Una casa dividida intenta encontrar caminos comunes

El radicalismo vuelve a enfrentarse con su viejo dilema: cómo convivir bajo un mismo techo cuando sus miembros miran hacia distintas direcciones. En la jornada de este miércoles, cuatro gobernadores provinciales de la UCR se congregaron en Buenos Aires para trazar una ruta de trabajo compartida que los lleve fortalecidos hasta las elecciones de 2027. El encuentro, impulsado por la nueva conducción nacional encabezada por Leonel Chiarella, revela tanto el anhelo de reconstrucción como las tensiones irreconciliables que atraviesan a la centenaria fuerza política. Lo que importa de este movimiento es que muestra un partido que busca reagruparse tras sufrir un retroceso electoral significativo, pero que aún no ha resuelto sus contradicciones fundamentales sobre qué papel jugar en el escenario político actual. Los asistentes fueron Maximiliano Pullaro de Santa Fe, Carlos Sadir de Jujuy, Alfredo Cornejo de Mendoza y Leandro Zdero de Chaco, mientras que Juan Pablo Valdés de Corrientes no pudo concurrir al encuentro.

Cuando el clima de unidad es apenas una fachada

Los voceros del partido se apresuraron a comunicar que reinó un "muy buen clima de unidad y de trabajo conjunto" en la reunión. Sin embargo, esta caracterización requiere un análisis más atento de lo que realmente sucedió. El radicalismo ha enfrentado históricamente el desafío de mantener cohesión interna frente a divergencias estratégicas, y esta jornada no fue excepción. Los cuatro mandatarios provinciales que asistieron representaban dos corrientes claramente identificables: por una parte, Pullaro y Sadir mantienen una postura más crítica respecto del gobierno nacional, mientras que Cornejo y Zdero han optado por alinearse con La Libertad Avanza. Esta división no es meramente circunstancial, sino que refleja decisiones políticas profundas sobre cómo entender el rol de la oposición en tiempos de transformaciones económicas drásticas. Lo que se acordó durante el encuentro fue una agenda de trabajo común centrada en fortalecer el aparato territorial del partido y en reafirmar valores como la defensa de las instituciones democráticas. No obstante, estos consensos de carácter general conviven con desacuerdos substantivos que salen a la luz cuando se abordan temas concretos.

La convocatoria de Chiarella buscaba explícitamente funcionar como un "espacio de diálogo a agenda abierta", una fórmula que intenta ser inclusiva pero que de facto reconoce que existen internistas que podrían fracturar la unidad si no se manejan con cuidado. Los dirigentes radicales son conscientes de que cualquier apariencia de desunión debilita su capacidad de negociación y los deja fuera de los espacios de poder donde se toman decisiones que los afectan directamente. Por eso, la retórica de la reunión enfatizó que "la unidad de la UCR es condición indispensable para gravitar en la vida política nacional respetando la convivencia entre las distintas miradas con un horizonte común". Esta fórmula, aunque políticamente inteligente, oculta más de lo que revela: ¿cuáles son realmente esos horizontes comunes cuando unos gobernadores acompañan la interpelación a funcionarios por investigaciones judiciales y otros no?

La sombra de Adorni y las diferencias que no se pueden ocultar

Uno de los temas que demostró la fragilidad de la supuesta unidad fue el caso del jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien enfrenta una investigación judicial por aumento patrimonial irregular. Esta cuestión no es menor: toca aspectos cruciales para la identidad histórica del radicalismo, que siempre se ha presentado como defensor de la moralidad pública y la transparencia institucional. Tanto Pullaro como Valdés cuestionaron públicamente el silencio del funcionario ante los cuestionamientos sobre su patrimonio. Sin embargo, cuando llegó el momento de la acción legislativa concreta, las posiciones se diferenciaron. Solo los diputados nacionales vinculados a Pullaro respaldaron el pedido de interpelación al ministro coordinador, aunque esta iniciativa no logró reunir los sufragios necesarios para prosperar. En contraste, los legisladores que responden a Valdés rechazaron la propuesta, mientras que los de Sadir se abstuvieron. Esta variación en las respuestas legislativas es reveladora: muestra que el acuerdo en el diagnóstico no se traduce automáticamente en una estrategia común de acción política.

La investigación que enfrenta Adorni representa un test de coherencia para el radicalismo. La UCR nacióen el siglo XIX como expresión de valores republicanos y anticorrupción frente a gobiernos oligárquicos. Líderes como Hipólito Yrigoyen e Intendente Alem cimentaron la identidad del partido en torno a la limpieza administrativa y el respeto a las instituciones. Cuando parte de la dirigencia radical opta por no acompañar investigaciones sobre funcionarios del gobierno, envía un mensaje sobre cuáles son realmente las prioridades: la convivencia partidaria y los acuerdos políticos por encima de la defensa de instituciones que el propio partido invoca como valor identitario. Esta tensión no fue resuelta en la reunión de este miércoles, simplemente fue puesta entre paréntesis.

