El engranaje de la pauta publicitaria estatal vuelve a girar sobre sí mismo en las provincias argentinas, esta vez con cifras que rondan los 64,7 millones de pesos destinados durante el presente año por las arcas cordobesas hacia los negocios mediáticos de Fernando Cerimedo, un empresario cuyo perfil combina inversiones en comunicación digital, asesoría política de alto nivel y, actualmente, una orden de captura internacional por acusaciones de intento de homicidio. El desvío de recursos públicos hacia Madero Media Group—la firma que nucleiza las operaciones comerciales de Cerimedo en el rubro audiovisual y de marketing—abre interrogantes sobre los criterios que moldean la distribución del dinero estatal destinado a difusión en las provincias, especialmente cuando los receptores mantienen conexiones ideológicas o comerciales con actores políticos relevantes.
Lo que resulta relevante para comprender esta operación financiera es el contexto en que sucede. Cerimedo no es un empresario anónimo. Su trayectoria incluye una participación como asesor cercano del presidente Javier Milei durante la campaña electoral que lo llevó al poder, así como su intervención en la cofundación de La Derecha Diario, un portal de noticias que se posicionó como plataforma editorial del pensamiento libertario argentino. Su detención en Bolivia—acusado de intentar asesinar a su expareja, Nadia Beller—añade una capa de complejidad reputacional al sujeto, aunque esto no afecta directamente los hechos sobre los movimientos de dinero público que pueden verificarse en registros oficiales.
La ruta del dinero: quién pagó y cuánto
Los registros desagregados de las transacciones revelan un esquema de fragmentación presupuestaria que resulta instructivo analizar. El Ministerio de Comunicación de la provincia realizó dos pagos idénticos de 3.990.000 pesos cada uno hacia Madero Media Group. Por su lado, la dependencia de Gastos Generales de la Administración efectuó una transferencia del mismo monto. Pero la partida más sustancial provino de la Agencia Córdoba Turismo, que ejecutó seis desembolsos independientes, cada uno oscilando entre 2.500.000 y 10.000.000 de pesos. El último de estos pagos se registró apenas el 3 de diciembre de este año, lo que indica que las contrataciones continuaron activas hasta fechas recientes. Esta distribución entre múltiples organismos del Estado provincial sugiere una estrategia de dispersión que dificultaría, a primera vista, una visualización consolidada del gasto total dirigido hacia un único beneficiario.
Los funcionarios cordobeses que respondieron consultas sobre estas erogaciones sostuvieron que se trata de una práctica corriente en la administración pública provincial. "Contratamos campañas de información de actividades del gobierno como tantos otros portales de noticias", explicaron desde la órbita de la gobernación de Martín Llaryora. Añadieron que el portafolio de proveedores en materia publicitaria alcanza a aproximadamente 1.800 empresas y plataformas distintas, ubicando a Madero Media Group en una posición que describen como marginal dentro de ese universo. La defensa de estas contrataciones enfatiza su carácter informativo: según la versión oficial, se trata de espacios destinados a comunicar gestiones públicas y, en el caso de los fondos de turismo, invitaciones a potenciales visitantes para que conozcan la provincia.
Las complicaciones reputacionales del beneficiario
Mientras las autoridades cordobesas ofrecían esta narrativa funcional sobre sus decisiones de gasto, la situación personal y legal de Cerimedo se deterioraba en jurisdicciones lejanas. La detención en Bolivia bajo acusación de intento de asesinato—delito que conlleva penas severas en cualquier ordenamiento legal—proyecta una sombra sobre cualquier evaluación de sus negocios mediáticos. Los datos públicos sobre estas acusaciones indican que Beller, la mujer que interpuso la denuncia y expareja del detenido, también confirmó que él había liquidado sus acciones accionarias recientemente, aunque ella lo atribuyó a necesidades vinculadas con trámites de divorcio. Esta versión coincide parcialmente con lo que Javier Negre—fundador y controlador principal de La Derecha Diario—comunicó públicamente después de que las cifras de gasto público salieran a la luz. Negre indicó haber negociado durante meses la adquisición de las participaciones de Cerimedo, finalizando el acuerdo hace apenas días. Su explicación fue que consideró "importante" que Cerimedo se desvinculara completamente del medio de comunicación porque, según sus propias palabras, no tenía "incidencia directa en la gestión, management o cargos directivos".
