Una incursión política con sabor a campaña
A poco más de un año de los comicios presidenciales de 2027, el espacio libertario comenzó a desplegar su estructura territorial en Buenos Aires con un acto de presencia que no pasó desapercibido: Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, visitó este miércoles una fábrica de muebles ubicada en Villa Riachuelo, acompañada por Pilar Ramírez, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura capitalina. El movimiento revela la determinación del oficialismo nacional de fortalecer su arraigo en la Capital, un territorio que hasta hace poco era considerado feudal del macrismo. Esta serie de incursiones marca el inicio de una contienda electoral que promete ser más compleja que lo que podría imaginarse, con el panorama adicional de negociaciones entre espacios que podrían terminar aliándose o enfrentándose según cómo evolucionen las conversaciones en las próximas semanas.
La llegada de la funcionaria a la planta ubicada en la avenida Coronel Roca 6701 ocurrió pasadas las 14 horas. Roberto Fontenla, dueño de la empresa que lleva su nombre, y sus hijos Fernando y Federico recibieron a la delegación. Lo que sucedió durante aproximadamente una hora y media en el interior de la fábrica y su local comercial a dos cuadras de distancia fue el puntapié inicial de una estrategia más amplia que involucra a funcionarios de primer nivel del Gobierno nacional. Lejos de tratarse de una simple visita de cortesía, el operativo respondía a un cálculo político que busca posicionar a La Libertad Avanza como una fuerza capaz de competir y triunfar en la ciudad, algo que sus resultados electorales recientes parecerían respaldar.
Afiliación con asteriscos y gestos que hablan más que palabras
Al abandonar el comercio, Ramírez anunció con visibles muestras de entusiasmo que Fontenla se había afiliado a La Libertad Avanza. La legisladora exhibía la ficha de solicitud como si se tratase de un trofeo político. Sin embargo, cuando los integrantes de la familia empresaria fueron consultados sin la presencia de las funcionarias libertarias, el tono cambió notoriamente. Uno de los hijos negó que la afiliación fuera formal, mientras que el propio Fontenla ofreció respuestas esquivas y evasivas: primero sugirió que el empresario se enteraría de los detalles posteriormente, luego mencionó estar en un estado intermedio, y finalmente devolvió la pregunta al interlocutor. Esta discrepancia entre lo que comunicaron Milei y Ramírez y lo que efectivamente confirmaron los Fontenla ilustra una práctica política común: el énfasis en gestos simbólicos que proyecten la imagen de avance organizativo, aunque los compromisos reales mantengan cierta ambigüedad.
Desde el entorno libertario explicaron posteriormente que Fontenla había presentado la documentación de solicitud de afiliación, pero que aún faltaba que entregara la documentación complementaria para que el proceso pudiera completarse. Se trata de un detalle administrativo que matiza significativamente lo que en el momento fue presentado como un logro cerrado. Sin embargo, el propio empresario expresó su conformidad con el rumbo económico del país y destacó que la gestión presidencial defendía adecuadamente los principios de libertad que él compartía. Para los libertarios, incluso ese nivel de cercanía representa un avance en su objetivo de consolidar una base social en la Ciudad que durante décadas fue territorio de otros espacios políticos.
Un plan más ambicioso que una sola visita
La recorrida por la fábrica de muebles fue apenas el segundo capítulo de una serie de actividades coordinadas que buscan instalar presencia territorial. El martes anterior, Pilar Ramírez acompañó a Luis Caputo, ministro de Economía, en una visita a una sucursal de la cadena Lucciano's en Palermo. Pero la estrategia no se detiene allí. Según adelantaron fuentes oficiales, en los próximos días se sumarán a este esquema Diego Santilli, jefe de Gabinete, y Alejandra Monteoliva, ministra de Seguridad. Incluso existe la posibilidad de que Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, participe en estas jornadas de recorridas. Lo relevante es que estos despliegues no necesariamente se limitarán a comercios privados, sino que podrían expandirse hacia otros espacios que permitan visibilizar la presencia estatal y reforzar el vínculo entre la gestión nacional y los territorios locales.