El legado del retroceso electoral y la apuesta por 2027

Hace poco más de un año, en octubre de 2023, el radicalismo se presentó fraccionado en las elecciones legislativas. El partido no logró construir una estrategia unificada a nivel nacional, lo que resultó en una performance electoral muy por debajo de sus aspiraciones históricas. Mientras algunos gobernadores cerraron acuerdos directos con el candidato presidencial que finalmente ganó, otros confluyeron en el frente opositor Provincias Unidas. El resultado fue un debilitamiento relativo del radicalismo en la arena política. Ahora, con el objetivo de los comicios de 2027 en el horizonte, la nueva conducción intenta aprender de esas lecciones de dispersión. El plan que se discutió en el encuentro de esta semana incluye fortalecer el trabajo territorial, "ganar provincias" e intendencias que aún no gobiernan, y proyectar la imagen de una fuerza capaz de gobernar con "honestidad, coraje y resultados".

Chiarella ha estado realizando un trabajo de construcción de base partidaria desde que asumió la conducción. En febrero pasado, el presidente del partido convocó a más de 300 intendentes para apuntalar el armado territorial, pero ese encuentro tampoco logró eludir el debate sobre la posición frente al oficialismo. Incluso la asistencia fue selectiva: solo Pullaro y Valdés acudieron en persona, mientras que Cornejo y Zdero enviaron mensajes virtuales con tono político. Este patrón de comportamiento sugiere que los gobernadores alineados con La Libertad Avanza prefieren mantener cierta distancia física de encuentros donde podrían ser interpelados sobre sus acuerdos con el gobierno. En esa oportunidad, Cornejo fue particularmente explícito al reivindicar "las ideas de la libertad" como expresión de los valores originarios del radicalismo, argumentando que el partido siempre representó a sectores medios y trabajadores que hoy se sienten identificados con la agenda de desregulación económica.

Estrategias divergentes frente a La Libertad Avanza

La bifurcación del radicalismo frente al gobierno refleja diagnósticos distintos sobre cómo maximizar influencia política en el contexto actual. Cornejo y Zdero han optado por profundizar su alineamiento con La Libertad Avanza, considerando que esa es la forma más efectiva de representar a sus bases electorales y de participar en espacios de decisión. Aunque Cornejo mantiene "reservas respecto de algunas iniciativas de la administración nacional, como la decisión del gobierno de retirarse del mantenimiento de rutas", su orientación general es de acompañamiento de la agenda económica del oficialismo. Esta postura llevó a que sus aliados en la Capital Federal lanzaran, este lunes, una fundación destinada a ofrecer una alternativa porteña frente a Martín Lousteau, quien es claramente identificado como opositor a Milei.

Por su parte, Pullaro, Valdés y otros gobernadores radicales de Provincias Unidas mantienen diálogo con la Casa Rosada pero preservan una distancia política crítica. No rechazan aspectos como la importancia de equilibrar las cuentas fiscales, pero se desmarcan en cuestiones institucionales y de transparencia, tal como lo evidenció el tema Adorni. Esta estrategia de "apoyo crítico" es más compleja de articular, ya que requiere negociar constantemente para obtener beneficios sin perder capacidad de cuestionar. La lluvia de dinero que el gobierno destina a gobernadores alineados es un factor que no puede ignorarse: hace más difícil mantener una postura crítica cuando la subsistencia fiscal de la provincia depende de esa relación. Sin embargo, estos dirigentes consideran que mantener cierta independencia es más valioso para el mediano plazo que subordinarse completamente a un gobierno cuya continuidad más allá de 2027 es incierta.

Las perspectivas abiertas y lo que se juega hacia adelante

Lo que suceda en los próximos meses resultará determinante para el destino del radicalismo como fuerza política relevante. La mesa nacional del partido ya resolvió convocar a un "encuentro federal" con los presidentes partidarios de todas las provincias, aunque aún no hay fecha fijada. Este tipo de eventos masivos suele ser un arma de doble filo: pueden servir para demostrar músculo político y presencia territorial, o bien para exponer internistas que socavan la credibilidad del mensaje. El radicalismo busca recuperar el terreno perdido, proyectando a sus cinco gobernadores como ejemplo de gestión honesta y eficiente. Sin embargo, la capacidad de cumplir ese rol dependerá de cuán sincronizados puedan trabajar en el plano legislativo nacional, donde las votaciones revelan las verdaderas prioridades de cada sector.

Es posible que el radicalismo logre consolidar una estructura partidaria más fuerte hacia 2027 a partir de estos encuentros. También es viable que profundice su fractura, con un ala completamente integrada a La Libertad Avanza y otra que se perfila como alternativa de centro-izquierda. Existe asimismo la posibilidad de que mantenga esta coexistencia de múltiples identidades políticas, presentándose como un partido federal con distintas variantes según el contexto territorial. Ninguno de estos escenarios es ajeno a la historia del radicalismo, que ha conocido momentos de unidad convulsiva y períodos de división profunda. Lo cierto es que las decisiones que los gobernadores y legisladores radicales tomen en los próximos meses definirán si el partido logra reencontrarse en torno a un proyecto coherente o si continúa siendo un espacio donde conviven intereses territoriales difíciles de harmonizar dentro de una estrategia nacional única.