La política provincial entrerriana vive un momento de definiciones estratégicas. Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos desde 2019, comienza a estructurar su hoja de ruta para las próximas elecciones generales, previstas para 2027. Su movimiento no es meramente especulativo: implica negociaciones concretas sobre la arquitectura electoral que regirá en la provincia durante los comicios venideros, así como también acuerdos políticos que podrían reconfigurar el mapa de fuerzas locales. En Argentina, los ciclos electorales provinciales determinan muchas veces las dinámicas nacionales, y Entre Ríos no escapa a esta regla.

El primer nudo de la estrategia frigerista se concentra en un cambio institucional que podría tener alcances profundos: la supresión de las elecciones primarias. Desde el entorno del mandatario provincial reconocen que existe una conversación activa en torno a modificar el calendario electoral. Sin embargo, la prudencia marca el discurso oficial: "No hay una decisión tomada sobre la eliminación de las PASO en la provincia", señalaron colaboradores cercanos al gobernador. Aun así, admitieron sin rodeos que la opción está en debate. La intención del oficialismo local apunta a "simplificar el calendario electoral" mediante una reforma que aún no cuenta con un proyecto de ley formalizado. Esta conversación ocurre en paralelo con lo que sucede a nivel nacional, donde diversos sectores han cuestionado la utilidad del sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias que rige desde 2009.

La geometría del voto: cómo cambia el juego sin PASO

La eventual desaparición de las primarias tendría ramificaciones considerables en el armado político entrerriano. Sin elecciones previas que permitan a los votantes elegir entre candidatos de la misma fuerza política, los mecanismos internos de selección de postulantes cobrarían mayor relevancia. Los acuerdos entre distintos sectores se transformarían en herramientas decisivas: quién queda adentro y quién afuera de las listas dejaría de ser cosa de electores y pasaría a resolverse en negociaciones de despachos. Esta dinámica favorece típicamente a quienes ostentan poder institucional, es decir, a los gobernadores. La modificación impactaría directamente en la capacidad de Frigerio para construir coaliciones electorales a su medida, reduciendo la incertidumbre que genera una competencia interna abierta.

El cambio tampoco sería novedoso en la historia institucional argentina. Múltiples provincias han optado históricamente por sistemas alternativos a las PASO: convenciones partidarias, asambleas internas o designaciones directas de candidaturas han funcionado como mecanismos de selección electoral en distintos momentos y territorios. La discusión entrerriana, entonces, debe entenderse no como una ruptura sino como parte de las constantes tensiones entre modalidades de competencia política que atraviesan el sistema democrático nacional.

La alianza con Milei: cooperación táctica sin fusión ideológica

El segundo pilar de la estrategia frigerista es su acercamiento a La Libertad Avanza. Desde hace meses existe una relación fluida entre el gobernador y la administración nacional encabezada por Javier Milei. Los colaboradores de Frigerio describen un vínculo de "cooperación" consolidado, con múltiples anuncios y acciones concretas desarrolladas durante el año. Sin embargo, la cercanía no implica una convergencia total en términos programáticos. Los propios voceros admiten la realidad: "No somos lo mismo". La apuesta, entonces, no busca fusionar proyectos políticos sino construir una plataforma electoral compartida sobre la base de los temas en los que sí existe coincidencia.

Este enfoque pragmático tiene sus antecedentes en la historia política reciente del país. Coaliciones que funcionan en la gestión no siempre se traducen automáticamente en acuerdos electorales duraderos o expansivos. Frigerio, integrante destacado del PRO —partido fundado por Mauricio Macri—, se debate entre mantener su identidad como dirigente macrista y profundizar su alianza con el ala libertaria. La fórmula que ensaya es relativamente clara: "Armar el frente más amplio posible, dándole importancia al núcleo de coincidencias más que a las diferencias". En la práctica, esto significa competir juntos donde hay acuerdo y evitar una dispersión de votos que beneficie a candidatos opositores.

El desafío que enfrenta el gobernador entrerriano no es exclusivo suyo. Múltiples espacios políticos del país lidian con la tensión entre mantener identidades propias y construir coaliciones electorales capaces de ganar. La experiencia de gobernadores en otras provincias muestra que el equilibrio es delicado: las alianzas que funcionan en la administración cotidiana pueden resquebrajarse cuando llegan las campañas. Frigerio buscará evitar ese escollo mediante negociaciones previas que clarifiquen qué significa "alianza" en términos de candidaturas, distribución de cargos y espacios de poder dentro de posibles gobiernos futuros.

La reelección como brújula política

Frigerio tiene un objetivo político nítido para 2027: acceder a un segundo mandato como gobernador de Entre Ríos. Este propósito actúa como brújula de sus movimientos actuales. Todas las decisiones sobre cambios electorales, alianzas y negociaciones se anclan en esta meta. Para concretarla, necesita construir una coalición electoral que sea mayoritaria en una provincia donde conviven distintas fuerzas políticas. La incorporación de sectores del oficialismo provincial actual, la alianza con La Libertad Avanza y la eventual modificación de las reglas de juego electoral son piezas de un rompecabezas complejo.

Los meses venideros serán cruciales en esta construcción. Entre Ríos ya comienza a funcionar como laboratorio político donde se prueba si una alianza que funciona en la gestión puede transformarse en una estructura electoral sólida. Las negociaciones abiertamente en curso determinarán el mapa de candidaturas, las modalidades de competencia y los pactos implícitos que sustentarán cualquier acuerdo entre el PRO local y el movimiento libertario. Lo que suceda en territorio entrerriano tendrá repercusiones que trascienden las fronteras provinciales: es un indicador temprano de cómo se posicionarán distintos sectores del oficialismo nacional frente a una contienda electoral todavía lejana pero que ya empieza a dibujarse en los pasillos de las gobernaciones.

Estas definiciones estratégicas —la eventual eliminación de las PASO, el fortalecimiento de la alianza con Milei, la búsqueda de reelección— colocan a Entre Ríos en una encrucijada política relevante. Si la modificación electoral se concreta, simplificará el proceso de selección de candidatos pero también concentrará mayor poder en manos del gobernador. Si la alianza con La Libertad Avanza se materializa electoralmente, podría ampliar la base de apoyo del oficialismo provincial pero también subordinar parte de su agenda a decisiones tomadas en el nivel nacional. Desde otras perspectivas, la oposición política local observará estos movimientos como intentos de rediseñar reglas que benefician al sector gobernante, mientras que el análisis académico de instituciones electorales cuestionará si la supresión de primarias contribuye o no a una democracia más representativa. Lo cierto es que los meses previos a 2027 constituirán una prueba de fuego para la viabilidad de las coaliciones que hoy parecen funcionar en la gestión estatal.