Un movimiento político que cierra filas para 2027

La escena política bonaerense vuelve a convulsionarse. Axel Kicillof asumirá este viernes formalmente la dirección del Partido Justicialista de Buenos Aires, en una maniobra que marca un quiebre institucional dentro de la estructura peronista provincial. La decisión de asumir la presidencia de la organización partidaria, reemplazando a Máximo Kirchner, representa mucho más que un cambio administrativo: constituye un acto político deliberado que busca consolidar su posición como actor central en las disputas que definirán el destino del peronismo hacia 2027. Este movimiento no responde a los calendarios preestablecidos, sino a una lectura táctica del momento político en el que Kicillof percibe la necesidad de recuperar la iniciativa frente a cuestionamientos internos sobre su liderazgo.

La convocatoria para las 14 horas de este viernes en las sedes del partido bonaerense tiene como propósito formal analizar la actual coyuntura política y distribuir responsabilidades ejecutivas. Sin embargo, todo indica que la jornada será escenario de tensiones entre los distintos bloques que pugnan por hegemonía dentro de la estructura peronista provincial. Se anticipa que habrá pronunciamientos críticos hacia la administración nacional de Javier Milei y se realizarán convocatorias a organizar las fuerzas de oposición de cara a los comicios de 2027. Para Federico Otermin, vicepresidente de la organización partidaria bonaerense, este será el primer encuentro donde la nueva conducción podrá desplegar su agenda. Otermin aprovechó para lanzar una propuesta sobre las primarias abiertas, sugiriendo que sería conveniente institucionalizarlas a escala nacional, una iniciativa que busca ampliar la base de discusión más allá de cuestiones coyunturales.

La consagración como candidato presidencial toma forma

Lo que sucedió en Barcelona hace apenas una semana funciona como preludio de lo que se despliega ahora. Kicillof viajó a la cumbre internacional del progresismo donde se reunió con líderes como Luis Inácio Lula da Silva de Brasil y Gustavo Petro de Colombia. Allí, el gobernador bonaerense se exhibió públicamente como precandidato presidencial por la fuerza peronista para las elecciones venideras. Su presencia internacional no fue fortuita ni discreta: se trató de un despliegue deliberado de su candidatura ante líderes progresistas del continente. Sin embargo, en el mismo evento estatal también participó Eduardo Wado de Pedro, senador nacional cercano a la órbita de Cristina Kirchner, quien deliberadamente evitó ratificar públicamente respaldo alguno hacia el gobernador bonaerense. Este gesto de distancia evidenció las profundas grietas que atraviesan al peronismo bonaerense.

De regreso en territorio nacional, Kicillof aceleró su estrategia política interna. Apenas hace dos días, el gobernador lanzó en Avellaneda el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), su estructura política personal que funcionará como vehículo de su aspiración presidencial. Durante ese acto, Kicillof fue explícito respecto a sus intenciones electorales: "Estamos pensando qué ofrecerle a nuestro pueblo como alternativa a lo que marcan como único camino posible. Tenemos que ofrecer un proyecto. Tenemos la resolución de construirlo. Falta poco para que se termine esta pesadilla". Los asistentes al evento en Avellaneda respondieron con consignas que lo ubicaban directamente en la carrera presidencial. El tono utilizado por el mandatario bonaerense evidencia una estrategia que busca diferenciarlo tanto del gobierno nacional como de otros actores peronistas que aún dudan sobre el rumbo a seguir.

En el mismo acto donde lanzó su movimiento político, Kicillof estableció una crítica directa hacia Milei, presentándose como antagonista político de cara a los próximos comicios. "Tenemos un presidente que no sólo está ajustando. Está aplicando una política criminal. Estamos acá para construir un horizonte distinto. Un proyecto para la Argentina que entusiasme a nuestro pueblo", expresó el gobernador bonaerense. Esta caracterización del gobierno nacional como ejecutor de una "política criminal" marca una posición política clara que busca diferenciarse no solo del gobierno sino también de otros espacios peronistas que podrían ofrecer caminos alternativos. El discurso de Kicillof apunta a construir un relato que lo posicione como custodio de una visión progresista frente al ajuste ortodoxo que, en su lectura, caracteriza la gestión de Milei.

