Mientras el mundo sigue obsesionado con algoritmos que predicen nuestros gustos, una banda australiana decidió mirar hacia atrás para explorar cómo la publicidad, esas pequeñas joyas de creatividad financiadas por grandes corporaciones, se enquistó en el tejido emocional de una generación completa. The Avalanches acaba de anunciar 'No Bad Memories', su próximo trabajo de estudio que llegará el 16 de octubre, un proyecto que invita a reflexionar sobre esos sonidos que escuchábamos sin pensarlo demasiado: el jingle de una marca de gaseosas, el peculiar "ta-da" de una computadora encendida, esos fragmentos sonoros que ahora, décadas después, despiertan una melancolía inesperada. Es el cuarto álbum de largo formato desde que la formación de Melbourne comenzara su trayectoria en el nuevo milenio.
Los integrantes de la banda explican que el disco nace de una reflexión profunda sobre cómo funciona la memoria en relación con estos artefactos comerciales. Según sus propias palabras, existe algo simultáneamente hermoso e inquietante en la manera en que los jingles publicitarios y los sonidos de arranque de sistemas operativos lograron acceso permanente a nuestro inconsciente. Este nuevo trabajo pretende ser una suerte de tributo ambiguo, ni completamente irónico ni totalmente nostálgico, hacia esos momentos específicos de la historia del marketing. Los músicos reflexionan sobre la creatividad que desplegó la industria publicitaria durante décadas: la calidad de la producción audiovisual, el nivel fotográfico, la sofisticación musical empleada para vender sueños materiales que, en última instancia, permanecían fuera del alcance de la mayoría. La paradoja central del proyecto radica justamente en eso: capturar la belleza artística de un proceso cuyo fin último era el consumo.
El lado oscuro de la nostalgia comercial
Lo que resulta particularmente interesante en este planteo es que The Avalanches no pretende hacer un ejercicio de denuncia moralizante contra el capitalismo o la publicidad. En cambio, proponen algo más complejo: una exploración honesta sobre cómo estos sonidos moldean nuestra psicología y nuestra relación con el paso del tiempo. Los músicos señalan que es fascinante darse cuenta, ya siendo adultos, de cuán profundamente esos fragmentos publicitarios se incrustaron en la memoria desde la infancia. La pregunta que subyace es incómoda: ¿qué significa vivir una vida que hemos aprendido a valorar a través de imágenes y jingles diseñados específicamente para manipular nuestros deseos? ¿Cómo representamos lo que hemos vivido cuando los parámetros de esa representación fueron fijados, en buena medida, por corporaciones? El álbum, entonces, opera como una especie de catarsis sonora donde esos fragmentos corporativos son capturados, desarticulados y reconfigurados en estructuras musicales que pertenecen únicamente al universo creativo de The Avalanches.
Ya ha habido adelantos del proyecto que permiten vislumbrar hacia dónde apunta esta búsqueda sonora. 'Blue Shadows', donde participa Karen O, presenta un carácter más sombrío e introspectivo. Luego llegó 'Every Single Weekend', una colaboración con Jamie xx que exhibe una energía más desenfadada. Le siguió 'Together', que convoca a Nikki Nair, Jessy Lanza y Prentiss en una propuesta que, según lo que se ha escuchado, juega con texturas más elaboradas. Ahora, el grupo ha compartido 'Can't Get Over Losing You', el nuevo sencillo que cuenta con la participación vocal de Portraits of Tracy. Este track adopta una estructura basada en batería de garage rock, combinando melodías eufóricas con la voz característica de Tracy, una compositora y multiinstrumentista estadounidense cuyo trabajo ha ganado relevancia progresiva en los últimos años. La canción transmite alegría, pero una alegría que no niega la melancolía implícita en su título: la imposibilidad de superar una pérdida.
Colaboraciones que revelan una filosofía creativa
Robbie Chater, uno de los miembros principales de The Avalanches, expresó admiración genuina por Portraits of Tracy, describiendo su vínculo como resultado de años de trabajo musical conjunto. Chater enfatizó que más allá de la capacidad técnica de Tracy en producción y mezcla, lo que realmente le causa impacto es su voz y composición, definiendo su talento como generacional. Este tipo de apreciación pública revela algo sobre cómo opera el colectivo australiano: no buscan simplemente sumar nombres sonoros a sus créditos, sino establecer conexiones auténticas con artistas cuya sensibilidad resuena con su propia visión estética. Portraits of Tracy, por su parte, reciprocó el sentimiento, narrando que la colaboración se inició en 2024 y fue reelaborada durante 2025. Su testimonio subraya la naturaleza orgánica de la asociación, algo que surgió "naturalmente" apenas ambas partes conectaron.
Este enfoque colaborativo no es accidental en la carrera de The Avalanches. Históricamente, la banda ha funcionado como un colectivo abierto a la experimentación con voces y perspectivas diversas. El patrón que emerge en 'No Bad Memories' –convocar a Karen O, Jamie xx, y ahora a Portraits of Tracy, entre otros– responde a una estrategia coherente: la búsqueda de vocalismos y compositores que aporten dimensiones emocionales específicas a narraciones sonoras preexistentes. Cada colaborador no es meramente un intérprete, sino un coautor de significado. En este sentido, la construcción del álbum funciona como un mosaico donde cada pieza contribuye a una visión más amplia sobre cómo la memoria emocional se entrelaza con la memoria comercial.
The Avalanches continúa con una agenda de presentaciones en vivo que marca su regreso a la esfera pública después de un período de relativo silencio discográfico. Recientemente tocaron en Primavera Sound Barcelona, y han confirmado una serie de shows headline en Londres como parte del Pitchfork Music Festival en noviembre. Además, sorprendieron a la capital británica con una fiesta gratuita durante el transcurso de este año. Estos movimientos sugieren que la banda no solo busca lanzar un disco, sino recrear una experiencia cultural integral alrededor de su nuevo material. Considerando su trayectoria, particularmente el legado de 'Since I Left You' lanzado en 2000 –un debut que redefinió las posibilidades del pop electrónico mediante sampleo y collage sonoro–, The Avalanches demuestra capacidad consistente para generar espacios donde la nostalgia y la innovación coexisten sin contradicción.
Las implicancias de un proyecto como 'No Bad Memories' trascienden el meramente musical. Su existencia abre preguntas sobre cómo las generaciones que crecieron rodeadas de publicidad televisiva y sonidos digitales procesan esas experiencias cuando se hacen adultos. Algunos podrían argumentar que el álbum funciona como validación artística de fragmentos comerciales, otorgándoles legitimidad cultural que nunca debieron poseer. Otros, por el contrario, podrían verlo como un acto de resistencia: recuperar esos sonidos del dominio corporativo y reinventarlos en territorio creativo independiente. Una tercera lectura sugeriría que el proyecto simplemente documenta una realidad psicológica: que nos guste o no, esos jingles y sonidos de inicio forman parte de quiénes somos. The Avalanches, al elevarlo al rango de material de álbum, reconoce esa verdad sin juzgarla, permitiendo que cada oyente extraiga sus propias conclusiones sobre qué significa vivir en una época donde la publicidad fue tan sofisticada, omnipresente y memorable.


