Después de dos décadas y media de silencio discográfico, una de las agrupaciones más influyentes del rock británico retorna con material completamente nuevo. El acontecimiento marca mucho más que un simple regreso: constituye la confirmación de que ciertos legados artísticos no se desvanecen ni siquiera cuando la industria y el paso del tiempo sugieren lo contrario. Pulp lanza "More", un trabajo que reúne once composiciones y abre un paréntesis en una trayectoria que, aunque signada por pausas prolongadas, nunca dejó de resonar en la memoria colectiva de millones de oyentes alrededor del planeta. Lo que importa aquí no es solo la música en sí, sino lo que representa: la posibilidad de que artistas consagrados encuentren renovadas razones para crear, incluso después de décadas alejados de los estudios de grabación.
Un retorno que nadie esperaba con certeza
La trayectoria de esta formación nacida en Sheffield a finales de los setenta bajo la conducción de Jarvis Cocker se bifurcó hace más de dos décadas. Tras trabajos emblemáticos que definieron una era —álbumes como "Different Class" y "This Is Hardcore" que marcaron el pulso del britpop durante los noventa— la banda decidió suspender sus actividades de estudio en 2002. Lo que sobrevino fueron años de incertidumbre: apariciones esporádicas, giras de reunión que alimentaban nostalgias, pero ninguna promesa concreta de nuevo material. La incertidumbre era tal que algunos miembros del grupo habían renunciado mentalmente a la idea de volver a grabar juntos. Candida Doyle, tecladista de larga trayectoria en la agrupación, fue explícita al respecto: reconoció públicamente que no albergaba esperanzas de una eventual reunificación. Sin embargo, cuando Cocker realizó la llamada telefónica invitándola a sumarse nuevamente, la respuesta fue inevitable. "No puedes decirle que no a Pulp; si llama a tu puerta, simplemente tienes que decir que sí", expresó la músico durante un encuentro con la prensa celebrado en México, país donde la banda goza de una devoción particular.
Nick Banks, el baterista que sostiene el esqueleto rítmico de Pulp desde sus orígenes, reflexionó sobre la manera en que el paso del tiempo ha transformado la percepción de aquellas composiciones grabadas décadas atrás. En sus declaraciones, Banks enfatizó que durante el proceso de creación de los discos de los años noventa, ninguno de los integrantes podría haber imaginado la longevidad que alcanzarían esas canciones. "Cuando grabamos esos discos en los 90, uno no piensa mucho más allá de los próximos seis meses o un año, y mucho menos en los próximos 30 años. El hecho de que la gente siga disfrutándolos y emocionándose con ellos todo este tiempo es fantástico", sostuvo el percusionista. Estas palabras revelan una verdad incómoda del oficio artístico: la imposibilidad de prever cuáles serán los trabajos que perdurarán en la conciencia pública y cuáles desaparecerán en el olvido.
La sorpresa de una acogida sin precedentes
Lo que inicialmente parecía una apuesta riesgosa —lanzar material nuevo después de una ausencia tan prolongada— demostró ser exactamente lo opuesto. Candida Doyle manifestó su asombro ante la receptividad masiva que el proyecto despertó incluso antes de su lanzamiento oficial. "Pensaba: 'Llevamos 20 años sin sacar un disco nuevo. A nadie le va a gustar', y la verdad es que me ha sorprendido y alegrado muchísimo", reconoció la tecladista. Esta reacción del público anticipado sugiere que la conexión emocional entre Pulp y sus audiencias trasciende las modas y los ciclos comerciales convencionales. Los seguidores de la banda no solo preservaron la memoria de su música, sino que mantuvieron activa la esperanza de escuchar voces nuevas desde esta formación.
