La relación entre dos de los principales referentes del PRO atraviesa uno de sus momentos más turbulentos. Lo que comenzó como discrepancias en la gestión se transformó en un cuestionamiento abierto sobre quién encabezará la competencia electoral que definirá el control de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. El expresidente Mauricio Macri no ha dado su visto bueno a los planes de su primo Jorge, actual jefe de gobierno porteño, quien decidió anticipar públicamente su intención de buscar la reelección. Esta fricción representa mucho más que un conflicto familiar: pone en juego el futuro de la principal fortaleza electoral del partido amarillo, el territorio donde gobierna ininterrumpidamente desde hace casi dos décadas y que constituye su principal reserva de poder político.

El silencio de los aliados cercanos al expresidente resulta ensordecedor. Desde que Jorge Macri blanqueó sus ambiciones reeleccionistas hace algunas semanas, ninguno de los dirigentes próximos a Mauricio o miembros de la conducción partidaria salió a respaldar públicamente esos planes. Este vacío de apoyo no es casual ni accidental: funciona como un claro mensaje de desconfianza. Fuentes del círculo más cercano al expresidente sostienen que la Ciudad debe seguir siendo gobernada por Pro, pero esquivan nombrar al jefe de gobierno como el candidato ideal para esa tarea. "Vamos a trabajar para que Pro siga gobernando en la Ciudad. ¿Quién va a ser el candidato? Eso se verá después", deslizaron desde el entorno macrista, en una frase que suena más como una advertencia que como una declaración de intenciones.

Las grietas vienen de lejos

La tensión entre los primos no es nueva. Desde el comienzo de la administración porteña actual, han existido diferencias respecto a cómo conducir los asuntos de la Capital. Estas discrepancias se profundizaron dramáticamente en mayo del año pasado, cuando Pro sufrió un retroceso electoral significativo en los comicios porteños. En aquella oportunidad, el partido amarillo quedó relegado al tercer lugar, superado tanto por La Libertad Avanza, que llevaba como principal candidato a Manuel Adorni, como por el frente del Partido Justicialista encabezado por Leandro Santoro. Ese resultado electoral generó una ruptura emocional en Mauricio Macri y profundizó el malestar que ya existía respecto a la gestión de su primo. Los intentos de mediación posteriores, incluidos los esfuerzos del operador Daniel Angelici por actuar como intermediario, no lograron reparar la brecha.

Los seguidores del expresidente mantienen una postura clara: Jorge Macri cometió un error estratégico al revelar de manera anticipada su pretensión de reelegirse. Consideran que blanquear de forma tan temprana una candidatura genera expectativas que pueden resultar contraproducentes, especialmente cuando no existe consenso interno sobre su viabilidad. Estos dirigentes insisten en que no observan mejoras significativas en los números de intención de voto que respalden la competitividad del jefe de gobierno para 2027. Tampoco consideran que la nueva retórica centrada en mano dura y orden logre diferenciarlo de manera efectiva respecto a La Libertad Avanza, partido que ya ha copado ese espacio político. Un allegado de confianza de Mauricio Macri fue contundente en su evaluación: "Hoy nadie cree que pueda ser competitivo en 2027".

Números que no cierran y alternativas en la mira

Desde la administración porteña, sin embargo, presentan un panorama radicalmente distinto. Ejecutivos del gobierno de la Ciudad destacan un sondeo realizado en junio que mostraría un crecimiento en la valoración de la gestión actual. De acuerdo con ese relevamiento, la aceptación de la administración alcanzó el 56%, el nivel más alto desde que Jorge Macri asumió el cargo. Estos datos les sirven para rebatir las críticas que reciben desde el círculo expresidencial. Además, funcionarios porteños niegan tajantemente que la relación entre los primos esté en su peor momento, aunque las acciones políticas concretas desmienten esas declaraciones públicas. Es verdad que en el gabinete porteño hay figuras vinculadas históricamente con Mauricio Macri, como Gabriel Sánchez Zinny, Fulvio Pompeo o Hernán Lombardi, pero el expresidente ha dirigido sus críticas específicamente hacia funcionarios del círculo más cercano a Jorge Macri y cuestiona el desempeño en áreas como Espacio Público.

Frente a la incertidumbre sobre si Jorge Macri podrá consolidarse como candidato, Mauricio Macri ha comenzado a explorar alternativas. Los nombres que circulan en los pasillos de Pro reflejan distintas opciones y perfiles. Diego Santilli, recientemente designado como jefe de Gabinete por Javier Milei, asoma como una posibilidad interesante para actores cercanos al expresidente. La idea, según fuentes del macrismo, sería posicionarlo como una eventual candidatura de unidad que pudiera sellar una convergencia entre La Libertad Avanza y Pro en la Capital. Este escenario resulta paradójico, considerando que Mauricio Macri nunca consideró a Santilli como un dirigente propio, a pesar de que ambos mantienen un vínculo cordial teñido de resquemores mutuos. Los allegados a Santilli, sin embargo, cierran la puerta a esta posibilidad, insistiendo en que su intención es competir por la gobernación bonaerense y que no tiene interés en regresar a la competencia porteña.