Las fracturas dentro de la estructura peronista bonaerense

Pero las aguas dentro del peronismo bonaerense están lejos de estar calmadas. Alrededor de Kicillof se ha conformado un grupo de intendentes que lo respaldan activamente para su candidatura presidencial. Entre ellos figuran Jorge Ferraresi de Avellaneda, Julio Alak de La Plata y Mario Secco de Ensenada. Este núcleo de alcaldes empuja la candidatura de Kicillof desde adentro del MDF que acaba de ser lanzado. Sin embargo, existe un bloque alternativo de intendentes que presenta resistencia a la candidatura presidencial de Kicillof. Este grupo, liderado por figuras como Federico Otermin, Gastón Granados de Ezeiza, Federico Achaval de Pilar, Nicolás Mantegazza de San Vicente, Gustavo Menéndez de Merlo y Juan Pablo García de Dolores, mantiene una posición más cautelosa. Otermin fue claro en sus declaraciones al indicar que "no es el momento de poner candidaturas por delante porque eso va a obturar una discusión que tenemos que dar sobre el futuro del país". Esta postura refleja una estrategia distinta: antes que precipitar candidaturas, estos alcaldes prefieren construir consensos más amplios.

Hay además un tercer sector dentro del peronismo bonaerense que mantiene vínculos con Sergio Massa y explora alternativas presidenciales distintas a Kicillof. Este fragmento del peronismo no descarta el retorno del ex ministro de Economía como opción viable. Finalmente, existe un grupo alineado con Cristina Kirchner que busca resistir la candidatura de Kicillof y que, en cambio, respaldaría otras opciones como la representada por Wado de Pedro. Esta última fracción ha salido a la luz públicamente esta semana a través de expresiones de descontento. Mayra Mendoza, intendente en licencia de Quilmes y diputada provincial de máxima confianza de la expresidenta, arremetió contra Kicillof y su ministro de Gobierno Carlos Bianco mediante un mensaje cargado de reproches en un chat grupal de WhatsApp donde participan el gobernador e intendentes de toda la provincia.

El detonante fue la intervención quirúrgica de urgencia que debió someterse Carlos Bianco en Barcelona por una apendicitis, acontecimiento que lo obligó a extender su permanencia en España cuando estaba previsto que regresara junto a Kicillof. Bianco había acompañado al gobernador en su viaje a la cumbre progresista donde ambos funcionarios mantuvieron encuentros con líderes internacionales en un esfuerzo por potenciar el armado del MDF. Al informarse sobre la situación médica de Bianco, Kicillof comunicó a los intendentes los detalles de la intervención a través del canal de chat. Mientras que la mayoría de los alcaldes expresó solidaridad con respecto a la situación de salud del jefe de Gabinete, Mendoza respondió con un mensaje que entrelazaba preocupación formal con crítica política directa. "Va a estar todo bien @Carlos Bianco Axel!. Es la misma operación que tuvo CFK en diciembre. Distintos contextos, a vos te tocó en Barcelona y a ella presa. Entiendo la preocupación de Axel, insisto en que hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador", escribió Mendoza. Sus palabras no eran solamente un reclamo por la salud de Bianco, sino un cuestionamiento más profundo: acusaba a Kicillof de no expresar con suficiente vehemencia su respaldo a Cristina Kirchner durante su intervención quirúrgica realizada en diciembre.

Mendoza representa la voz de un sector de La Cámpora que considera que Kicillof no ha sido lo suficientemente enfático en sus reclamos públicos por la libertad de la expresidenta. Estos alcaldes integran un bloque que busca frenar la candidatura presidencial de Kicillof y que, por el contrario, apostaría por otros caminos como el representado por Wado de Pedro. Las tensiones que esta semana salieron a la superficie en el ámbito internacional, con la presencia simultánea de Kicillof y De Pedro en Barcelona sin gestos públicos de respaldo mutuo, encontraron así su expresión más evidente en el territorio bonaerense a través de estos mensajes de confrontación política. La herida abierta entre distintos sectores peronistas pone en evidencia que la ruta hacia 2027 está lejos de estar resuelta y que será precisamente en espacios como el de este viernes donde se medirán fuerzas.