El destape que sacude conexiones profundas

Un guardarropa filmado, repleto de billetes estadounidenses cuidadosamente apilados, terminó exponiendo una red de intereses que se extiende por territorios insospechados del poder bonaerense. La divulgación de esas imágenes provocó algo más que un escándalo doméstico: abrió la puerta a un laberinto donde conviven política, empresarismo clandestino, entretenimiento mediático y juego organizado. Lo que comenzó como un conflicto matrimonial se transformó en una ventana hacia cómo operan ciertos mecanismos de acumulación de riqueza en el cordón industrial del Gran Buenos Aires, donde los límites entre lo legal y lo ilegal frecuentemente se disuelven en acuerdos de poder.

Martín Insaurralde, exintendente de Lomas de Zamora durante años, emerge de esos videos no como un funcionario que ocasionalmente se extralimitó, sino como el núcleo de un entramado cuya complejidad resulta difícil de desentrañar. Los termosellados con dólares que aparecieron en esa habitación son apenas la punta más visible de una estructura donde confluyen dinámicas que trascienden lo económico para infiltrarse en estructuras institucionales, legislativas y judiciales. El apellido Insaurralde operó durante décadas como un distribuidor capaz de canalizar beneficios hacia múltiples direcciones: hacia empresarios de la noche, hacia operadores de juegos de azar, hacia el fútbol, hacia comerciantes de La Salada. Cada uno de esos vectores mantiene su propia lógica, pero todos comparten un epicentro común.

Orígenes: cuando la quiniela clandestina era el comienzo de todo

Para entender la trayectoria de Insaurralde conviene retroceder hasta sus inicios en el duhaldismo de los años noventa, cuando aún trabajaba como secretario privado de Jorge Rossi. Rossi fue el funcionario responsable de la Lotería Bonaerense durante la gobernación de Eduardo Duhalde y luego ocupó idéntico cargo en el gobierno nacional. Cuando Rossi decidió abandonar la función pública, convocó a los principales operadores del sector de juegos de azar y les comunicó de manera abierta su intención de retirarse: "Muchachos, me voy. Dejo todos los cargos. No me van a ver más. Quiero gastarla". Esa declaración, casi confesional, resume una lógica que se replicaría en otros personajes de la época.

En esas mismas entrañas del aparato estatal bonaerense circulaba Daniel Mautone, quien transitaría un camino muy diferente. Mautone comenzó sus actividades en la clandestinidad más absoluta, como "lapicera" en Ramos Mejía, término que designaba a quienes recaudaban apuestas callejeras de lotería no autorizada. Sus primeros ahorros surgieron de esa actividad de bajo perfil, aunque importante en la cadena de distribución de dinero hacia quienes comandaban la operación desde arriba. Mautone formaba parte del engranaje controlado por Roberto Laffont, "el Lujanero", un empresario cuyo poder se basaba en el dominio de esos circuitos informales de apuestas. Cuando Laffont cayó en desgracia tras exponerse su fortuna durante el secuestro de su hijo —un ajuste de cuentas que reveló la brutalidad interna de esos ambientes—, Mautone ya había establecido contactos suficientes para sobrevivir.

El ascenso de Mautone dentro de la estructura del duhaldismo no fue casual. Su transformación de "lapicera" callejero a "empresario amigo" del gobierno marcó un hito: ya no operaría desde las sombras, sino desde oficinas legalizadas, bingos con rótulos visibles, empresas registradas. Su especialidad se diversificó hacia el entretenimiento nocturno, un universo donde circulaban personajes públicos, deportistas, figuras del espectáculo. Fue en esas noches de negocios donde conoció a Jésica Cirio, la vedette que se convertiría en esposa de Insaurralde. Presentar a la artista al entonces diputado resultó ser una de sus operaciones más rentables: Mautone no solo presenció la boda en noviembre de 2014, en La Manea Polo Club, sino que su empresa Casino Victoria se convirtió en el patrocinador infatigable de los emprendimientos televisivos de la flamante pareja.

El matrimonio que amplificó fortunas y conexiones

Cuando Jésica Cirio llegó al matrimonio, ya había acumulado una fortuna considerable en su carrera como vedette y conductora. El aporte principal provendría de una decisión testamentaria de Eduardo Gamarnik, su amigo cercano quien falleció prematuramente por cáncer. Gamarnik había dejado instrucciones explícitas en su testamento para que Cirio recibiera una suma que algunos cálculos ubicaban en la cifra de diez millones de dólares. Gamarnik era una figura relevante en el negocio de representación y compraventa de futbolistas, un sector donde se movía con fluidez entre dirigentes del fútbol y empresarios de alto perfil, incluyendo vínculos con Mauricio Macri, quien en esos años ascendía hacia posiciones de mayor poder.

