La familia Mahiques vuelve a protagonizar un movimiento que concentra poder en manos de actores cada vez más visibles en la estructura estatal porteña y nacional. Ignacio Mahiques, juez de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad, fue designado por el jefe de gobierno porteño Jorge Macri como "rector organizador" del Instituto Universitario de Seguridad. El cargo quedaba disponible tras la partida de su hermano Juan Bautista Mahiques, quien abandonó la posición hace tres meses cuando asumió como ministro de Justicia de la Nación bajo la administración de Javier Milei. Este movimiento no representa un hecho aislado, sino parte de un patrón más amplio en el cual esta dinastía judicial amplía su alcance institucional sin desprenderse de los espacios previamente conquistados. Lo que antes era un fenómeno localizado en tribunales y fiscalías ahora se extiende hacia universidades, organismos reguladores y estructuras de poder político de alcance federal.
De fiscal a ministro: la ascendente trayectoria de Juan Bautista
El hermano mayor de Ignacio construyó un recorrido acelerado a través de instituciones de poder. Antes de ocupar el despacho ministerial, Juan Bautista se desempeñaba como fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que le permitió ganar visibilidad y consolidar una red de contactos estratégicos. Su incorporación al gabinete nacional en marzo pasado marcó un quiebre en su carrera, pero lejos de abandonar sus ambiciones jurisdiccionales, diversificó sus apuestas. Según información que circula en círculos cercanos a su gestión, el ministro se propone alcanzar el cargo de procurador, lo que representaría la culminación de un proyecto de poder dentro del sistema judicial. Sin embargo, anticipándose a posibles obstáculos en ese camino, también participó en los concursos para ocupar un cargo de fiscal federal en Comodoro Py, presentando solicitudes tanto para primera como para segunda instancia. Esta estrategia de múltiples opciones refleja una lógica de posicionamiento que busca asegurar permanencia en estructuras de influencia sin importar cuál sea la ruta específica que eventualmente se concrete.
Su paso por la Universidad de la AFA como vicerrector fue breve pero sintomático. La institución, impulsada desde la dirigencia futbolística por Chiqui Tapia, enfrentó cuestionamientos sobre su legitimidad académica casi desde su creación. El Ministerio de Capital Humano cuestionó públicamente que utilizara la denominación de "universidad" sin contar con los requisitos formales establecidos. Ante este escenario, Juan Bautista optó por abandonar la responsabilidad, dejando un rastro que sugiere una cierta prudencia a la hora de exponerse ante iniciativas que puedan resultar polémicas o de dudosa solidez institucional.
El padre consolida su permanencia: extensión de mandato y control mediático
Carlos Mahiques, el patriarca de la familia, representa otro nivel de esta concentración de poder. Con setenta y cinco años cumplidos este año, ocupó un lugar estratégico en la Casación Penal, la más alta instancia en materia penal del país. A través de una maniobra legislativa, consiguió que el Senado le extendiera su mandato por cinco años adicionales, asegurándose así que continuará ejerciendo autoridad sobre fallos que afectan temas de máxima sensibilidad política y social. Su permanencia garantizada en la corte no fue el final de su gestión de poder; por el contrario, esta semana protagonizó un movimiento que merece atención particular. El camarista presentó una comunicación formal dirigida a los espacios de decisión en el Poder Judicial en la que denunció lo que caracterizó como un "acoso mediático" sistemático contra integrantes de la magistratura. En ese escrito, propuso la creación de una nueva estructura administrativa, que describió como "rigurosa", encargada de gestionar la información sobre actividades de los tribunales, y demandó la imposición de "sanciones éticas" contra magistrados que mantuvieran canales de comunicación e intercambio de información con profesionales de la prensa. Estos planteos adquieren particular resonancia en un contexto donde la relación entre el sistema judicial y los medios de comunicación ha sido objeto de debate constante, con posturas enfrentadas respecto a los límites del acceso a la información pública y la transparencia de decisiones que afectan a toda la sociedad.