"More" concentra once pistas que combinan material creado específicamente para este proyecto junto con composiciones que permanecieron archivadas durante años, aguardando el momento propicio para ser reveladas. La producción estuvo en manos de James Ford, un ingeniero y productor con experiencia probada en trabajos junto a bandas contemporáneas de relevancia internacional como Arctic Monkeys y Fontaines D.C. La metodología que Ford implementó representó un quiebre respecto a los procesos anteriores. Banks describió el enfoque adoptado durante las sesiones de grabación: Ford propuso un ritmo acelerado de composición, sugiriendo completar una canción diaria. "Él estaba muy a favor de decir: hagámoslo, intentemos hacer una canción al día, y básicamente hicimos una canción al día", explicó Banks. Este procedimiento dinámico contrasta con las prácticas más sedentarias que caracterizaron trabajos previos de Pulp. Un elemento que facilitó considerablemente este proceso fue el hecho de que Cocker arribase al estudio con la mayor parte de las letras ya elaboradas, eliminando una fase que habitualmente consume tiempo considerable en la elaboración de nuevos temas.
La sombra de una ausencia irreparable
Sin embargo, el contexto emocional que rodea al nacimiento de "More" está teñido por una pérdida significativa. Steve Mackey, bajista histórico de Pulp, falleció en 2023, privando a la formación de una figura central en su identidad sonora y creativa. La ausencia física de Mackey inevitablemente moldea la dimensión simbólica de este regreso. A pesar de su muerte, su legado permanece inscrito en el nuevo álbum: aparece acreditado como compositor en dos de las pistas, "Grown Ups" y "Got to Have Love", perpetuando de esta manera su participación en el acto de creación colectiva que define a la banda. Banks enfatizó la magnitud de la pérdida con términos que reflejan la profundidad de la conexión: "Fue una inmensa tragedia perder a Steve. Era un personaje tan importante y tan influyente en la historia de Pulp, aportó muchísimo a la banda desde el día en que se unió". Doyle, por su parte, capturó la esencia de Mackey mediante una caracterización cargada de afecto e ironía: "Steve era genial. Probablemente, era el más genial de la banda". Estas declaraciones subrayan que el nuevo disco no es solo un retorno de Pulp como entidad viviente, sino también un monumento a quien ya no está pero cuya influencia sigue reverberando en cada nota.
La gira internacional que acompaña el lanzamiento de "More" comenzará con una serie de presentaciones en América Latina, siendo México el punto de partida elegido. Esta elección no es casual: la relación entre Pulp y el público mexicano ocupa un lugar distintivo en la historia reciente de la banda. El primer concierto en territorio mexicano tuvo lugar en 2012 y, según testimonio de los propios músicos, se transformó en el show más extenso de toda su carrera, con una duración aproximada de tres horas. La conexión se profundizó posteriormente durante una presentación en el festival Corona Capital, donde Cocker ejecutó un gesto que quedó grabado en el imaginario colectivo de los seguidores: arrojó dulces de tamarindo hacia el público, generando un apodo burlón y cariñoso para los admiradores mexicanos de la banda: los "Pulparindos". Candida Doyle expresó su entusiasmo respecto a reiniciar la gira desde esta región geográfica: "México es uno de mis lugares favoritos en los que nos hemos presentado. Creo que el entusiasmo del público mexicano es legendario. Así que realmente es el mejor lugar para comenzar nuestra sección latinoamericana de la gira de 'More'". Esta declaración evidencia que la devoción de los fanáticos mexicanos no pasó desapercibida para la agrupación y generó un vínculo emocional bidireccional.
Las implicaciones de un legado que se rejuvenece
El regreso de Pulp con "More" plantea interrogantes interesantes acerca de la vigencia de la música producida hace tres décadas y sobre la naturaleza misma del legado artístico en la era contemporánea. La persistencia de la banda en la memoria colectiva sugiere que ciertos trabajos creativos adquieren una cualidad atemporal que los vuelve inmunes a los ciclos convencionales de consumo cultural. El álbum que ahora ven la luz podría funcionar de múltiples maneras: como confirmación de que la veta creativa de estos músicos aún no se ha agotado, como puente entre generaciones de seguidores, o como cierre simbólico de un círculo abierto hace más de dos décadas. Las distintas perspectivas sobre este retorno revelan tanto las esperanzas de una audiencia que aguardaba pacientemente como las incertidumbres propias de cualquier proyecto artístico de envergadura. Lo que permanece como constante es que Pulp, en sus múltiples facetas —como banda de estudio, como entidad en vivo, como depositaria de la memoria del difunto Mackey, como conexión emotiva con públicos diversos— continúa ejerciendo una gravitación que trasciende los mecanismos habituales de la industria musical.



