La trayectoria musical de un artista no siempre transcurre por los caminos trazados de antemano. Jalen Ngonda, quien ha construido su carrera sobre los cimientos del soul clásico y las influencias Motown, experimentó un quiebre creativo inesperado cuando sus coordenadas geográficas cambiaron drásticamente. Lo que comenzó como una mudanza desde su pueblo natal en Maryland hacia Liverpool resultó ser, también, una metamorfosis sonora que redefinió su aproximación a la composición y su identidad artística. Durante el festival madrileño Mad Cool 2026, el cantante de 32 años abrió las puertas de su proceso creativo para hablar sobre cómo una banda que desconocía completamente en su juventud estadounidense terminó siendo un catalizador para sus canciones.

La Historia de Ngonda con Arctic Monkeys no comienza en sus años formativos en Wheaton, Maryland, sino que es casi un accidente del destino geográfico. Cuando se trasladó al Reino Unido, el artista se sumergió deliberadamente en el ecosistema musical británico de ese momento. Su asistencia a una escuela de música lo obligó a estar constantemente expuesto a nuevas sonoridades, géneros y referencias que circulaban en la isla. La vivencia compartida con músicos británicos en bandas locales y espacios de ensayo comunitarios lo enfrentó directamente con una realidad diferente a la que había conocido: mientras él proponía covers de clásicos del soul como 'You Can't Hurry Love' de The Supremes, sus compañeros de banda contraponían temas como 'R U Mine?' del colectivo indie de Sheffield. Esa fricción musical cotidiana, lejos de ser un conflicto, se convirtió en una puerta de entrada a un territorio sonoro completamente nuevo.

El descubrimiento progresivo de una influencia inesperada

La relación de Ngonda con Arctic Monkeys no fue instantánea ni superficial. A medida que profundizaba en la discografía del grupo liderado por Alex Turner, especialmente a través del proyecto paralelo The Last Shadow Puppets, el músico estadounidense comenzó a percibir capas de complejidad compositiva que resonaban con su propia sensibilidad artística. Lo que lo enganchó particularmente fue la capacidad del artista británico para tejer narrativas sofisticadas dentro de estructuras pop, algo que no era ajeno al legado soul que Ngonda llevaba en su ADN musical, pero que en el contexto indie británico adquiría una nueva dimensión. El trabajo de Turner en la película "Submarine" —una colaboración que trasciende el terreno puramente musical— amplificó esa fascinación. Fue entonces cuando Ngonda comenzó a integrar esos elementos en su propia creación, no como pastiche sino como síntesis de influencias que emanaban desde distintos continentes y tradiciones.

La evidencia concreta de esa influencia se manifiesta en producciones propias del artista neoyorquino. Su tema de 2017 'I Need You' lleva las huellas de esa inmersión en el universo del álbum "AM", aunque Ngonda reconoce que esas conexiones no son necesariamente obvias para el oyente casual. El disco "AM", lanzado en 2013, coincidió temporalmente con el momento en que Ngonda se instalaba en el Reino Unido, lo que funcionó como una especie de banda sonora contextual para su transformación personal y creativa. Pero la admiración del cantante de soul no quedó fija en esa era del grupo de Sheffield. Por el contrario, Ngonda también destacó el álbum más experimental y cuestionado de Arctic Monkeys, "Tranquility Base Hotel & Casino" de 2018, un trabajo que muchos percibieron como divisivo dentro de su base de fans pero que el artista estadounidense identificó como un punto de inflexión creativo digno de celebración. Esa capacidad de apreciar tanto el trabajo más convencional como el más osado del grupo demuestra una comprensión profunda de la evolución artística.

Soul, modernidad y la persistencia de las emociones en la música

Cuando se le preguntó sobre la relevancia del soul en contextos culturales y políticos turbulentos, Ngonda ofreció una perspectiva que trasciende las modas y periodizaciones. Según su reflexión, cualquier expresión musical que se fundamente en la emoción genuina y que refleje situaciones o sentimientos extraídos de la realidad cotidiana mantendrá su vigencia intrínseca. Ese razonamiento lo llevó a trazar una genealogía: desde los años 50 hasta la actualidad, el soul ha permanecido como una constante cultural porque la gente encontró maneras soulful de experimentar el jazz, luego el blues, y seguirá encontrando esos caminos mientras exista capacidad humana de sentir. La música no es un lujo decorativo sino un espacio donde las emociones encuentran forma y, en esa medida, será siempre importante. Ese argumento conecta directamente con su propia trayectoria: su formación soul no entra en conflicto irreconciliable con su admiración por Arctic Monkeys porque ambas tradiciones comparten esa raíz emocional.

El contexto actual de Ngonda marca un momento de consolidación en su carrera. Su segundo álbum, "Doctrine of Love", fue lanzado a través del sello discográfico legendario Daptone Records a principios de 2026, una etiqueta histórica asociada con la revitalización del soul y el funk durante los últimos años. La gira que lo acompañará recorrerá territorios británicos e irlandeses, incluyendo una presentación en el emblemático O2 Academy Brixton de Londres. Para Ngonda, quien reside en south London desde hace años, actuar en ese espacio representa un cierre simbólico: ha caminado frente al edificio innumerables veces sin haber estado dentro, así que la oportunidad de subirse a ese escenario marca un hito personal. Además, participará como acto de apertura en la gira europea de Olivia Dean durante 2026, una artista con la que comparte no solo cercanía geográfica —fueron vecinos en el sur de Londres— sino también una aproximación eclética a la música que abraza el soul sin limitarse exclusivamente a él.

Las implicancias de esta trayectoria trascienden lo anecdótico. La historia de Ngonda ejemplifica cómo la migración geográfica puede funcionar como catalizador de transformación artística, cómo un músico arraigado en una tradición específica puede absorber y resintetizar influencias aparentemente distantes sin perder su identidad fundamental. Su capacidad de mantener simultáneamente su admiración por el legado Motown y Stax mientras celebra a Arctic Monkeys sugiere que las categorías genéricas son porosas, que las fronteras entre tradiciones musicales se erosionan en la práctica cotidiana de creadores que circulan entre múltiples comunidades. Para algunos, esto representa una democratización genuina de las influencias musicales en la era de la conectividad global. Para otros, podría interpretarse como una disolución de las especificidades culturales que caracterizan a cada tradición. Lo que permanece indiscutible es que la música de Ngonda, nutrida tanto por el legado estadounidense del soul como por la experimentación británica contemporánea, ofrece un territorio sonoro donde esas tensiones creativas encuentran resolución.