La agenda política de las provincias en Buenos Aires volvió a mostrar su naturaleza transaccional este miércoles cuando el gobernador neuquino Rolando Figueroa descendió de Balcarce 50 tras acordar respaldar dos iniciativas legislativas clave del Gobierno nacional: la modificación de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina y la supresión de las PASO. La negociación, que incluyó encuentros simultáneos con los ministros de Gabinete y Economía, representa un movimiento táctico dentro del tablero parlamentario donde cada voto provincial se negocia con el detalle de un tratado internacional.

Lo que cambió en las últimas horas es el volumen de apoyo legislativo que el Ejecutivo acaba de asegurar para dos proyectos que enfrentan dificultades en el Congreso. Con el compromiso de Figueroa, dos legisladores neuquinos —la diputada Karina Maureira y la senadora Julieta Corroza— estarían ahora en condiciones de votar favorablemente ambas iniciativas. En momentos donde el Gobierno no posee mayoría automática en ninguna de las cámaras, estos dos votos adquieren dimensiones que trascienden los números abstractos. El tratamiento de la reforma al BCRA está previsto para el próximo 26 de agosto en Diputados, mientras que la eliminación de las PASO continúa estancada en el Senado, aguardando el momento político que el oficialismo considere oportuno para llevarla a sesión.

Las garantías que sellan el pacto provincial

A cambio de esta lealtad legislativa, Diego Santilli transmitió al gobernador la certeza de que el régimen de subsidios a las zonas frías de la Patagonia permanecerá intacto bajo la administración nacional. Aunque la promesa pudiera sonar como una concesión significativa, conviene aclarar que el proyecto de reforma fiscal que ya obtuvo sanción en Diputados ya había blindado precisamente ese sector del país, quedando fuera de cualquier recorte. Sin embargo, la confirmación verbal del jefe de Gabinete funciona como un aseguramiento político: una declaración explícita de que el respaldo de Neuquén no será olvidado cuando se definan políticas futuras.

Más allá de las palabras tranquilizadoras sobre subsidios, Figueroa consiguió que Nación accediera a transferir inmuebles como mecanismo de cancelación de obligaciones recíprocas. Según comunicó el propio gobernador en sus redes sociales, la provincia recibirá inmuebles que provenían del programa Procrear y otros bienes que serán acordados en futuras negociaciones. Esta fórmula, denominada Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas, permite que ambas jurisdicciones den por saldadas deudas históricas mediante la transferencia de activos inmobiliarios en lugar de mediante pagos en efectivo. El mecanismo refleja el estado actual de las arcas nacionales y la creatividad que caracteriza a los acuerdos en tiempos de restricción fiscal.

Las demandas provinciales que quedan en suspenso

Sin embargo, la reunión no se limitó a los puntos de acuerdo. Figueroa aprovechó su presencia en la Casa Rosada para volver a colocar sobre la mesa una serie de reclamos que Neuquén mantiene desde hace tiempo. El gobernador insistió en la necesidad de que el Gobierno nacional transfiera la administración de cinco corredores viales estratégicos: la Ruta Siete Lagos, la Ruta Nacional 242 (que constituye el Paso Internacional Pino Hachado), la Ruta Nacional 231 (acceso al Paso Internacional Samoré), la Ruta Nacional 40 y la Ruta Nacional 237. Estos accesos no son menores en la geografía argentina: representan conexiones con Chile, vinculan ciudades interiores con centros de consumo, y soportan el tránsito de cargas que generan desgaste acelerado de la infraestructura.

En el marco de estas demandas sobre infraestructura vial, Figueroa también reclamó que se mejoren los accesos que conducen hacia Vaca Muerta y que se reduzca el impacto del tráfico pesado sobre las ciudades neuquinas. Estos planteos están ligados a una realidad incómoda: el yacimiento petrolero más importante del país genera dividendos nacionales pero traslada costos territoriales a la provincia que lo alberga. Los camiones que transportan equipamiento y personal para la explotación de hidrocarburos impactan directamente en la vida cotidiana de localidades que no siempre ven compensados esos gastos con inversiones públicas proporcionales. El gobernador formuló esto de modo más directo en sus comunicaciones: "Neuquén hace mucho para poder mantener a salvo el país. Contribuye con divisas y se queda con una parte sustancialmente menor a la que se llevan otros Estados".

La justificación que Figueroa ofreció para respaldar el fin de las PASO resulta pragmática y alejada de los ruidosos debates ideológicos que caracterizan este tema en otros espacios políticos. Describió las primarias como "un gasto innecesario" y "una elección adicional que tiene el ciudadano", un argumento que privilegia la eficiencia fiscal sobre cualquier otra consideración. Curiosamente, su apoyo a esta medida llega en un contexto donde el Gobierno busca consolidar los cambios institucionales que facilitarían la reelección de Javier Milei en 2027, una meta que requiere al menos suspender los comicios primarios antes de las elecciones generales. Figueroa, mediante este respaldo, se posiciona como un gobernador pragmático que prioriza la funcionalidad del sistema político por sobre las confrontaciones de procedimiento.

