El expediente que nació como una pesquisa sobre una propiedad inmueble en Pilar terminó transformándose en un laberinto de conexiones entre dirigentes del fútbol, estructuras financieras opacas y sospechas de enriquecimiento ilícito. Ahora, después de transitar por cuatro magistrados diferentes en menos de siete meses, la causa regresa al Juzgado N° 10 del Penal Económico con una nueva titular: Verónica Straccia, la única jueza de primera instancia en ese fuero. El cambio de manos en la investigación importa porque marca un quiebre en la velocidad y el enfoque de una causa que preocupa profundamente a las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino. Lo que cambia, fundamentalmente, es la metodología: Straccia tiene una reputación en el ecosistema judicial de ser extremadamente rigurosa en los procedimientos, lo que podría significar un ritmo diferente al que ha caracterizado a sus antecesores.
Una carrera forjada en el rigor técnico y la discreción
Straccia no es un nombre desconocido en los pasillos de Comodoro Py. Desde hace más de tres décadas forma parte del Poder Judicial argentino, una trayectoria que comenzó en Lomas de Zamora, donde durante diez años se desempeñó como secretaria letrada. En 2003, por medio de concurso público, ascendió al Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 11, del cual es titular desde entonces. Quienes la conocen en el fuero la describen como una profesional de "marcado perfil bajo", alguien que deliberadamente evita los reflectores y prefiere el trabajo meticuloso en la sombra. Sus colegas subrayan dos características que definen su estilo: una adhesión casi religiosa a los formalismos procesales y una escasa disposición a flexibilizar los procedimientos según criterios pragmáticos. "Es una reglamentarista", sintetiza alguien del ambiente judicial que la conoce bien. "Tiene un fuerte apego a las formas y bastante poca plasticidad", agrega la misma fuente, quien no dudó en reconocer su "gran rigor técnico".
Su aproximación al trabajo judicial refleja una visión tradicional del rol del juez: uno que desconfía de las ventajas que promete la modernidad administrativa, como el teletrabajo. Según testimonios de funcionarios judicales, Straccia considera que el trabajo en la oficina, en contacto directo con su equipo, es la única manera de asegurar un control efectivo de las investigaciones. Esa desconfianza, que algunos interpretan como una virtud en contextos donde la influencia política puede contaminar procesos judiciales, también sugiere una personalidad que no delega responsabilidades sin ejercer un monitoreo constante. "Es desconfiada", comenta un integrante del fuero, utilizando la palabra casi como un elogio en tiempos donde los magistrados enfrentan presiones de múltiples direcciones.
El antecedente que la catapultó a la visibilidad: SwissLeaks
Aunque Straccia prefiere trabajar lejos de los reflectores, en 2014 un caso de dimensiones internacionales la forzó a ocupar un lugar protagónico. Se trataba del capítulo argentino de lo que se conocería globalmente como "SwissLeaks", un escándalo que nació cuando un informático del banco HSBC de Ginebra filtró archivos confidenciales de la entidad. Esa documentación llegó a las autoridades francesas y de allí se distribuyó a diferentes jurisdicciones. Los archivos revelaban una galería de personajes de alcance mundial: desde monarcas y presidentes hasta narcotraficantes, musicos de rock consagrados y atletas de renombre, todos ellos con cuentas no declaradas en la institución bancaria suiza.
En Argentina, la denuncia de la AFIP, entonces encabezada por Ricardo Echegaray, abrió un frente de investigación monumental. Straccia se vio a cargo de indagar a más de 4.000 personas para determinar si habían incurrido en evasión impositiva al mantener cuentas en Suiza sin declararlas ante el fisco nacional. El trabajo fue titánico: analizar cada caso, evaluar la documentación, distinguir entre quienes tenían intención fraudulenta y quienes simplemente habían omitido declaraciones. En diciembre de 2021, después de años de trabajo, Straccia emitió un fallo de 621 páginas que sobreseyó a Gabriel Martino y otros ejecutivos del banco HSBC, acusados de haber facilitado a esos 4.040 contribuyentes argentinos la apertura de cuentas bancarias sin declarar ante el Estado. La sentencia mostró a una jueza dispuesta a analizar en profundidad, a sopesar pruebas y a tomar decisiones que no siempre alineaban con lo que los acusadores esperaban. Ese antecedente, más que ningún otro, anticipa su comportamiento frente a los desafíos que presenta el expediente de la AFA.