Otros nombres que aparecen en el mapa político macrista incluyen a Guillermo Dietrich, exministro de Transporte durante la gestión expresidencial, quien aún no ha definido si abandonará el sector privado para regresar a la política de manera formal en 2027. También se menciona a Fernando De Andreis, diputado nacional y secretario general de Pro, cuyo perfil público se ha elevado notablemente en los últimos meses. Algunos analistas se preguntan si el expresidente está apoyan su visibilidad para posicionarlo como una alternativa. Desde el macrismo relativizan la urgencia de estas definiciones, señalando que recién en enero o febrero del próximo año comenzarán las conversaciones serias sobre candidaturas. No obstante, mantienen abierta la posibilidad de que Jorge Macri termine siendo candidato en caso de que logre mejorar sustancialmente sus números en las encuestas, aunque todo indica que esa sería una opción de último recurso.

El tablero nacional condiciona la Capital

La complejidad del escenario se amplifica cuando se considera la dinámica nacional. El ascenso de Diego Santilli en la estructura del gobierno libertario genera expectativas renovadas en el macrismo respecto a una posible alianza entre Pro y La Libertad Avanza en la Ciudad. Varios dirigentes amarillos ven a Santilli como un hombre de diálogo que podría aportar "racionalidad" a una eventual negociación, algo que consideran necesario dado que los ataques públicos libertarios hacia el macrismo han minado la relación. Mauricio Macri y Hernán Lacunza fueron acusados por Milei de "defraudar a los argentinos" por el reperfilamiento de la deuda en 2019. Guillermo Dietrich, por su parte, fue blanco de críticas libertarias respecto a procesos de licitación de la Hidrovía durante su gestión ministerial.

Desde los espacios que orbitan alrededor de Jorge Macri, adelantan que será él quien negocie los términos y condiciones de cualquier eventual entendimiento con el gobierno nacional para una confluencia electoral en la Capital. Sin embargo, en el círculo del expresidente existe una percepción distinta sobre dónde está realmente enfocado Mauricio Macri. "A Mauricio lo vemos pensando más en lo nacional que en la ciudad", comentan funcionarios del gobierno porteño. Esta observación refleja una realidad: desde que dejó la Casa Rosada en diciembre de 2019, el expresidente se ha posicionado como árbitro político y gran elector, construyendo alianzas y negociando desde esa posición de poder. Los libertarios, por su parte, tienen sus propias exigencias para cualquier pacto porteño: desde sus círculos íntimos sugieren que solo contemplarían un acuerdo en la Capital si Pro garantiza que no presentará una alternativa electoral al gobierno nacional que pueda poner en riesgo un eventual triunfo de Milei en primera vuelta. Esta condición revela hasta qué punto la disputa porteña está atravesada por cálculos de poder a nivel nacional.

El contexto institucional también plantea interrogantes pendientes. Desde la administración porteña aún no han resuelto definitivamente si unificarán o desdoblarán los comicios porteños en 2027. Lo que sí han confirmado es que mantendrán las PASO, las primarias abiertas simultáneas y obligatorias, justo cuando a nivel nacional Javier Milei busca los votos en el Congreso para suprimirlas. Esta tensión entre los gobiernos locales y la administración federal sobre cómo estructurar los procesos electorales añade otra capa de complejidad a un tablero que ya es intrincado.

Lo que suceda con la disputa porteña en los próximos meses tendrá implicaciones que trascienden los límites de la Capital. Los resultados de las negociaciones entre Mauricio Macri y Jorge Macri, así como las conversaciones que ambos puedan desarrollar con otros actores políticos, definirán no solo quién gobierna la ciudad sino también la arquitectura de alianzas para la competencia presidencial de 2027. Si Jorge Macri logra consolidarse como candidato y gana, su posición dentro de Pro se fortalecería significativamente, reduciendo la influencia que ha ejercido el expresidente como árbitro político. En cambio, si Mauricio Macri impone una candidatura alternativa o logra bloquear la reelección de su primo, reafirmaría su control sobre la estructura partidaria amarilla. Una tercera posibilidad, la de una convergencia real entre Pro y La Libertad Avanza en torno a Santilli u otro nombre, modificaría profundamente la competencia porteña y crearía nuevas dinámicas de poder dentro de ambas fuerzas políticas. Cualquiera de estos escenarios dejará sus marcas en la política argentina durante los próximos años.