Un evento que trascendió lo musical para convertirse en acontecimiento político
La partida del cantante Carlos "Indio" Solari desencadenó en las últimas horas una complejísima trama de negociaciones que revelaron fracturas y acercamientos en el interior del peronismo, mientras expuso simultáneamente la brecha existente entre la gestión libertaria y los espacios políticos tradicionales. Lo que comenzó como la organización de un velatorio se transformó en un episodio que puso en evidencia cómo ciertos eventos de magnitud cultural pueden reconfigurar los equilibrios políticos, aunque sea momentáneamente. El fallecimiento del ícono del rock nacional activó en cuestión de horas una cascada de contactos, reuniones y decisiones que habían permanecido suspendidas durante meses entre dirigentes peronistas. Esa reactivación de vínculos políticos, congelados por diferencias públicas y privadas, marca un punto de inflexión en cómo la muerte de una figura cultural relevante logra atravesar las estructuras de poder de un modo que pocas otras circunstancias consiguen.
Desde el viernes por la mañana, cuando se conoció el deceso, comenzó una carrera contra reloj para determinar dónde y cómo se realizaría el último adiós a un músico que durante décadas se mantuvo en una posición ambigua respecto de la política institucional. Aunque Solari construyó su identidad artística sobre la base de una distancia deliberada del establishment político, los últimos años de su vida mostraron un giro hacia ciertas simpatías por el modelo de gestión kirchnerista. Esa reconfiguración de posiciones personales no fue menor: generó acercamientos puntuales con referentes de ese espacio político, particularmente con Máximo Kirchner, quien en los últimos tiempos cultivó una relación que transcendía lo meramente cortés. Este factor resultaría determinante en las horas siguientes.
Kirchner, Kicillof y la reactivación de un diálogo interrumpido
El protagonismo de Máximo Kirchner en las gestiones iniciales no fue circunstancial. Fuentes involucradas en la coordinación revelaron que el diputado nacional se presentó en el domicilio del músico durante la mañana del viernes para trasladarle personalmente el pésame a la familia. Ese acercamiento fue solo el primer paso de un rol más profundo. A partir de ese contacto inicial, Kirchner se convirtió en un nexo activo entre los diversos actores que debían confluir para organizar una despedida de envergadura excepcional. La comunicación que entabló con el gobernador Axel Kicillof marca un momento relevante: ambos dirigentes, cuyas relaciones públicas habían atravesado un tenso distanciamiento en meses anteriores, necesitaban conversar y ponerse de acuerdo para tomar decisiones sobre un asunto que excedía las diferencias partidarias internas. Según indicaron quienes estuvieron al tanto de estos diálogos, entre Máximo y Kicillof existieron al menos tres conversaciones dedicadas exclusivamente a definir los pormenores de la ceremonia. Ese intercambio, desarrollado en un contexto de necesidad operativa, funcionó como una suerte de descongelamiento de un vínculo que había permanecido tensionado.
El gobernador bonaerense participó personalmente en la ceremonia el domingo por la mañana, reafirmando así su presencia política en un evento de estas características. Al retirarse del lugar elegido para la despedida, Kicillof sostuvo que la palabra que predominaba entre los asistentes era "gracias", un comentario que buscaba subrayar el carácter de homenaje genuino que había primado sobre cualquier otra consideración. Sin embargo, detrás de esa aparente simplicidad se ocultaba una operación política de considerable envergadura: la reactivación de un diálogo entre sectores que habían mantenido distancia. Que ambos dirigentes estuvieran presentes en el mismo acto, coordinados previamente, enviaba un mensaje implícito respecto de cierta convergencia, al menos en esta circunstancia puntual. La pregunta sobre la durabilidad de ese acercamiento permanece abierta.
Racing, La Plata y la búsqueda de la sede perfecta
Antes de que Avellaneda se consolidara como la opción definitiva, existieron otras alternativas en consideración, cada una de las cuales traía consigo sus propias complejidades logísticas y políticas. El estadio de Racing Club apareció como una posibilidad inicial, dado que constituye un espacio emblemático con capacidad para albergar multitudes y pertenece a una institución con una larga tradición. Sin embargo, ese camino encontró un obstáculo concreto: Diego Milito, presidente de la institución, expresó su negativa a ceder el predio para este fin. Las razones detrás de esa negativa nunca fueron explicitadas públicamente de manera clara. Desde la órbita de quienes buscaban concretar la ceremonia en Racing, circularon versiones según las cuales ni Máximo Kirchner ni la Asociación del Fútbol Argentino presentaron un pedido formal y documentado. Por el contrario, desde la institución racinguista se dejó trascender que jamás recibieron una solicitud concreta para utilizar sus instalaciones. Esa versión contrapuesta permanece sin resolución definitiva, pero el resultado práctico fue que Racing quedó descartada del proceso.
