En medio de una gira internacional que lo mantiene lejos del epicentro de la crisis política doméstica, el mandatario nacional utilizó las alturas del espacio aéreo para desplegar una estrategia que combina anuncios de magnitud con la intención de reposicionar su administración en la cancha de los resultados económicos. Desde la cabina del transporte presidencial, mientras regresaba de Los Ángeles tras su participación en la Conferencia Global del Instituto Milken, lanzó la noticia de un instrumento tributario de alcance sin precedentes. Este movimiento responde a una lógica comunicacional clara: situar el debate público en terreno de oportunidades inversoras y generación de empleo, apartándose de los interrogantes que le plantean diversos sectores respecto a su capacidad de gobernar.
El denominado "súper RIGI" constituiría una ampliación radical del régimen que ya formaba parte de la Ley Bases aprobada meses atrás. Mientras el RIGI vigente ofrece un paquete de beneficios impositivos por tres décadas a empresas que inviertan desde 200 millones de dólares, la nueva modalidad establecería ventajas superiores y abarcaría sectores que hasta el presente no han desarrollado raíces productivas en territorio argentino. La propuesta busca catalizar la emergencia de ramas económicas completamente nuevas, expandiendo así el abanico de posibilidades para que inversores estadounidenses y de otras latitudes encuentren en el país un destino rentable para sus capitales. En la cosmología de la actual administración, este mecanismo se inscribe dentro de un enfoque ideológico que deposita en el mercado y la iniciativa privada la responsabilidad de reactivar la economía nacional.
La estrategia de recuperación política a través de la iniciativa económica
El timing del anuncio no es fortuito. Apenas horas antes de que el Presidente subiera a bordo del avión para regresar al país, tuvo lugar un episodio de tensión interna que expuso fracturas dentro de su propia coalición gobernante. Una senadora que integra las filas de su espacio político, Patricia Bullrich, se dirigió públicamente al jefe de Gabinete para reclamarle que presente sin demoras su declaración de bienes patrimoniales. Esta exigencia emerge del contexto de una investigación judicial en curso que lo involucra en presuntas irregularidades en el incremento de su patrimonio. El reclamo de la legisladora representa un quiebre simbólico importante: marca la primera ocasión en que una figura libertaria de relieve se atreve a cuestionar la continuidad de un funcionario cercano al círculo íntimo presidencial.
Frente a esta embestida interna, Milei optó por una estrategia de contraprogramación: desplegar noticias de envergadura que reposicionen la narración pública sobre aquello que su gestión considera sus logros y su visión de futuro. Durante su participación en la conferencia financiera californiana, ante un auditorio de inversores y empresarios de primera línea, el mandatario profundizó en este discurso. Afirmó que quienes dos años atrás siguieron su convocatoria a invertir en Argentina experimentaron una revalorización de sus activos que superó el 100 por ciento en el transcurso de doce meses. Extendió luego la invitación, pero con una reformulación retórica significativa: no se trata de desplazar el "sueño americano", sino de ampliarlo, de hacerlo más robusto mediante su expansión territorial. Esta narrativa busca redefinir la relación de competencia potencial en términos de complementariedad y oportunidad mutua.
Chevron y los megaproyectos en el horizonte cercano
La confirmación simultánea de que la compañía petrolera estadounidense Chevron Corporation se prepara para presentar un nuevo proyecto bajo el régimen de incentivos por una cantidad que ronda los 10 mil millones de dólares añade sustancia material al discurso presidencial. Esta información fue difundida por el titular de la cartera de Economía, quien en ese momento se encontraba acompañado por el canciller y el embajador argentino en Washington. La convergencia de estos anuncios —el del nuevo instrumento regulatorio y el del proyecto petrolero de magnitud colosal— pretende demostrar que la administración no solo formula intenciones sino que logra materializarlas en iniciativas concretas. Para los ojos de un electorado fatigado por promesas incumplidas y por la persistencia de dificultades económicas cotidianas, esta clase de cifras representa la promesa de transformación.
Sin embargo, la distancia entre el enunciado de las intenciones y la materialización de empleos genuinos constituye un abismo que la historia económica argentina ha recorrido múltiples veces. Los regímenes de promoción sectorial han proliferado en el país durante décadas, frecuentemente con resultados que se alejaron significativamente de las proyecciones iniciales. La emergencia de "sectores dinámicos" que demande el "súper RIGI" dependerá no solo de incentivos fiscales sino de factores macroeconómicos más amplios: estabilidad cambiaria, acceso a financiamiento, infraestructura física, capital humano calificado y seguridad jurídica en el largo plazo. La inflación, que el Gobierno aseguró hace meses que cede pero que ha mostrado comportamientos erráticos en el segundo semestre, representa un obstáculo considerable para que los inversores externos calculen con precisión sus retornos futuros.
El anuncio del "súper RIGI" condensa en sí mismo las características definitorias de la orientación actual: apuesta a la iniciativa privada, reducción de presión tributaria sobre grandes capitales, confianza en que los mercados encontrarán sus propios equilibrios. Para quienes respaldan estas orientaciones, se trata de las herramientas adecuadas para atraer los flujos de inversión que revitalicen la economía. Para sus críticos, representa una profundización de un modelo que prioriza la rentabilidad de los grandes tenedores de capital por encima de otras consideraciones. Lo cierto es que los próximos meses revelarán si la capacidad de atracción de dólares se traduce efectivamente en puestos de trabajo remunerados dignamente, en incremento de la actividad económica de base amplia y en mejora de las condiciones de vida del conjunto de la población.