La reforma del Banco Central y el peso de las provincias

En cuanto al proyecto de reforma del Banco Central, los detalles merecen especial atención. El Gobierno busca modificar la estructura directiva de la entidad mediante cambios en su carta orgánica. Bajo la presión de gobernadores aliados —especialmente los del Norte Grande, nucleados alrededor de figuras como Raúl Jalil de Catamarca— negoció que al menos tres de los ocho directores del ente acrediten una trayectoria relevante en distintas regiones: el Norte Grande, la Región Centro y la Sur-Patagonia. Esta cláusula busca garantizar que las perspectivas regionales tengan voz en decisiones que afectan el valor de la moneda y, por extensión, la economía de todo el territorio nacional.

Fuentes allegadas a estas conversaciones negaron explícitamente que Figueroa haya alcanzado un acuerdo específico para ocupar una de esas posiciones directivas. No obstante, la negociación de fondo subsiste: al incorporar criterios regionales en la selección de directores, el proyecto reconoce que un ente monetario centralizado en Buenos Aires carece de las perspectivas necesarias para entender los problemas económicos de provincias donde los ciclos de inversión, empleo y precios responden a lógicas distintas. La estrategia presidencial de recuperar el control de la defensa del valor de la moneda —función que la estructura anterior del Banco había diluido— choca entonces con demandas provincianas por representatividad, generando un punto de negociación permanente.

El contexto más amplio de esta reunión incluye la aprobación, poco después de que Figueroa saliera de Casa Rosada, de un nuevo Régimen de Inversión para Grandes Emprendimientos (RIGI) enfocado en Vaca Muerta. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que la empresa Tecpetrol invertirá 6.400 millones de dólares en el proyecto Los Toldos II Este, iniciativa que generaría 3.100 empleos directos y 4.800 indirectos según las proyecciones oficiales. Neuquén, como provincia productora de petróleo y gas, es uno de los principales beneficiarios de este modelo económico enfocado en atraer inversión de gran escala mediante desgravaciones tributarias y regímenes especiales. Hace apenas dos días, el mismo gobernador había celebrado que su territorio liderara el crecimiento de empresas empleadoras desde noviembre de 2023, indicador que refleja el dinamismo que genera la industria de hidrocarburos en esa jurisdicción.

La secuencia de eventos de este miércoles revela una estrategia provincial de múltiples frentes: Figueroa negoció simultáneamente con Santilli y Caputo, asegurando respaldo legislativo a cambio de garantías sobre subsidios, transferencias de inmuebles, y posicionándose para futuras conversaciones sobre infraestructura vial. Esta aproximación contrasta con las provincias que mantienen distancia crítica respecto del Ejecutivo nacional o que buscan confrontación como estrategia de visibilidad política. Neuquén optó por el pragmatismo: extraer concesiones, consolidar su posición en el tablero legislativo, y crear condiciones para demandas futuras.

Perspectivas sobre los alcances del acuerdo

Las implicancias de esta negociación se proyectan en múltiples direcciones. Para el Gobierno, cada voto legislativo adquirido representa una reducción en la incertidumbre parlamentaria, aunque dos votos en una cámara de 257 diputados constituyen un aporte marginal. Sin embargo, en un contexto donde los márgenes son estrechos, cada acuerdo provincial suma legitimidad a las iniciativas en cuestión. La reforma del Banco Central y el fin de las PASO son proyectos que enfrentan resistencias variadas: desde gobernadores que temen una mayor centralización monetaria hasta legisladores que defienden instituciones electorales vigentes. Cada gobernador que respalda estas medidas crea un efecto dominó potencial, donde otros espacios provinciales consideran si la lealtad al Ejecutivo nacional genera beneficios equivalentes a los conseguidos por Neuquén.

Para Neuquén, la negociación abre caminos pero también consolida una dependencia respecto de decisiones tomadas en Buenos Aires. La provincia está fuertemente anclada en la inversión petrolera, un sector donde las decisiones del Gobierno nacional sobre tributación, regulación ambiental e incentivos fiscales resultan determinantes. Al alinearse con Milei y su equipo económico, Figueroa asegura estabilidad en ese vínculo de corto plazo, pero también limita su capacidad de presión política para reclamos futuros. Las demandas sobre infraestructura vial y compensación por costos territoriales quedan registradas pero sin plazos específicos ni compromisos formales.

Desde una perspectiva más amplia, lo que sucedió en Casa Rosada el miércoles ilustra cómo funciona la arquitectura política argentina en momentos de gobierno sin mayoría automática. Los acuerdos no son proclamados públicamente con la solemnidad de los grandes pactos, sino que se tejen en despachos mediante conversaciones donde cada parte evalúa qué tiene y qué puede ceder. Figueroa obtuvo garantías sobre temas sensibles para su electorado (subsidios, compensaciones, reconocimiento de aportes provinciales), mientras que el Ejecutivo consiguió votos para proyectos legislativos que su equipo considera estratégicos. Qué tan sólidos sean estos acuerdos en el tiempo dependerá tanto de los resultados económicos que experimente Neuquén como de la capacidad del Gobierno para cumplir los compromisos fuera de los reflectores mediáticos.