La provincia de Buenos Aires, específicamente La Plata, también integró el abanico de posibilidades. Existía una lógica tras considerar esta opción: la capital provincial constituye un territorio de profundo significado en la historia de Los Redonditos de Ricota, la banda que llevó a Solari a la consagración artística. Diversos espacios platenses fueron evaluados como sedes potenciales. Sin embargo, la distancia geográfica y las complejidades que implicaba transportar y alojar una concurrencia masiva desde distintos puntos del país desaconsejaron finalmente esa alternativa. Según explicaciones posteriores emanadas del entorno del gobernador, la consideración de factores operacionales llevó a desestimar esa opción. La magnitud del evento exigía una ubicación que facilitara el acceso desde múltiples regiones, que contara con infraestructura suficiente y que permitiera un control de la circulación de personas acorde a lo que se preveía sería una concurrencia histórica.
Avellaneda, la decisión política y la experiencia acumulada
Con esas dos opciones descartadas, la mirada se posó sobre Avellaneda, municipio del sur del conurbano bonaerense que cuenta con una particular relevancia en la historia política reciente. El intendente de la jurisdicción es Jorge Ferraresi, quien mantiene una relación de cercanía y coordinación con el gobernador Kicillof. Ferraresi, actualmente en licencia, delegó la operatividad en el intendente interino Hugo Barrueco. Máximo Kirchner también participó de las conversaciones con la administración municipal para llegar a este acuerdo. Lo determinante en la elección de Avellaneda, según explicaron desde ámbitos municipales, fue una combinación de factores prácticos y de experiencia acumulada. El partido cuenta con una larga trayectoria en la organización de actos políticos de gran envergadura, particularmente durante los años en que el kirchnerismo ocupaba la presidencia nacional. Múltiples concentraciones de Cristina Kirchner se realizaron en territorio avellanedense, lo que significa que existe una infraestructura probada, equipos de trabajo entrenados y un conocimiento territorial que facilita la movilización de multitudes. Desde el municipio enfatizaron que Ferraresi conoce bien cómo operativizar este tipo de eventos y que esa experiencia fue determinante para la decisión.
La sede elegida fue el Parque Municipal de Villa Domínico, un espacio con historia propia. Este predio cuenta con antecedentes que se remontan a décadas atrás: fue adquirido por el Estado durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, transformándose desde entonces en un polo recreativo y deportivo de importancia para la zona. El complejo abarca diez hectáreas y en sus instalaciones funciona el Microestadio José María Gatica, inaugurado recientemente en 2023 como homenaje al boxeador legendario que residió en ese barrio durante parte de su vida. Fue en ese estadio donde se concentró la ceremonia de despedida. La elección de Avellaneda no fue casual, según recalcaron desde la administración municipal: encerraba una lógica política explícita, un reconocimiento de que ese territorio ha sido históricamente un basamento para operaciones políticas de envergadura.
El Gobierno nacional al margen: Tecnópolis como oferta rechazada
Mientras tanto, el Gobierno nacional buscó posicionarse en este proceso, aunque con resultados limitados. La Casa Rosada descartó desde el inicio la posibilidad de que el velatorio se realizara en su sede, argumentando que no estaban "dadas las garantías" para un evento de semejante magnitud. El Congreso de la Nación también quedó fuera de consideración por razones similares. Como contraoferta, funcionarios de la administración Milei promovieron públicamente la disponibilidad del predio de Tecnópolis, ubicado en la zona norte de la provincia. Funcionarios del Ejecutivo, entre ellos la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, participaron en la gestión de esa propuesta. Sin embargo, los responsables del operativo reconocieron posteriormente que no lograron establecer contacto efectivo con la familia del músico para coordinarse. Esa falta de comunicación resultó siendo decisiva: la propuesta nacional nunca llegó a competir genuinamente con la opción que ya estaba siendo coordinada por el peronismo y el gobernador provincial.