El patrimonio de Insaurralde ya resultaba desproporcionado para un funcionario público cuando contrajo matrimonio. Se le atribuían inversiones en empresas con presencia activa en el conurbano, como Servilum, dedicada al mantenimiento de alumbrado público y semáforos en municipios como Lomas de Zamora y Almirante Brown. Entre los proveedores de Servilum figuraban empresas cuyos dueños tenían conexiones familiares con Rodrigo Insaurralde, hijo del exintendente, a través del colegio donde compartieron aula. La casación matrimonial abrió nuevas dimensiones empresariales. Insaurralde se asoció en emprendimientos inmobiliarios y de construcción junto a Heber Ariel Russo, miembro de una familia con proyectos urbanos de envergadura en la provincia. Russo, pareja de Priscila Daiana Ferrante, prima hermana de Jésica, mostraba un perfil de acumulación de activos que asombraría posteriormente cuando se descubrieran sus colecciones de vehículos de alta gama escondidos en depósitos municipales, yates, aeronaves y propiedades registradas a nombre de sociedades constituidas en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Esa multiplicidad de negocios periféricos, sin embargo, nunca obscureció el eje central del emporio de Insaurralde. El juego, en sus variantes más diversas, constituyó siempre el corazón de su operatoria. Incluso funcionarios del gobierno de María Eugenia Vidal, que buscaban renegociar la distribución de permisos para apuestas digitales, lo identificaron como el interlocutor indispensable. En esa negociación participó activamente Federico Salvai del PRO, mientras que Insaurralde representaba intereses bonaerenses. Entre los beneficiarios de esos acuerdos figuraba Gustavo Ranucci, señalado en esos círculos como cercano a Sergio Massa. Ranucci, como otros empresarios cercanos a Massa durante su gestión en Economía, aspiraba a involucrarse en proyectos futbolísticos europeos; en su caso el Deportivo Castellón en España, aunque la operación no prosperó con la fluidez esperada. Vidal inicialmente resistió a formalizar lo consensuado por su jefe de Gabinete con Insaurralde, pero Axel Kicillof, ya en el ejecutivo provincial, convalidó sin objeciones los acuerdos precedentes.

Cuando el divorcio expuso capas de complicidades

La ruptura matrimonial entre Insaurralde y Cirio operó como un terremoto que liberó información que probablemente habría permanecido contenida de haber continuado la convivencia. Los videos que llegaron a circulación pública fueron realizados, según versiones de personas cercanas a la pareja, por Cirio misma con intenciones que trascendían la documentación privada. El abogado Fernando Burlando, quien asesoraba a la vedette en ese período, habría orientado una estrategia que incluía la captura audiovisual de situaciones comprometedoras. Lo paradójico surge cuando se examina el rol posterior de Burlando: no solo asesoró a Cirio en la divulgación de material sensible, sino que habría participado en la logística de traslado de fondos desde las oficinas de Arroyo y Suipacha hacia destinos inciertos en el Gran Buenos Aires. Vecinos del edificio Bencich reportaron haber presenciado, en los momentos posteriores al escándalo, movimientos de camionetas RAM retirando bultos manejados con discreción sospechosa, como si se tratara de mercancía de extremo valor.

Burlando logró una hazaña que pocos habían conseguido: convencer a Insaurralde, caracterizado en los círculos del conurbano por su avaricia con el dinero —sobrenombre "El Chacal"—, de desembolsar fondos líquidos para financiar servicios de transporte de sus propios ahorros. El acuerdo de divorcio que selló la separación incluyó el establecimiento de una suma destinada a Cirio que algunos círculos especulan alcanzaba veinte millones de dólares, equivalente a la capacidad de contenencia de dos guardarropas completos de características similares. La vedette transitó después hacia nuevas asociaciones: primero con Elías Piccirillo, empresario vinculado a redes de "cuevas" investigadas por operaciones de lavado de dinero. Con Piccirillo experimentó un salto cualitativo en términos de acceso a lujos: mientras Insaurralde navegaba por costas mediterráneas en una embarcación modesta llamada "Bandido", Piccirillo la trasladaba en el "Boldt", un transatlántico de cien millones de dólares cuya renta semanal ascendía a 1.7 millones de dólares. Posteriormente Cirio se vinculó con Nicolás Trombino, cuyo negocio principal radica en comercio de gran escala, aunque operaciones de allanamiento en domicilios asociados a la vedette evidenciaron incautaciones vinculadas a sustancias controladas y material bélico.

