El radicalismo atraviesa un momento de reconfiguración interna que ha generado alarma entre sus dirigencias históricas. La pérdida de relevancia electoral y la fragmentación sin precedentes de su representación en el Congreso Nacional han motivado que un grupo de siete figuras de peso del partido convocara a una asamblea extraordinaria el viernes pasado. El diagnóstico que circula entre estos líderes es contundente: la UCR ha llegado a su menor representación histórica y hoy está dividida en tres bloques legislativos diferentes, lo que la inhabilita para funcionar como un actor político de verdadero peso en el escenario nacional. Esto importa porque marca un punto de inflexión en la estrategia partidaria rumbo a los comicios de 2027, cuando el radicalismo necesitará recuperar su capacidad de negociación y su poder de convocatoria.
La fragmentación como enemigo estratégico
El encuentro del viernes reunió a aproximadamente 140 dirigentes radicales, entre concejales y exlegisladores, convocados por Ernesto Sanz (expresidente del Comité Nacional), Mario Negri (exjefe de la bancada radical en Juntos por el Cambio), Walter Ceballos, Adolfo Stubrin, Jesús Rodríguez, Facundo Suárez Lastra y Lilia Puig. Estos siete referentes conforman un espacio que se reúne periódicamente desde hace más de dos años para analizar la evolución política del país, aunque en los últimos meses sus encuentros giraron de manera decidida hacia los problemas internos del partido. El panorama que describieron es desolador: la dispersión de legisladores en la Cámara Baja entre Provincias Unidas (más cercana a la conducción nacional), la bancada radical tradicional y el monobloque de Karina Banfi (que opera en sintaxis con Pro) refleja una descomposición orgánica sin salida clara. Esta multiplicidad de bloques no responde a diferencias programáticas estructurales sino a tensiones personales y de liderazgo que han impedido construir una estrategia unitaria. Ceballos fue directo al diagnosticar el problema: la ausencia de una Convención Nacional preelectoral significó que el partido llegara fragmentado a los comicios recientes, con un resultado que calificó como "exiguo". La contraposición con el Senado, donde los radicales mantienen una bancada única, pone en evidencia que la fragmentación en Diputados no es inevitable sino resultado de decisiones políticas específicas.
La dispersión legislativa tiene consecuencias prácticas inmediatas. Un partido que no logra actuar como bloque pierde capacidad de negociación, visibilidad mediática y poder de fuego en la sanción de leyes. Cuando una fuerza política está rota en múltiples fragmentos, cada sector puede ir por su lado, debilitando la posibilidad de generar coaliciones que le permitan incidir en la agenda legislativa. En el caso radical, esto se vuelve especialmente crítico porque históricamente ha sido un partido que construyó su fortaleza mediante la capacidad de negociación y la búsqueda de acuerdos amplios. La pérdida de esa musculatura política la deja a merced de fuerzas mayores que pueden capturar su agenda legislativa sin necesidad de otorgarle un rol protagónico.
Las PASO como símbolo de una estrategia mayor
Un eje central de la reunión fue la demanda hacia los diputados radicales para que se unan en el rechazo a la eliminación de las PASO. Esta posición trasciende una mera cuestión institucional de procedimiento electoral. Para los organizadores del encuentro, las primarias abiertas simultáneas y obligatorias representan una herramienta fundamental para al menos dos propósitos conectados: por un lado, permiten dirimir internamente liderazgos sin necesidad de imposiciones verticales; por el otro, habilitan la construcción de coaliciones amplias donde distintas fuerzas políticas pueden competir en igualdad de condiciones. Sanz resumió su postura de manera lapidaria: "La libertad de acción es lo peor que le puede pasar a un partido nacional como la UCR". En otras palabras, si cada legislador actúa según sus propios intereses sin coordinar con sus pares, el partido se convierte en un actor político irrelevante, incapaz de ejercer presión colectiva sobre el gobierno. Al rechazar las PASO, el gobierno de Milei busca cerrar los espacios de competencia interna en la oposición, fortaleciendo así su propia capacidad de capturar votos sin enemigos organizados. Para estos dirigentes radicales, defender las PASO es defender la democracia competitiva misma.
El argumento en favor de las primarias también conecta con la visión de futuro que estos dirigentes tienen para el radicalismo. Consideran que la derogación de las PASO beneficia al oficialismo al consolidar su bloque sin fracturas internas, mientras que debilita a la oposición al impedirle definir internamente sus liderazgos y propuestas. En este sentido, la defensa de las PASO no es una posición defensiva sino ofensiva: busca preservar los espacios donde partidos como la UCR puedan competir con opciones diversas y permitir que los votantes voten en primarias para después converger en coaliciones amplias para las generales.
