La maquinaria electoral del oficialismo se pone en movimiento este viernes en el sudoeste bonaerense. Javier Milei desembarcará en Bahía Blanca para protagonizar lo que constituirá el punto de partida de la campaña de La Libertad Avanza en una de las jurisdicciones más disputadas del país, acompañado por el jefe de Gabinete Diego Santilli, quien emerge como la apuesta presidencial para competir por la gobernación provincial en 2027. El viaje no es meramente simbólico: implica una incursión directa en territorio controlado por el kirchnerismo, el endurecimiento de los mensajes de diferenciación y, fundamentalmente, la exhibición de un caso de éxito económico que el Gobierno pretende posicionar como evidencia de su modelo de gestión.
El escenario elegido para este acto inaugural resulta particularmente significativo desde la perspectiva de la comunicación política. La planta de la empresa Mega—asociación que reúne a YPF, Dow (multinacional estadounidense) y Petrobras (empresa estatal brasileña)—representa precisamente el tipo de iniciativa que el Ejecutivo ha priorizado como estandarte de su administración. El proyecto contempla una inversión que alcanza los US$365 millones destinada a la expansión de las instalaciones de procesamiento de líquidos de gas natural en la región. Según los planes anunciados, esta ampliación traería aparejada la generación de aproximadamente 800 empleos, cifra que el Gobierno utilizará como argumento central para demostrar que sus políticas efectivamente impactan en la creación de puestos de trabajo y en la dinamización de economías locales.
El RIGI como emblema de gestión y herramienta electoral
Detrás de esta actividad subyace una estrategia más amplia vinculada al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), mecanismo legislativo que Milei logró impulsar en el Congreso Nacional durante su primer año de gobierno. Esta estructura de beneficios fiscales y aduaneros fue diseñada para atraer capitales externos y facilitar proyectos de envergadura en sectores considerados estratégicos. La decisión de visitar una obra enmarcada en este régimen no es casual: permite al Presidente materializar ante los electores bonaerenses aquello que ha sido anunciado reiteradamente desde la Casa Rosada como la piedra angular de la transformación económica. Al mismo tiempo, funciona como contraste implícito con la administración provincial, ya que Buenos Aires es una de las pocas provincias que rechazó adherirse al RIGI, lo que constituye una línea de división política relevante en el territorio.
El operativo contará con la presencia de Luis Caputo, ministro de Economía, cuya asistencia refuerza el mensaje de articulación entre la política monetaria y fiscal del Gobierno con las grandes inversiones productivas. Además, participará Sebastián Pareja, diputado nacional quien funge como principal articulador de Karina Milei —secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario— en el territorio bahiense. Esta multiplicidad de presencias refleja la importancia que el oficialismo asigna a Bahía Blanca como laboratorio electoral y como puerta de ingreso al resto de la provincia.
Santilli como figura central y la posibilidad de actos con militancia
La participación de Santilli reviste particular relevancia. El jefe de Gabinete no solo acompaña al Presidente en un acto de inauguración de campaña, sino que su presencia anticipa su rol protagónico en la contienda electoral de 2027. Santilli representa el ala más institucional y moderada de La Libertad Avanza, alguien con experiencia previa en la administración pública y con capacidad para dialogar con otros espacios políticos. Su involucramiento en Bahía Blanca subraya que el oficialismo no concibe esta localidad como un simple punto de campaña, sino como un territorio donde desplegará una estrategia de largo plazo que busca conquistar la provincia más populosa del país. Desde círculos cercanos al Gobierno circulan indicios de que, una vez concluida la recorrida por las instalaciones fabriles, podría llevarse a cabo un encuentro adicional con militantes en las proximidades del complejo industrial, replicando modalidades que ya fueron implementadas recientemente en Misiones y en Rosario. Esta flexibilidad en el cronograma sugiere que el Ejecutivo está dispuesto a adaptar el formato según el desenvolvimiento de las actividades y la recepción que obtenga en territorio.
No se trata de la primera vez que Milei visita Bahía Blanca desde su asunción en diciembre de 2023. En marzo de 2025, cuando la ciudad fue azotada por inundaciones que dejaron damnificados y destrucción de infraestructura, el mandatario se trasladó al territorio para supervisar las tareas de asistencia a las víctimas y recorrer las zonas más afectadas. Aquella visita se inscribía en el registro de la gestión de crisis; esta nueva incursión adopta la tonalidad de la promoción del modelo económico y la proyección electoral. El contraste entre ambas visitas —una de solidaridad frente a la catástrofe y otra de exhibición de logros— marca diferentes facetas de la presencia presidencial en un mismo territorio, aunque con propósitos claramente diferenciados.
En paralelo, La Libertad Avanza mantiene negociaciones activas con el PRO mediante encuentros que ocurren cada quince días en la Casa Rosada. El propósito de estos diálogos es construir una plataforma electoral conjunta para 2027 que permita que ambas fuerzas enfrenten a los candidatos kirchneristas desde una posición de mayor fortaleza. Según versiones que circulan en espacios oficiales, el Gobierno también alberga la expectativa de sumar al radicalismo y a otras agrupaciones del espectro antikirchnerista provincial a este esquema coalicional. La construcción de estas alianzas electorales resulta fundamental para la estrategia de Milei en Buenos Aires, donde la fragmentación del voto anti-kirchnerista ha sido históricamente una debilidad que benefició a las administraciones progresistas.
Implicancias políticas y prospectiva electoral
La operación comunicacional que se desplegará en Bahía Blanca durante el viernes proyecta varios mensajes simultáneamente. En primer término, busca consolidar la narrativa de que el modelo económico del Gobierno genera resultados concretos traducibles en empleo e inversión. En segundo lugar, pretende establecer un contraste marcado con la gestión provincial, sugiriendo que Kicillof no ha sido capaz de atraer capitales de magnitud equivalente ni de crear condiciones propicias para grandes proyectos productivos. En tercer lugar, utiliza la participación de Santilli para prefigurar quién sería la alternativa de poder en caso de que La Libertad Avanza logre conquistar la gobernación bonaerense, algo que constituiría un giro político de enorme magnitud dado el dominio histórico del peronismo en esa jurisdicción.
El hecho de que esta sea la primera incursión de campaña de Milei en territorio kicillofista marca el comienzo formal de una contienda que se extenderá durante más de un año. Las decisiones respecto a dónde depositar esfuerzos, cuáles son los mensajes priorizados y con quién aliarse resultarán determinantes en el resultado final. Bahía Blanca, con su economía centrada en sectores productivos vinculados a la energía y a la petroquímica, representa un laboratorio ideal para los temas que el Gobierno desea instalar en la agenda pública. Las consecuencias de este movimiento estratégico se verificarán tanto en el corto plazo —mediante el impacto en la opinión pública local y nacional— como en el mediano plazo, a través de los realineamientos políticos que puedan generarse y de cómo responda la oposición a este posicionamiento. La capacidad del oficialismo para mantener la cohesión de su coalición electoral, la efectividad de su mensaje diferenciador y la evolución de las condiciones económicas en los próximos meses determinarán en gran medida el escenario competitivo que se abrirá en 2027.