La exclusión del Gobierno nacional del proceso de decisión, más allá de su intención de participar, evidencia un aspecto relevante de la dinámica política actual: existen espacios y eventos que escapan a la capacidad operativa del ejecutivo nacional, particularmente cuando intervienen actores subnacionales con experiencia, infraestructura y redes territoriales consolidadas. La gestión libertaria encontró sus límites en este caso concreto, algo que se reflejó en que su propuesta no fue considerada seriamente por los actores que tenían la capacidad de decidir. Tecnópolis, que podría haber sido una alternativa viable en términos logísticos, quedó completamente marginada del proceso.
La dimensión operativa: seguridad y estructura de un evento sin precedentes
La magnitud de lo que se avecinaba requirió desplegar una estructura logística sin precedentes en la historia de despedidas de figuras públicas en el país. La provincia de Buenos Aires movilizó aproximadamente 1.500 efectivos de la Policía bonaerense con el propósito de garantizar orden, seguridad y la circulación fluida de una concurrencia que se esperaba fuera excepcional. El operativo contempló también la liberación de peajes en rutas estratégicas, la instalación de postas sanitarias, baños químicos, puntos de hidratación y espacios de atención médica de emergencia. Esta estructura de seguridad y servicios resulta equivalente a la que se despliega en grandes eventos públicos, manifestaciones masivas o conmemoraciones nacionales.
La responsabilidad de coordinar estos aspectos recayó sobre Carlos Bianco, ministro de Gobierno de la provincia, quien en conferencia de prensa aclaró que la ceremonia no tenía una hora de finalización predeterminada, sino que se extendería "hasta que la familia lo disponga". Ese comentario subraya el carácter excepcional del evento: no se trataba de una ceremonia ritualizada con horarios preestablecidos, sino de un homenaje que se adaptaría a los tiempos y deseos de quienes más cercanos estuvieron al músico. Otro de los responsables de la organización fue Javier Grosman, quien ya había tenido a cargo operativos de similar envergadura: fue el responsable de la organización del funeral de Néstor Kirchner en la Casa Rosada hace años, y también coordinó los eventos del Bicentenario en 2010. Su intervención en este caso refuerza la idea de que se trataba de una operación política y logística de considerables alcances.
Las últimas horas previas a la ceremonia también incluyeron un dato cultural relevante: la familia expresó un pedido expreso de que participara del evento Babilonia, el espacio cultural que el Indio Solari había fundado en los años ochenta en la zona del Abasto porteño. Babilonia funcionó como un polo de la movida alternativa de ese período, un lugar donde se combinaba rock con teatro y otras manifestaciones artísticas. Ese espacio fue también la sede donde Los Redonditos de Ricota realizaron algunas de sus presentaciones más memorables. Su participación en la despedida cerraba un círculo: desde el lugar donde Solari había contribuido a generar un movimiento cultural contestatario, volvía a estar presente en lo que era, fundamentalmente, un acto de reconocimiento a su legado.
Implicancias políticas y perspectivas futuras
El proceso de organización de la despedida del Indio Solari reveló dinámicas que probablemente tendrán consecuencias que trascienden el momento del evento en sí. En primer lugar, la reactivación del diálogo entre Kicillof y Máximo Kirchner, mediada por una necesidad operativa concreta, sugiere que los canales de comunicación entre ambos dirigentes no estaban completamente cortados, sino apenas suspendidos. Esa posibilidad de retomar conversaciones cuando surgen temas de importancia compartida podría permitir futuras coordinaciones en asuntos de envergadura provincial. Sin embargo, también es relevante preguntarse si ese acercamiento puntual será capaz de resolver las diferencias estructurales que han caracterizado la relación entre ambos espacios en meses anteriores, o si se trata de un paréntesis temporal. La respuesta a esa pregunta definirá buena parte del mapa político peronista en los próximos meses. En segundo lugar, la exclusión del Gobierno nacional del proceso decisorio marca un límite en su capacidad de intervención en eventos públicos de relevancia política y cultural. La propuesta de Tecnópolis, aunque era logísticamente viable, no tuvo la capacidad de competir con el trabajo territorial ya en marcha desde otros espacios. Esto sugiere que la administración libertaria, independientemente de sus iniciativas, encuentra dificultades para desplegar influencia en territorios donde otros actores tienen redes y experiencias consolidadas. En tercer lugar, la participación de Ferraresi como intendente local refuerza la importancia de los gobiernos