El proyecto de coalición 2027: Cambiemos ampliado
El objetivo de largo plazo que emerge de estos encuentros es la construcción de una coalición política amplia de cara a 2027 que ofrezca una salida alternativa tanto al kirchnerismo como a La Libertad Avanza. Los convocantes del viernes perciben ambas fuerzas como expresiones de un mismo fenómeno político: el populismo. Esta visión los remite a la experiencia de 2015, cuando participaron activamente en la construcción de Cambiemos, la coalición que llevó a Mauricio Macri a la presidencia. La idea es reeditar ese armado pero potencialmente ampliado, incorporando a gobernadores provinciales, partidos socialistas y sectores peronistas no vinculados al kirchnerismo ni al kicillofismo. Ceballos expuso el marco de la coalición que imaginan: estabilidad macroeconómica (punto donde reconocen que existe consenso con el gobierno actual), pero también compromiso con la educación pública y la investigación científica, ejes que el gobierno libertario ha dejado débiles. Además, plantean un "federalismo de concurrencia" que implique diálogo permanente entre gobernadores y Casa Rosada sin sometimiento unilateral de las provincias ni confrontación destructiva.
Este modelo de coalición contrasta explícitamente con el que intentó Macri entre 2015 y 2019, cuando hubo momentos de tensión federal significativa. Los organizadores de la reunión del viernes aprendieron de esa experiencia y buscan construir un esquema donde la coordinación entre niveles de gobierno no implique dominio del ejecutivo nacional sino cooperación. Para viabilizar un armado de esa complejidad, consideran que las PASO son indispensables. Sin primarias, la coalición perdería un mecanismo crucial para resolver sus propias diferencias internas antes de enfrentar las elecciones generales. Por eso la defensa de las PASO es, en realidad, defensa de la viabilidad de su propio proyecto político.
Las ausencias significativas y la incompletitud de la convocatoria
No todo en la reunión del viernes fue armónico o incluyente. La convocatoria excluyó deliberadamente a sectores radicales importantes. La corriente Evolución, liderada por Martín Lousteau, no recibió invitación a pesar de ser un actor relevante dentro del partido. Tampoco fueron convocados los gobernadores radicales de turno. Los organizadores justificaron estas exclusiones argumentando que se buscaba priorizar la "calidad sobre la cantidad" y crear un espacio de debate para un sector sin amplia representación en la cúpula partidaria. Sin embargo, esta lógica genera una paradoja: una reunión sobre la necesidad de unificar el partido fue, a su vez, una reunión que no incluyó a todos los sectores relevantes. Los convocantes aclararon que sí informaron al presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella, sobre el encuentro, aunque no lo invitaron formalmente. En los próximos días, las conclusiones serán elevadas a la Mesa Nacional. El hecho de que Chiarella no participara pero estuviera al tanto sugiere una cierta coordinación de fondo, aunque la ausencia de los gobernadores radicales y de Lousteau marca un límite a la pretensión de unidad de este sector.
Las implicancias políticas de cara a 2027
Los pasos que se tomen en los próximos meses respecto a la reunificación de bloques en Diputados y la posición común sobre las PASO determinarán en buena medida la viabilidad de la estrategia que estos dirigentes radicales están diseñando. Si logran unificar legisladores, la UCR recuperará capacidad de negociación inmediata en el Congreso. Si consiguen que sus diputados cierren filas para rechazar la derogación de las PASO, enviarán un mensaje político de fortaleza y coherencia. Sin embargo, también existen escenarios alternativos. Es posible que la fragmentación persista porque responde a dinámicas de poder más profundas que no pueden resolverse mediante apelaciones a la unidad. También es probable que la defensa de las PASO sea minoritaria en el Congreso y que el gobierno logre derogarlas. En ese caso, la coalición que estos dirigentes imaginan tendría que funcionar bajo reglas diferentes, negociando internamente sus candidatos sin el mecanismo de las primarias. Asimismo, la exclusión de sectores como Evolución y de los gobernadores en la construcción de esta estrategia podría generar resistencias futuras que compliquen la coordinación. Lo cierto es que el radicalismo está en una encrucijada: puede recuperar su relevancia política mediante la unidad y la construcción de una coalición amplia, o puede seguir fragmentándose y perdiendo protagonismo. Los encuentros del viernes fueron un intento por inclinar la balanza hacia la primera opción, pero la historia política argentina muestra que las intenciones unitarias no siempre se traducen en realidades institucionales cuando existen intereses personales y factores estructurales que impulsan la fragmentación.



