El gobernador de Buenos Aires ejecuta en estos días un movimiento político de largo alcance que busca transformar la composición interna del Partido Justicialista en el territorio más poblado del país. Axel Kicillof lanzó una campaña masiva para incrementar el número de afiliados al PJ bonaerense, una iniciativa que cobra magnitud particular en un escenario donde las reglas del juego electoral podrían cambiar radicalmente en los próximos meses. El despliegue apunta a ampliar los números de una estructura que actualmente agrupa a poco más de 1,15 millones de integrantes, pero enfrenta un desafío demográfico considerable: la edad promedio de sus afiliados ronda los 60 años. En paralelo, el Gobierno nacional impulsa cambios legislativos que modificarían el sistema de selección de candidatos, otorgando protagonismo renovado a quienes figuren en los padrones partidarios en detrimento de otros mecanismos de competencia política.

Una estructura envejecida que demanda renovación generacional

Los números internos del padrón peronista bonaerense revelan una fotografía incómoda para quienes aspiran a proyectar frescura y capacidad de convocatoria. De los más de 1,1 millones de afiliados registrados, apenas 22.168 individuos tienen edades comprendidas entre los 16 y 29 años, un guarismo que contrasta dramáticamente con el hecho de que más de la mitad de los integrantes superan la barrera de los 60 primaveras. Esta proporción expone la dificultad histórica del peronismo para renovar su base militante entre sectores más jóvenes, quienes tienden a mantenerse distantes de los trámites formales de afiliación a estructuras tradicionales. El padrón también refleja una presencia mayoritariamente femenina, con 640.351 mujeres en relación a 511.825 hombres, un rasgo que la conducción provincial considera relevante para futuras estrategias de incorporación. La iniciativa lanzada desde la gobernación busca precisamente revertir esta composición etaria mediante herramientas que reduzcan las barreras administrativas y simplifiquen el acceso, especialmente entre poblaciones digitalmente nativas.

La decisión de acudir a una plataforma digital no constituye una casualidad en la estrategia kicillofista. Durante años, los procesos de afiliación exigieron presencia física en sedes partidarias y completamiento de formularios en papel, requisitos que resultaban desalentadores para potenciales nuevos integrantes. La nueva herramienta permite que cualquier ciudadano mayor de 16 años inicialice el trámite preafiliador directamente desde su dispositivo móvil, sin necesidad de asistir a locales partidarios. Una vez completado el formulario digital, los consejos partidarios de los 135 municipios bonaerenses asumen la responsabilidad de finalizar el procedimiento en su respectiva jurisdicción. Este esquema combina lo virtual con lo territorial, buscando capitalizar la presencia institucional del peronismo en prácticamente cada distrito provincial. Desde la perspectiva de quienes conducen la campaña, la simplificación administrativa representa la clave para romper la inercia que mantiene fuera del registro a millones de potenciales adherentes justicialistas.

El contexto electoral: las PASO en la mira y sus posibles consecuencias

La promoción de nuevas afiliaciones adquiere su verdadera dimensión cuando se considera el panorama legislativo que se abre en el Congreso Nacional. El Gobierno de Javier Milei promueve activamente la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el mecanismo que desde 2009 establece competencias internas visibles y públicamente competitivas entre distintos sectores dentro de cada partido político. Si esta iniciativa prospera legislativamente, las dinámicas internas de selección de candidaturas experimentarían un giro copernicano. En un escenario sin PASO, el peso de los afiliados registrados se multiplicaría exponencialmente como factor determinante en la definición de fórmulas y candidatos. Bajo el sistema actual, cualquier ciudadano habilitado puede votar en las primarias internas, lo que reduce la relevancia de poseer la tarjeta de afiliado. Si ese mecanismo desapareciera, solo los inscritos en los padrones partidarios tendrían voz en la selección interna de postulantes. Kicillof, evidentemente, estudia este escenario con atención y actúa en consecuencia, construyendo poder dentro de su estructura antes de que las reglas del juego cambien definitivamente.

La discusión sobre las PASO no representa un tema menor en la política argentina. Durante más de una década, las primarias abiertas obligatorias permitieron visibilizar las tensiones y competencias internas de los partidos, financiadas por el Estado y ofreciendo participación directa a amplios segmentos de la ciudadanía. Distintos actores políticos han manifestado posturas encontradas respecto a su continuidad: algunos argumentan que democratizan los procesos de selección de candidatos, mientras que otros sostienen que fragmentan los partidos y generan campañas costosas que debilitan la unidad para la contienda general. El Gobierno nacional se posiciona entre quienes buscan su desactivación o eliminación permanente. Para el peronismo bonaerense, la desaparición de las PASO implicaría, paradójicamente, una fortaleza relativa: su masivo padrón se convertiría en un activo político fundamental en cualquier competencia interna que se librase. Por eso Kicillof acelera la actualización y ampliación de ese padrón ahora, posicionándose ventajosamente para un futuro inmediato.