Una red que se entrelaza: poder familiar y vínculos externos
Lo que diferencia a los Mahiques de otras familias con influencia institucional es la multiplicidad de ámbitos donde han conseguido posicionamiento simultáneo. Su conexión con estructuras del fútbol argentino añade otra capa de complejidad. Juan Bautista fue designado como miembro de la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA, un organismo que media en conflictos relacionados con el deporte profesional a escala mundial. Su designación provino de gestiones de la dirigencia de la Asociación de Fútbol Argentina. Paralelamente, Esteban Mahiques, otro integrante del círculo familiar, funcionó como miembro del Tribunal de Disciplina de la AFA. Incluso Carlos Mahiques, el padre, aparece vinculado a investigaciones surgidas en relación con la federación futbolística. Específicamente, en febrero pasado se hizo público que el camarista había celebrado su cumpleaños en una propiedad ubicada en la localidad de Pilar atribuida a Pablo Toviggino, quien se desempeña como tesorero de la federación. Estos entrecruzamientos sugieren una trama de relaciones donde los vínculos personales, profesionales y de poder trascienden las estructuras formales y se entrelazan de maneras que generan preguntas sobre cómo se distribuye la influencia en espacios donde deberían predominar criterios de idoneidad técnica e independencia.
Ignacio Mahiques asume en IUSE: funciones y alcance de la designación
El decreto publicado hoy en el Boletín Oficial porteño que formaliza el nombramiento de Ignacio Mahiques detalla un conjunto de responsabilidades que van más allá de una gestión administrativa tradicional. Como "rector organizador" tendrá a su cargo "el proceso de formulación del proyecto institucional" y "el proyecto de estatuto provisorio" del Instituto Universitario de Seguridad. La redacción oficial subraya que fue elegido por reunir "las condiciones académicas y profesionales necesarias para cumplimentar y llevar adelante el proceso de organización". Ignacio, cuya formación profesional se desarrolló en el campo de la justicia penal—previamente se desempeñó como fiscal antes de acceder a la magistratura—será responsable de acciones que abarquen "el diseño y puesta en funcionamiento del IUSE, por sí o mediante representantes o apoderados, ante cualquier institución pública o privada, de carácter nacional, provincial, municipal o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires". Esta amplitud de facultades otorga al nuevo rector un margen operativo considerable para definir cómo se estructurará una institución educativa dedicada a la formación en seguridad, un campo tradicionalmente vinculado con cuestiones de seguridad ciudadana, policía comunitaria y gestión de políticas de orden público.
Implicancias y prospectiva: qué significa esta configuración de poder
La concentración de responsabilidades en manos de miembros de una misma familia en instituciones que tocan aspectos sensibles de la gestión pública genera dinámicas complejas. Por un lado, quienes defienden estos nombramientos argumentarían que se trata de designaciones basadas en mérito y trayectoria profesional, que ambos hermanos cuentan con formación y experiencia comprobada en sus respectivos campos, y que sus movimientos responden a una lógica natural de ascenso dentro de sus carreras. Desde esta perspectiva, la familia ha construido legitimidad a través de décadas de trabajo en el sistema judicial y ha ganado espacios de responsabilidad como resultado de esa trayectoria. Por el otro lado, está la preocupación sobre los riesgos que comporta la concentración de poder en estructuras familiares, particularmente cuando una de ellas—el padre—opera como magistrado en la más alta corte penal del país. Las intersecciones entre lo judicial, lo político, lo académico y lo vinculado al fútbol profesional generan preguntas sobre cómo se garantiza la independencia de criterio cuando las decisiones pueden estar mediadas por relaciones de parentesco y otros vínculos personales. Además, la propuesta del camarista Carlos Mahiques respecto a "sanciones éticas" para el intercambio entre magistrados y prensa puede interpretarse como un intento de reducir la transparencia sobre el funcionamiento del sistema judicial, un aspecto que merece seguimiento en cuanto a cómo se procesa en los espacios de decisión del Poder Judicial. Los próximos meses dirán si esta arquitectura de poder genera efectos institucionales visibles o si, por el contrario, funciona como una estructura más del establishment político-judicial argentino.