Un expediente que cambió de manos constantemente
Antes de llegar a Straccia, el caso ya había pasado por las manos de tres magistrados diferentes. El punto de partida fue Daniel Rafecas, quien ordenó el primer allanamiento. Ese acto procesal resultó decisivo: vincló de manera temprana y mediante prueba directa a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, con la propiedad ubicada en Villa Rosa, Pilar. El expediente se enfocaba en una hipótesis clara: lavado de dinero. Los investigadores sospechaban que la quinta, formalmente a nombre del monotributista Luciano Pantano y de su madre Ana Conte, una jubilada, ocultaba en realidad un patrimonio bajo control de funcionarios de la entidad deportiva.
Luego llegó Marcelo Aguinsky, quien continuó el ritmo acelerado que Rafecas había impuesto. Durante la feria judicial de enero, cuando muchos tribunales funcionan con personal reducido, Aguinsky y su equipo trabajaron sin pausa, incorporando elementos que consolidaban la sospecha: análisis de movimientos financieros, estudios de origen de fondos, documentación que sugerida que Pantano y Conte eran apenas prestanombres. El impulso era firme, la investigación ganaba espesor. Luego, la causa se mudó a la jurisdicción federal de Campana, en respuesta a un recurso presentado por los propios investigados. Allí, bajo supervisión de Adrián González Charvay, el ritmo cambió: la investigación entró en una fase de mayor análisis y reflexión, el vértigo inicial se apaciguó.
Lavado de dinero, estructuras opacas y TourProdEnter
El expediente que hereda Straccia es complejo porque sus capas se superponen. En el fondo está la quinta de Villa Rosa, pero la causa se fue expandiendo. Las autoridades de la AFA, según estrategias defensivas que implementaron, buscaron concentrar en esta investigación todas las demás causas que tenían bajo la lupa a la entidad deportiva. De esa manera, esperaban simplificar y, posiblemente, diluir las imputaciones. Sin embargo, eso también significó que el expediente acumulara elementos de naturaleza muy diversa, todos ellos unidos por la sospecha de que dinero ilícito se movía dentro de estructuras vinculadas al fútbol argentino.
Uno de esos elementos es TourProdEnter, la sociedad comercial asociada a Javier Faroni y Érica Gillette. Esta empresa actúa como agente de cobro y recauda fondos de la AFA en distintos puntos del planeta. Según lo que ha trascendido, habría desviado sumas significativas de esos ingresos, en el orden de decenas de millones de dólares, hacia destinos que no corresponden. Esa estructura financiera también integra el expediente que ahora revisará Straccia. Además, están los contratos que la AFA celebró con esa entidad, documentación que revela cómo se canalizaban fondos, qué mecanismos se utilizaban para justificar pagos, dónde terminaban esos recursos. La hipótesis de lavado de dinero, entonces, no es un rótulo vacío aplicado al expediente: corresponde a una arquitectura de movimientos financieros que los investigadores están intentando cartografiar.
Expectativas y metodologías: ¿delegará la investigación al fiscal?
En el fuero, ya especulan sobre qué hará Straccia con la causa. Su estilo sugiere que mantendrá una supervisión constante, que no permitirá que el expediente avance por inercia burocrática. Sin embargo, hay quienes dan por descontado que la magistrada optará por delegar la investigación en manos del fiscal, una práctica que caracteriza su modo de trabajo en otros casos. Si eso ocurre, será la primera vez que sucede en este expediente: ninguno de los jueces anteriores eligió ese camino. La investigación pasaría entonces a responsabilidad de Claudio Navas Rial, fiscal que ya conoce los pormenores de la causa y está familiarizado con sus aristas.
