedad de un trabajo, sino en su capacidad para renovarse y encontrar nuevos caminos cuando la mayoría de los artistas habría optado por la comodidad del catálogo existente. Estas reflexiones, a su vez, sientan expectativas significativas respecto de lo que "Foreign Tongues" podría aportar al legado de una de las bandas más influyentes de la historia del rock.