La estrategia territorial de Kicillof y su diferenciación dentro del peronismo

La campaña de afiliación fue presentada por Kicillof mediante un video grabado en la última residencia de Juan Domingo Perón, ubicada en Gaspar Campos, localidad ubicada en el partido de Exaltación de la Cruz. La elección de este escenario no resultó fortuita: Perón representa el origen fundacional del movimiento peronista y su presencia simbólica refuerza la narrativa de continuidad histórica que Kicillof busca proyectar. En el video, el gobernador explicaba directamente a la audiencia que "ahora iniciar el proceso de afiliación al Partido Justicialista es muchísimo más fácil, y lo podés hacer directamente desde tu celular", un mensaje que enfatiza la modernización de los procesos sin renunciar al arraigo territorial. El gobernador agregó que "la organización es la forma más poderosa de defender a la Provincia y a la Argentina", una frase que vincula explícitamente la construcción interna del partido con capacidades de gestión y defensa de intereses públicos. Este tipo de comunicación busca presentar la afiliación no como un acto burocrático, sino como una contribución a proyectos colectivos.

Desde que Kicillof asumió la conducción del PJ provincial, buscó diferenciarse claramente de la gestión anterior, que estuvo a cargo de Máximo Kirchner. La administración anterior enfatizaba la movilización territorial y el rol de los núcleos kirchneristas en todo el territorio. Kicillof, por su parte, ha impulsado una batería de iniciativas orientadas a fortalecer la estructura general del partido: actividades de formación dirigidas a cuadros partidarios, encuentros territoriales que convoquen a dirigentes de distintas localidades, y ahora la campaña de ampliación del padrón. Cada una de estas acciones responde a una lógica de institucionalización y normalización del PJ, frente a visiones que priorizan liderazgos personalizados. Mariano Cascallares, secretario general del PJ bonaerense, encabeza la coordinación operativa de la campaña, recorriendo municipios para reunirse con intendentes y autoridades partidarias locales. La apuesta es que estos actores territoriales funcionen como motores de la convocatoria en sus respectivos distritos, combinando recursos del partido con capacidades administrativas municipales.

El juego político de 2027 y el posicionamiento de Kicillof

La construcción de poder territorial mediante la ampliación del padrón debe interpretarse también como una inversión de mediano plazo. El horizonte de 2027 presenta un escenario político abierto en la izquierda peronista. No existe actualmente un liderazgo indiscutido y aceptado por todas las vertientes del movimiento que pueda imponer candidaturas desde la cúpula sin fricción interna. En ese contexto, y especialmente si las PASO desaparecen del sistema electoral, las disputas por la fórmula presidencial peronista para ese año se resolverían mediante mecanismos internos donde el peso de los afiliados resultaría decisivo. Un peronismo sin PASO sería un peronismo donde la organización territorial y el número de afiliados movilizados determinarían el resultado. Kicillof, al reforzar su presencia en la estructura del PJ como presidente del sector más electoralmente pesado del país, se posiciona ventajosamente para una eventual competencia de ese tipo. Su estrategia de ampliar la base afiliada no apunta simplemente a números en un padrón: apunta a poder político real, medible y ejercitable en momentos de decisión colectiva.

La provincia de Buenos Aires representa el escenario electoral más importante de la Argentina, concentrando aproximadamente el 37% del padrón electoral nacional y siendo responsable de una proporción similar en la composición de la Cámara de Diputados. Cualquier coalición política que aspire a ganar elecciones presidenciales necesita controlar o al menos competir significativamente en este territorio. Para el peronismo, dominar su propia estructura en Buenos Aires equivale a tener capacidad de veto sobre decisiones nacionales y de influencia en definiciones de candidaturas. Kicillof ya está lanzado en esa competencia, como él mismo ha señalado públicamente. La campaña de afiliación no constituye un acto de gestión administrativa menor, sino un despliegue político de primer orden que combina modernización tecnológica, presencia territorial y construcción de poder dentro de la estructura partidaria nacional más importante del peronismo.

Implicancias y perspectivas futuras del movimiento afiliatorio

Las consecuencias de esta campaña pueden analizarse desde múltiples perspectivas. Desde una óptica institucional, la ampliación del padrón potencialmente genera una mayor legitimidad para cualquier decisión que se adopte en futuras competencias internas, al ampliar la base de participantes. Una estructura más numerosa y con mayor proporción de afiliados jóvenes podría proyectar una imagen de renovación y capacidad de convocatoria, aspecto nada menor en competencias electorales generales. Desde otra perspectiva, la concentración de esfuerzos en la ampliación afiliaria podría reflejar cálculos de poder: si Kicillof logra duplicar o triplicar el número de afiliados en la provincia, su capacidad de influencia en decisiones colectivas del peronismo se multiplicaría proporcionalmente, especialmente en un escenario donde desaparecen las PASO. Por otra parte, algunos analistas podrían argumentar que la modernización de procesos administrativos mediante plataformas digitales responde a una lógica más amplia de profesionalización de la gestión política, reduciendo espacios para la intermediación y fortaleciendo la vinculación directa entre estructuras partidarias y bases sociales. Finalmente, desde la perspectiva de otros sectores peronistas menos vinculados a la gobernación bonaerense, esta ofensiva podría interpretarse como un movimiento de concentración de poder alrededor del gobernador, con potenciales consecuencias para el equilibrio de fuerzas dentro del movimiento a nivel nacional. Los próximos meses determinarán si la estrategia logra los resultados esperados y cómo impactan los cambios legislativos sobre primarias en el tablero político argentino.