Las últimas medidas ordenadas por González Charvay serán cruciales en el trabajo que emprenderá Straccia. El magistrado anterior encargó a peritos de la Corte que realizaran análisis contables según tres ejes de investigación: los movimientos financieros de Real Central, la empresa que figura como propietaria formal del predio de Pilar; una tarjeta de crédito a nombre de Pantano, utilizada para pagar gastos asociados a la costosa flota de vehículos hallada en la quinta durante los allanamientos; y el flujo de fondos de TourProdEnter, que según las sospechas habría canalizado sumas importantes hacia destinos no declarados. Esa información pericial será el punto de partida desde el cual Straccia comenzará a trabajar. Su metodología sugiere que estudiará cada documento con minuciosidad, que no avanzará sin certeza procesal, que buscará consolidar cada paso de la investigación antes de pasar al siguiente. Eso puede significar que la causa pierda velocidad, pero también que cuando Straccia tome decisiones, éstas estén fundadas en análisis profundos.
Implicancias de un cambio de magistrado en un caso sensible
El tránsito de este expediente por cuatro jueces en siete meses revela algo más que una cuestión de calendario judicial. Exhibe cómo las causas vinculadas al mundo del fútbol pueden convertirse en territorios de tensión institucional, donde diferentes actores buscan influir en el curso de las investigaciones. Cada cambio de magistrado introduce nuevas variables: métodos distintos, prioridades diferentes, interpretaciones diversas de la ley procesal. Para quienes están siendo investigados, cada cambio puede representar una oportunidad o un retroceso, dependiendo del perfil del nuevo juez.
En el caso de Straccia, la información disponible en el ecosistema judicial sugiere a alguien que no será fácilmente influenciable. Su reputación de "seria", "reservada" y "poco influenciable" la presenta como una magistrada que tomará sus decisiones en función de lo que el expediente contenga, no en función de presiones externas. Sin embargo, también hay quienes le atribuyen una ligera tendencia "proimputado", un sesgo que, según advierten las mismas fuentes, es más bien una característica común del fuero de Penal Económico que una particularidad personal. Esa inclinación, si existe, podría significar que Straccia interprete las pruebas de lavado de dinero de una forma más cercana a los intereses de los acusadores que a los de los acusados. Pero, nuevamente, eso dependerá de cómo ella interprete el material probatorio que el expediente contiene.
Lo que es seguro es que Straccia tendrá el caso hasta noviembre, cuando vence su suplencia en el juzgado. Ese plazo de varios meses ofrece una ventana temporal en la cual la causa podría avanzar significativamente, siempre que la magistrada decida darle impulso. Quienes la conocen no esperan que procrastine ni que diluya plazos: es una profesional que, según dicen en el fuero, "se toma su tiempo para todo", pero no lo desperdicia. La pregunta que muchos se hacen es si ese tiempo será suficiente para que la causa llegue a una instancia decisiva, o si el expediente seguirá acumulando capas, complejidad y nuevos interrogantes sobre las redes financieras que supuestamente vinculaban a la AFA con estructuras de lavado de dinero.
Las próximas decisiones de Straccia sobre cómo instrumentar la investigación, a qué ritmo avanzar, qué prioridades establecer entre los múltiples frentes que presenta el expediente, determinarán en buena medida el destino de una causa que ha expuesto las vulnerabilidades del sistema institucional cuando se cruzan el fútbol argentino y la Justicia penal. Independientemente de hacia dónde conduzca la investigación, el hecho de que una magistrada con perfil técnico elevado y reconocida seriedad haya asumido la responsabilidad sugiere que los próximos movimientos en el tablero judicial serán observados con atención por todos los actores involucrados.