Esta movilización de figuras de primer nivel desde la Casa Rosada responde a una lógica clara: posicionar a La Libertad Avanza como un actor relevante en la disputa por la Ciudad de Buenos Aires. En las elecciones legislativas de 2025, el espacio obtuvo el 30,7% de los votos frente al 16,2% de Pro, una diferencia que el Gobierno libertario no deja de subrayar como evidencia de su capacidad competitiva. Cuando ambos espacios compitieron juntos en octubre del mismo año, superaron en conjunto el 40% de los votos. Estas cifras no son menores: revelan que en la principal ciudad del país existe una base electoral que responde a los idearios libertarios, y que ignorarla sería un error de cálculo político para cualquier espacio que aspire a gobernarla en 2027.
Pro y el oficialismo: negociaciones en la niebla
Lo que emerge como una incógnita crucial es cómo evolucionará la relación entre Pro y La Libertad Avanza en los próximos meses. Hace apenas cinco días de que Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, diputados nacionales de Pro, visitaron la Casa Rosada para reactivar un diálogo que había estado en pausa. Esas conversaciones fueron presentadas como un preámbulo para explorar la posibilidad de un acuerdo electoral que incluyera a la Capital. El macrismo, que gobierna la Ciudad desde 2007 y tiene en su retención una prioridad de primer orden, se mostraría más abierto públicamente a buscar un entendimiento. Sin embargo, las actividades que el oficialismo libertario está desplegando en paralelo envían un mensaje que podría interpretarse de distintas maneras: por un lado, es posible argumentar que se trata de la continuidad de lo que siempre ha hecho La Libertad Avanza; por otro lado, podría leerse como un ejercicio de presión para mejorar las posiciones negociadoras.
Un referente libertario consultado al respecto manifestó que "no cambiamos en nada de nada lo que veníamos haciendo", lo que podría interpretarse tanto como una descalificación de la idea de que estas recorridas sean parte de una estrategia electoral agresiva, como una confirmación de que La Libertad Avanza prosigue con su plan preexistente de consolidación territorial sin depender de los avatares de las negociaciones con Pro. El Gobierno de la Ciudad, encabezado por Jorge Macri, prefirió no hacer declaraciones públicas al respecto, adoptando una actitud que combina cautela y expectativa. Esta silencia macrista es en sí misma significativa: sugiere que el espacio está evaluando cuidadosamente cómo responder a lo que podría constituir un desafío a su hegemonía territorial.
El dilema de la candidatura libertaria
Un obstáculo de envergadura que enfrentan las aspiraciones libertarias en la Capital es la cuestión de quién encabezará la fórmula electoral. Manuel Adorni, exjefe de Gabinete que lideró la lista ganadora en mayo de 2024, parecía ser el candidato natural. Sin embargo, una investigación por presunto enriquecimiento ilícito cerró efectivamente ese horizonte. Por su parte, Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores libertarios y candidata triunfante en octubre de 2024 con 50,4% de los votos, ha manifestado desinterés explícito en postularse a la jefatura de gobierno porteño. Esta circunstancia deja al oficialismo en una posición incómoda: posee respaldo electoral significativo y capacidad de movilización territorial, pero carece de un rostro visible que encabece la candidatura. La solución a este problema será determinante para la viabilidad real de sus aspiraciones en la Ciudad.
El panorama de la precampaña porteña se delinea así como un escenario de múltiples capas. La Libertad Avanza construye su presencia territorial con metodicidad, visitando emprendimientos y buscando ampliar su base de afiliados. Pro mantiene el control de la administración local y explora negociaciones que podrían resultar en alianzas o, alternativamente, conducir a un enfrentamiento directo. El peronismo, que obtuvo el 27,8% en las elecciones de 2025, permanece en un segundo plano pero sin desaparecer del mapa político. Cada uno de estos movimientos calcula sus pasos sabiendo que 2027 será decisivo. Los despliegues actuales de funcionarios nacionales en comercios capitalinos, aunque pudieran parecer circunstanciales o meramente protocolares, responden en realidad a una disputa profunda por definir cuál será la orientación política de la ciudad en los próximos años y quién ostentará la capacidad de decidir sobre sus políticas principales.



