Después de más de media década alejada de los estudios de grabación, Mystery Jets ha decidido romper el silencio con la llegada de 'Black Sage', una composición que marca un punto de inflexión en la historia discográfica del conjunto originario de la localidad londinense de Twickenham. El retorno no es menor: el tema llega acompañado de una propuesta sonora que recupera procedimientos compositivos que la banda no utilizaba desde sus primeros trabajos, una decisión deliberada que señala el comienzo de un nuevo capítulo en su evolución artística. La canción ya se encuentra disponible en plataformas digitales bajo el sello Fiction Records, consolidándose como el primer adelanto de lo que promete ser una etapa distinta para el quinteto británico.
El aspecto más relevante del regreso radica en las decisiones estéticas que rodean la creación de este material. Leo Abrahams, productor con un extenso historial de colaboraciones que incluye trabajos junto a Brian Eno y la banda escocesa Frightened Rabbit, fue elegido para encabezar el proceso de grabación. Esta alianza entre la propuesta sonora del colectivo y la experiencia técnica de Abrahams resultó en una pieza que bebe de la estética del rock psicodélico, caracterizada por guitarras saturadas de retroalimentación y una estructura rítmica hipnótica que envuelve la voz de Blaine Harrison, quien encabeza la formación. El productor no solo aportó herramientas técnicas, sino que también colaboró en la definición del carácter sonoro que distingue a 'Black Sage' de trabajos anteriores del conjunto.
El proceso creativo: de las sesiones improvisadas al hipnotismo sonoro
Lo que diferencia sustancialmente el proceso compositivo de 'Black Sage' de anteriores incursiones del grupo es su génesis particular. Según explicó Harrison, la canción no emergió de forma convencional mediante la composición directa de melodías y estructuras predefinidas. En cambio, nació a través de sesiones prolongadas de improvisación donde los músicos construían capas sonoras superpuestas, generando bucles continuos de ideas que se transformaban progresivamente. Este enfoque experimental permitió que la pieza evolucionara de manera orgánica, alcanzando lo que el vocalista describió como un "estado de flujo hipnótico" donde la música misma parecía revelar su propia dirección. Harrison remarcó que este método de trabajo no había sido empleado por Mystery Jets desde sus momentos iniciales como conjunto, cuando aún exploraban los límites de su identidad sonora.
El frontman profundizó en las capas conceptuales que sostienen la composición, conectándola con prácticas ancestrales y reflexiones sobre la sanación emocional. Las ceremonias de purificación indígenas que emplean la salvia negra como elemento central inspiraron tanto el título como los temas desarrollados en la letra. Harrison formuló una pregunta provocadora sobre la naturaleza de los traumas no procesados: ¿y si las heridas del pasado habitan nuestro interior como entidades indeseadas? La respuesta poética que propone la canción sugiere que no existe separación verdadera entre el sufrimiento y la curación, y que precisamente en las fracturas emocionales es donde emerge la belleza y la posibilidad de transformación. Los versos capturan esta dialéctica mediante una síntesis verbal: la medicina reside en lo tóxico, la bendición emerge de la maldición, y la luz penetra nuestro ser a través de las grietas que nos definen.
Contexto de la trayectoria reciente: cambios en la alineación y experimentaciones paralelas
Para entender completamente el peso de este regreso, resulta necesario considerar los movimientos que caracterizaron la etapa previa al silencio prolongado. A Billion Heartbeats, lanzado en 2020, representó el séptimo álbum de estudio de la formación y fue ampliamente reconocido por su capacidad de combinar canciones de protesta social con celebraciones del sistema de salud británico. Durante ese período pandémico, la banda no solo perfeccionó material original, sino que también editó 'Home Protests', una colección de versiones de temas icónicos de las últimas décadas que abordaban cuestiones perennes: discriminación, vulnerabilidad socioeconómica, conflictos armados, consumismo desenfrenado y crisis medioambiental. Paralelamente, en 2022, el bajista Jack Flanagan decidió emprender una trayectoria solista, publicando el álbum 'Rides The Sky', que incluyó el single 'Skyhorse X Skyhorse' y consolidó su autonomía como compositor y músico en el contexto del rock psicodélico contemporáneo. Estos movimientos evidenciaban una banda que, incluso en ausencia de proyectos conjuntos, continuaba generando material y explorando direcciones creativas variadas.
La presentación en vivo de 'Black Sage' fue documentada en un espacio de considerable relevancia artística: el James Turrell Skyspace ubicado en Cornualles, un emplazamiento conocido por su integración del arte visual y la arquitectura con experiencias perceptuales inmersivas. Este contexto no resulta accidental, sino que refuerza el carácter conceptual de la propuesta sonora. La grabación de la performance en este sitio particulares amplifica la dimensión multisensorial que la banda busca transmitir mediante 'Black Sage', transformando la experiencia auditiva en un evento que dialoga con elementos visuales y espaciales.
Las consecuencias de este regreso se desplegarán en múltiples direcciones. Para el público leal que ha seguido la trayectoria de Mystery Jets durante casi dos décadas, la llegada de material nuevo abre interrogantes sobre la dirección que el conjunto adoptará en términos de álbum completo y calendario de presentaciones en vivo. Simultáneamente, su participación confirmada en la alineación de festivales y eventos significativos, como la presentación en el show de The Maccabees en Leeds' Kirkstall Abbey el 31 de julio junto a Máximo Park y Everything Everything, sugiere una reintegración activa en el circuito de conciertos británico. La pregunta que persiste es si este regreso representa un punto de partida sostenible para nueva música de larga duración, o si funcionará más como un gesto puntual de reactivación. El enfoque compositivo renovado que la banda exhibe en 'Black Sage' —retomando técnicas de improvisación colectiva abandonadas años atrás— podría indicar una intención de replantear fundamentalmente su identidad sonora en los años venideros, algo que solo el tiempo y las futuras publicaciones confirmarán.