Estructuras que permanecen: cómo sigue operando la influencia

Insaurralde, a pesar de haber abandonado formalmente cargos ejecutivos, mantiene un poder considerable que se proyecta hacia múltiples dimensiones de la administración local y provincial. En Lomas de Zamora continúa fungiendo como padrino político, lo que explica la reticencia del intendente Federico Otermín para pronunciarse públicamente sobre los termosellados de dólares que fueron objeto de investigación. Otermín desarrolla una actividad institucional febril: presenta libros, organiza juramentos de lealtad a la bandera, crea institutos para mejora de recursos hídricos. Su silencio sobre la cuestión Insaurralde no resulta casual sino estructural: el exintendente conserva capacidad de decisión sobre cuestiones municipales trascendentes.

Esa influencia se proyecta también hacia la Legislatura Provincial. Dirigentes del peronismo bonaerense de rango destacado reconocen que acceder a recursos o decisiones de Alejandro Dichiara, "el Langa", actual presidente de la Cámara de Diputados, requiere previamente establecer contacto con Insaurralde. Esa intermediación sugiere un sistema de poder donde las decisiones formales emanan de estructuras que permanecen en las sombras. Para navegar el expediente judicial que enfrenta, Insaurralde recurrió a los servicios de Mauricio D'Alessandro, letrado radicado también en la industria de juegos de azar. D'Alessandro previamente había ejercido la defensa de Fabiola Yañez en su confrontación legal contra Alberto Fernández, lo que sugiere una especialización en casos donde se entrelazan política, dinero y revelaciones audiovisuales comprometedoras. El juez Luis Armella, quien instruye la causa, tiene un historial complicado respecto de Insaurralde: durante la intendencia de este último, Armella mantuvo silencio respecto de operaciones cuestionables vinculadas al desplazamiento de comercios de La Salada, iniciativa que requirió desembolsos millonarios en fondos públicos sin completar los objetivos anunciados.

La Universidad de Lomas de Zamora funciona como otra estructura dentro del sistema. Su rector, Diego Molea, ostenta representación del sector académico ante el Consejo de la Magistratura, lo que lo posiciona como interlocutor activo en las estrategias del gobierno nacional respecto del Poder Judicial. Molea participó activamente en la organización del Concurso 461 de selección de magistrados, proceso mediante el cual los candidatos preferidos por Juan Bautista Mahiques lograron ascender desde posiciones 16 y 21 hacia ternadas en puestos 5º y 7º para integrar la Cámara Federal de la Capital. El juez Ariel Lijo, recientemente incorporado como profesor de la Universidad de Lomas, mantiene su propio tejido de conexiones: es pareja de Agustina Belén Dugo, secretaria letrada de su despacho federal, relación que se expresó públicamente mediante un festejo de cumpleaños de envergadura considerable. Lijo además cultiva actividades artísticas en paralelo a sus responsabilidades judiciales, reflejando una multiplicidad de intereses que guarda cierta similitud con la polivalencia característica de Insaurralde.

Vallejo, finanzas y las capas más opacas

La exposición de las filmaciones de Cirio proporcionó verosimilitud a un dato que circularía desde hace tiempo en círculos del conurbano: Ariel Vallejo, de Sur Finanzas, operaría bajo subordinación a Insaurralde. Esa vinculación conectaría dos narrativas paralelas de movimientos de dinero sobre los que pesan señalamientos de corrupción masiva. Por una parte, están las operaciones vinculadas a Claudio "Chiqui" Tapia y sus asociados; por la otra, los movimientos financieros del exintendente de Lomas de Zamora. Vallejo aparece como el eslabón capaz de articular ambas narrativas. Cirio podría constituir una clave fundamental para desbloquear esa trama adicional, en tanto sus vínculos posteriores la situaron en círculos de operadores financieros informales. Con Piccirillo transitó por redes de "cuevas" de dinero; con Trombino se vinculó a comercios de escala masiva donde circulan fondos de origen dudoso. El teléfono de