Un proyectil sonoro desde el pasado golpea directo al presente. La banda británica The Darkness acaba de entregar su contribución musical para la inminente película Masters of the Universe, que pisará las pantallas de cines a nivel mundial el 5 de junio. Lo interesante del asunto no radica únicamente en que estos veteranos del rock glam hayan aceptado la convocatoria, sino en cómo ejecutaron la tarea: con la misma actitud desenfadada y energía ochentera que define tanto a la cinta como a su propio legado sonoro. El tema, bautizado 'Eternia' en referencia al planeta ficticio donde transcurre la aventura, representa un puente generacional entre los que crecieron viendo la serie animada original y quienes descubrirán esta historia a través de una producción cinematográfica contemporánea con presupuesto de Hollywood.

Una composición con pedigrí rockero

Los hermanos Hawkins, Justin y Dan, comandaron la creación de esta composición junto a Daniel Pemberton, el músico encargado de orquestar la banda sonora completa del film. El proceso de grabación fue, según relata el propio grupo, una experiencia cargada de humor y nostalgia. Los integrantes de The Darkness bromearon sobre el procedimiento de composición mencionando que literalmente se "despolvaron los truscos de confianza" y se congregaron en el patio de Castle Darkness para entonarse mutuamente aquella frase icónica que resonó durante décadas en la televisión de los ochenta. La propuesta sonora que emergió de esas sesiones mantiene la esencia estilística que caracteriza al conjunto: guitarras potentes, voces vibrantes y una arquitectura melódica que no teme ser grandilocuente.

Lo verdaderamente notable sucede en los segundos finales del tema. Brian May, el legendario guitarrista de Queen, aparece en escena para ejecutar un sólo de guitarra que añade una capa de sofisticación técnica a la pieza. Este detalle no es menor: representa la confluencia de dos generaciones de músicos ingleses que supieron capturar la magia del sonido de los ochenta, cada uno desde su propia perspectiva temporal. Mientras Queen lo hizo durante la época dorada, The Darkness lo reinterpretó décadas después, convirtiéndose en guardianes de ese espíritu que nunca terminó de abandonar el imaginario colectivo del rock.

El elenco que acompaña la aventura sonora

La película contará con un reparto que promete dinamizar la mitología de He-Man para audiencias contemporáneas. Nicholas Galitzine, reconocido por sus papeles en producciones recientes, encarnará al protagonista Adam Glenn en su transformación como He-Man. Acompañándolo estará Jared Leto, frontman de la banda Thirty Seconds to Mars, interpretando al antagonista Skeletor. Completa el elenco Idris Elba, quien asumirá el rol de Man-at-Arms, el mentor estratégico dentro de la narrativa. Esta combinación de actores de diferentes generaciones y trayectorias sugiere una apuesta por un cine que intenta dialogar simultáneamente con nostálgicos y nuevas audiencias, tal como ocurre con la música que acompaña la experiencia cinematográfica.

La decisión de confiar la composición del tema principal a músicos vivos y activos resulta significativa en un contexto donde las bandas sonoras de grandes producciones frecuentemente recurren a compositores especializados en cine o artistas que buscan incursionar en el medio. The Darkness, sin embargo, no necesita presentación: llevan más de dos décadas navegando la industria musical con un enfoque que rechaza las modas pasajeras, manteniéndose fiel a su ADN rockero incluso durante los períodos en que su popularidad no ocupaba los titulares principales.

El resurgimiento de una banda que construye legado

Para entender el alcance de este proyecto, resulta necesario contextualizar la trayectoria reciente de The Darkness. Tras su reunificación en 2011, tras una separación que duró varios años, la banda atravesó un proceso de reconstrucción tanto artística como en términos de audiencia. Durante sus primeros años como grupo, a mediados de los 2000, ganaron seguimiento rápidamente pero ese movimiento fue tan acelerado como fugaz: muchos de sus espectadores iniciales se alejaron cuando comprendieron que no se trataba de un acto pop pasajero sino de un compromiso genuino con el rock tradicional. Dan Hawkins reflexionó en entrevistas recientes sobre esta etapa: explicó que debieron "realmente desarrollar una base de fanáticos hardcore nuevamente", después de haber tenido la capacidad de agotar entradas en venues londinenses cuando eran una banda sin contrato discográfico. Luego, según sus propias palabras, "lo arruinaron todo y tuvieron que comenzar de cero".

Lo fascinante es que, en esta segunda etapa, el conjunto logró algo que muchos grupos simplemente no consiguen: evolucionar sin traicionarse. Su fanbase actual no asiste a los conciertos rogando por hits antiguos, sino que busca escuchar material de álbumes recientes, piezas que quizás no fueron masivos pero que demuestran un dominio creciente del oficio. Este fenómeno se alinea perfectamente con su participación en la banda sonora de Masters of the Universe. No es un ejercicio de nostalgia barato sino una manifestación de que la banda continúa relevante y capaz de contribuir de manera significativa a proyectos de envergadura. A lo largo de este año, The Darkness ejecutará una gira de arenas en el Reino Unido en apoyo de su álbum de 2025 titulado "Dreams On Toast". Previamente, en julio, actuarán como banda telonera en el legendario concierto de Iron Maiden en Knebworth Park.

En las conversaciones públicas, Dan Hawkins ha mencionado algo revelador sobre la posición de The Darkness en la cultura británica: se han convertido en parte de la tradición navideña del Reino Unido. Inclusive amigos cercanos que asisten regularmente a sus presentaciones londinenses suspiran si una gira ocurre en primavera u otoño, porque consideran que ver a The Darkness en diciembre forma parte de su ritual festivo anual. Este tipo de arraigo cultural, que trasciende el círculo de "mega fans", sugiere que el grupo ha alcanzado un estatus de institución dentro de su contexto nacional, algo que traspolaciònes como la música para Masters of the Universe solo refuerzan.

La participación de The Darkness en esta película de acción y fantasía representa, en última instancia, un síntoma de múltiples dinámicas simultáneas dentro de la industria del entretenimiento. Por un lado, refleja una tendencia creciente de productores hollywoodenses por incorporar artistas musicales contemporáneos en trabajos que buscan autenticidad generacional. Por otro, demuestra que las bandas de rock que se mantienen activas y evolucionan siguen teniendo poder de convocatoria y relevancia cultural, incluso en mercados dominados por géneros y formatos completamente diferentes. Para The Darkness en particular, la asociación con un proyecto de magnitud cinematográfica refuerza su posición como más que un acto de culto, ubicándolos en una conversación más amplia sobre el rock como fenómeno cultural persistente. Cómo esta asociación resuene en el público masivo dependerá de múltiples factores: desde la recepción crítica y comercial del filme, hasta la manera en que los fans de He-Man, tanto veteranos como nuevos, conecten con la propuesta sonora que estos británicos han entregado. Lo que permanece indudable es que la puerta entre el cine de gran escala y el rock vivo permanece abierta, y The Darkness está atravesándola en un momento donde su experiencia acumulada representa un activo valioso para ambas partes.