La cronología de estos eventos resulta sugestiva. Las contrataciones del gobierno de Córdoba con Madero Media Group continuaron fluyendo durante todo el año. El comunicado oficial de La Derecha Diario, publicado después de que los números trascendieran públicamente, enfatizó que la participación de Cerimedo en el medio tuvo "carácter estrictamente patrimonial" a partir de su ingreso como "inversor estratégico" a mediados de 2021, rechazando la caracterización de cofundador. Según ese mismo comunicado, su participación accionaria se redujo "significativamente" hacia los primeros meses de 2024. La sucesión temporal de estas aclaraciones—primero la circulación de los datos sobre gasto público, luego las explicaciones sobre desvinculations—sugiere una tarea de gestión de percepción pública posterior al hecho, más que una comunicación contemporánea de los cambios en el control accionario.
Vale recordar que Argentina cuenta con antecedentes históricos respecto de cómo los gobiernos provinciales han utilizado la pauta publicitaria como herramienta de vinculación política y comercial. Durante la década pasada, la distribución de publicidad estatal fue objeto de críticas y auditorías recurrentes, particularmente cuando se dirigía hacia medios o plataformas que disfrutaban de cercanía ideológica con las administraciones de turno. Los mecanismos de control sobre estas decisiones varían según jurisdicciones, pero la ausencia de criterios transparentes y públicos ha sido una constante que despierta sospechas cada vez que se detectan patrones inusuales de concentración de recursos en beneficiarios específicos.
Las implicancias de un modelo de financiamiento opaco
El caso de Córdoba plantea una pregunta más amplia sobre la arquitectura institucional del gasto estatal en comunicación. Si bien la publicidad oficial es una función legítima de cualquier gobierno—necesaria para informar a la ciudadanía sobre servicios, políticas públicas y ofertas turísticas—los mecanismos mediante los cuales se seleccionan los receptores de estos fondos requieren visibilidad y rendición de cuentas. Cuando esa selección beneficia a empresarios que simultáneamente operan medios de comunicación, la línea entre información estatal e influencia editorial se vuelve borrosa. El hecho de que Cerimedo participara en La Derecha Diario—sea como cofundador, inversor estratégico o simplemente accionista—crea una potencial superposición de intereses: su empresa de publicidad recibe dinero público mientras el medio en el que ostentaba participación accionaria permanecía editorialmente cercano al espacio político que él mismo asesoraba.
Las cifras circulantes también invitan a una comparación contextual. Sesenta y cuatro millones de pesos en publicidad hacia una única entidad empresarial, durante un único año fiscal, y canalizado a través de múltiples organismos estatales, representa una magnitud considerable cuando se la sopesa contra presupuestos provinciales habitualmente limitados y necesidades de inversión en servicios esenciales. Aunque los funcionarios sostienen que se trata de una cifra "relativamente baja para medios de alcance nacional", esa afirmación requiere ser evaluada en función de estándares claros de distribución presupuestaria que, aparentemente, no existen o no fueron públicos durante el período en cuestión. La ausencia de lineamientos públicos sobre criterios de contratación de pauta crea condiciones propicias para que criterios informales—afinidad política, vínculos comerciales previos, proximidad personal—terminen influyendo en decisiones sobre recursos públicos.
Hacia adelante, el escenario presenta múltiples dinámicas en juego. Por un lado, la situación legal de Cerimedo en Bolivia podría tener consecuencias sobre la continuidad de sus operaciones empresariales en Argentina, especialmente si existe algún nivel de persecución judicial internacional que afecte su capacidad de movilidad o sus activos. Por otro lado, la visibilización de estas contrataciones mediante organismos de investigación periodística independiente como Ruido.org—que operan con metodologías de datos abiertos y seguimiento de gasto público—tiende a incrementar la presión sobre gobiernos provinciales para que expliciten sus criterios de asignación de pauta publicitaria. Los gobiernos pueden responder con mayor transparencia y publicación de lineamientos, o pueden mantener el statu quo arguyendo que se trata de decisiones administrativas de rutina. Las provincias que adopten reformas institucionales en este terreno establecerán estándares que potencialmente influyan en otras jurisdicciones, mientras que aquellas que resistan cambios enfrentarán presiones recurrentes de actores de la sociedad civil y el ecosistema de investigación periodística.
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