Después de más de siete meses sin pisara un escenario, The Cure cerró el fin de semana con una actuación que revolucionó sus propias expectativas de repertorio. Lo que comenzó como un retorno convencional a la actividad en vivo se transformó en un ejercicio de arqueología musical que reposicionó a la banda británica como guardianes de su propio catálogo, capaces aún de sorprender a una audiencia que creía conocer cada rincón de su discografía. La presentación en Portugal, realizada el domingo por la noche en el festival norteño, funcionó como laboratorio sonoro donde Robert Smith y compañía probaron dinámicas distintas apenas 48 horas después de su paso triunfal por el evento catalán que los vio regresar como cabeza de cartel.

El contexto de esta gira resulta fundamental para entender por qué cada canción cuenta. La última vez que The Cure se había presentado en directo fue en noviembre del año anterior, en un íntimo show londinense ante 3.000 espectadores que funcionó más como ceremonia privada que como concierto masivo. Aquella noche, rodeados de celebridades y personalidades del mundo del cine y la música, la banda celebraba el lanzamiento de su álbum más reciente, un trabajo que llegaba después de años de espera y que reafirmaba su capacidad para generar material relevante. Ahora, con el verano europeo como telón de fondo y una agenda que se extiende hasta finales del año, el viaje que recién comienza promete reescribir varios capítulos de la historia moderna de la agrupación inglesa.

Profundidad de archivo: rescates del olvido musical

Lo verdaderamente notable de lo que sucedió en el festival portugués radica en las decisiones artísticas que tomó Smith respecto del material interpretado. Durante su presentación anterior en suelo catalán, tan solo dos noches antes, la banda había ejecutado un setlist que representaba lo que podría considerarse un resumen de éxitos y favoritos de la crítica. Pero el domingo, frente al público reunido en Maia, decidieron explorar territorios menos visitados de su catálogo. "Treasure" no sonaba en vivo desde 2013, casi trece años atrás. Esta pieza, extraída del álbum de 1996 que sorprendió a propios y extraños por su experimentación sonora, permanecía en estado de hibernación. De manera similar, "In Your House" no había sido ejecutada desde 2011, cuando la banda aún se encontraba en un período de experimentación post-hiato.

Lo fascinante es que estas no fueron caprichos aislados de una noche. Ambas canciones formaron parte de una estrategia deliberada de diferenciación entre dos presentaciones sucesivas. Mientras que Primavera Sound recibió un setlist diseñado para maximizar reconocimiento e impacto emocional inmediato, el festival portugués se permitió el lujo de la profundidad. "In Your House" en particular representa un momento específico en la evolución del grupo: proviene de su segundo álbum de estudio, lanzado en 1980, cuando la banda aún definía qué serían, cuando la melancolía gótica y la oscuridad psicodélica competían por protagonismo en cada composición. Recuperar una canción de esa época significa activar una conexión con versiones anteriores de sí mismos, con decisiones creativas que los formaron.

Estrategia de setlist y reposicionamiento artístico

La nómina de canciones interpretadas en Portugal revela algo más profundo que una simple variación de repertorio. The Cure decidió dedicar todo su primer encore al álbum "Seventeen Seconds", ejecutando cuatro composiciones consecutivas de esa placa de manera ininterrumpida. Esto no fue un accidente de programación, sino una decisión conceptual que remonta a los días en que la banda era una entidad más experimental y menos preocupada por las convenciones del rock comercial. Tracklist como "M" y "Play For Today" son referencias profundas, canciones que raramente alcanzan el circuito de festivales masivos porque requieren un nivel de concentración auditiva que el público promedio no siempre está dispuesto a otorgar. Que Smith haya optado por este camino sugiere una banda que no teme desafiar las expectativas de su propia audiencia establecida.

Paralelamente, el fin de semana también marcó la segunda instancia en la que el cantante participaba en proyectos ajenos. Su aparición sorpresiva durante la presentación de una artista emergente en el festival catalán, donde interpretó un dueto inédito, ilustra un patrón interesante: Smith ya no busca simplemente mantener relevancia histórica, sino participar activamente en la construcción del presente musical. Su disposición a colaborar, a mostrar su voz en contextos distintos, a servir como puente entre épocas, amplía su rol más allá del de frontman nostálgico. Esto cobra sentido cuando se consideran sus declaraciones recientes sobre el futuro inmediato de The Cure: la banda cuenta con material adicional prácticamente terminado, posiblemente dos álbumes más en diferentes estadios de producción.

El cronograma de presentaciones confirma que el impulso creativo y performativo del grupo persiste sin aparentes signos de desaceleración. La gira se extenderá durante junio, con paradas programadas en Austria y posteriormente en territorios británicos e irlandeses durante finales de junio y agosto. Smith ha mencionado públicamente su intención de mantener un ritmo de trabajo y presentaciones que anticipe incluso un nuevo aniversario de la banda en 2028, cuando la agrupación habrá existido por cinco décadas. Este horizonte temporal no funciona como amenaza de conclusión, sino como incentivo para una celebración continua.

Lo ocurrido en el fin de semana portugués expone la complejidad de una banda de rock que ha permanecido activa durante períodos largos sin disolver su núcleo creativo. The Cure, a diferencia de muchas de sus contemporáneas, no depende de la nostalgia como motor único. Su capacidad para generar material nuevo, para tomar decisiones artísticas que contradicen expectativas, para colaborar con actores contemporáneos, y para rescatar porciones ignoradas de su propio trabajo sugiere una entidad viva, mutable y reflexiva. Las consecuencias de esta posición podrían manifestarse de varias formas: el lanzamiento de nuevo material podría revitalizar las conversaciones críticas sobre su relevancia contemporánea; la continuidad de giras extensas podría fortalecer su lugar como uno de los actos en vivo más consistentes de su generación; alternadamente, la saturación de presentaciones y lanzamientos podría impactar la percepción de exclusividad que rodea historicamente a proyectos de esta envergadura. Lo que permanece cierto es que la decisión de tocar "Treasure" e "In Your House" en Portugal fue un acto de voluntad artística, una declaración silenciosa de que el catálogo de The Cure sigue siendo terreno para la exploración, y que la banda consideraa cada show como oportunidad para redescubrirse.