El cierre del festival Mighty Hoopla 2026 quedará grabado en la memoria de quienes asistieron al Brockwell Park londinense. Scissor Sisters, la banda estadounidense que marcó un antes y un después en la música de los últimos dos decenios, se encargó de despedir el evento con una propuesta que combinó nostalgia, sorpresas de alto calibre y una energía arrolladora. La noche del domingo 31 de mayo fue escenario de un espectáculo que trascendió lo convencional: tres personajes de distintos ámbitos del entretenimiento compartieron escenario con los neoyorquinos, transformando cada intervención en un momento que los asistentes no olvidarán fácilmente.
Lo que comenzó como un recorrido por los himnos más queridos de la agrupación terminó convertido en algo más ambicioso. El setlist inicial incluyó temas que definieron la carrera de Jake Shears y compañía: "I Don't Feel Like Dancin'" y "She's My Man" marcaron el tono de una presentación que se anunciaba intensa desde el primer momento. Sin embargo, la verdadera magnitud del espectáculo se reveló cuando las primeras sorpresas comenzaron a materializarse. La inclusión de Belinda Carlisle en el escenario no fue un detalle menor: la leyenda del pop ochentero no solo cantó al lado de Scissor Sisters, sino que lo hizo en dos ocasiones durante la noche, participando en la versión de "Heaven Is a Place on Earth", su éxito de 1987, y nuevamente en "Take Your Mama".
Un encuentro entre generaciones y estilos
La estructura del concierto demostró una cuidadosa curaduría artística. Después de consolidar la energía con sus propios éxitos y la colaboración con Carlisle, Scissor Sisters se atrevió a explorar territorios ajenos pero igualmente potentes. La versión de "Comfortably Numb" de Pink Floyd fue elegida como cierre de esta sección experimental, un gesto que habla de la confianza que tiene la banda en su capacidad para reinterpretar material de artistas de renombre mundial. Este tipo de covers no es casual: Pink Floyd representa un eslabón fundamental en la historia del rock, y que Scissor Sisters haya decidido incluir uno de sus temas más emblemáticos sugiere una conexión profunda con esa herencia musical.
La segunda gran sorpresa llegó cuando Kelly Osbourne tomó el micrófono para cantar "One Word" junto a la banda. La canción, lanzada en 2005, representa un punto de encuentro entre la trayectoria de Osbourne y el universo musical que Scissor Sisters ha construido. Más allá del dato anecdótico, este momento subrayó algo que trasciende lo meramente folklórico: la capacidad de estos artistas para conectar con públicos diversos y crear instancias de colaboración que, lejos de sentirse forzadas, parecen orgánicas y necesarias.
El peso de la presencia teatral
Si hay algo que define la evolución de Scissor Sisters en los últimos años es su disposición a reinventarse sin abandonar su esencia. Sir Ian McKellen, quien no es músico profesional pero sí un intérprete de renombre mundial, fue convocado para recrear su monólogo del tema "Invisible Light", una canción de 2010 que ya había marcado un precedente en cuanto a colaboraciones con personalidades del mundo del espectáculo. La aparición de McKellen no fue improvisada: la banda ya lo había traído como invitado especial durante su celebración del 20 aniversario en una participación en Glastonbury, lo que demuestra que existe una relación genuina y no simplemente una estrategia de marketing. Este tipo de asociaciones habla de cómo Scissor Sisters ha sabido posicionarse no solo como una banda de rock y pop, sino como un proyecto artístico multidisciplinario.
El tramo final del concierto consolidó lo que había sido apenas sugerido en los primeros minutos. "Let's Have a Kiki", "Filthy/Gorgeous" y "Music Is the Victim" constituyeron un epílogo que permitió a la banda volver a sus propias composiciones, aquellas que las definen sin necesidad de apoyaturas externas. Sin embargo, la experiencia acumulada de la noche había transformado estas canciones en algo más: ya no eran simplemente piezas del catálogo de Scissor Sisters, sino confirmaciones de que su influencia trasciende géneros, generaciones e incluso disciplinas artísticas distintas.
En el contexto de una carrera que se remonta a inicios de este siglo, es relevante recordar que Scissor Sisters no ha lanzado material de estudio nuevo desde 2012, cuando presentaron "Magic Hour". Sin embargo, la banda no ha permanecido inactiva. En 2017 colaboraron con MNDR en el sencillo "Swerlk", mientras que en 2024 decidieron reeditarizar su álbum debut con una versión de lujo, seguida de una reedición aún más ampliada a principios de 2026. Estas decisiones reflejan una estrategia coherente: mantener viva su presencia sin necesariamente depender de lanzamientos discográficos masivos. Además, la banda ha integrado giras importantes en su calendario, incluyendo una participación en la gira norteamericana de Kesha y las actuaciones en festivales de envergadura como Glastonbury, donde nuevamente demostraron su capacidad para generar momentos memorables.
Lo que sucedió en Brockwell Park abre interrogantes sobre el estado actual de la música en vivo y la forma en que las bandas de rango establecido eligen conectar con sus audiencias. ¿Estamos ante un modelo donde el espectáculo se construye mediante acumulación de celebridades, o se trata más bien de encuentros auténticos entre artistas que comparten visiones similares? Las reacciones en redes sociales sugieren que al menos una porción significativa del público percibió los momentos como genuinos. Por otra parte, es posible que estas colaboraciones funcionen como recordatorios de que la música, en su esencia, sigue siendo un lenguaje universal capaz de unir a creadores de épocas, orígenes y especialidades distintas en un mismo escenario.



