A poco de protagonizar uno de los momentos más esperados de su vida privada—la inminente llegada de Justo, su primer hijo varón—, Horacio Rodríguez Larreta no detiene su incesante movimiento por la ciudad. El exjefe de gobierno porteño mantiene un ritmo de actividad que poco tiene que ver con el perfil bajo que suelen adoptar los políticos sin mandato ejecutivo. Sus despliegues por distintos barrios de Buenos Aires responden a un cálculo preciso: fortalecer su posicionamiento de cara a los comicios de 2025, momento en el cual aspira a disputar nuevamente la jefatura de la administración porteña. Lo que hace apenas semanas parecía una aspiración lejana comienza a adquirir contornos más nítidos, aunque los círculos cercanos al gobierno local mantienen una actitud de escepticismo respecto de las posibilidades reales de cristalización de esa estrategia.

La construcción de una coalición alternativa

La apuesta de Rodríguez Larreta transita por un camino que podría describirse como contracultural dentro del espacio opositor tradicional. En lugar de antagonizar primordialmente contra las fuerzas de izquierda o peronismo clásico, su enfoque apunta directamente hacia el eje conformado por Jorge Macri y los libertarios que responden a Karina Milei. Para ello, el legislador porteño sostiene conversaciones fluidas con múltiples referentes políticos cuya identidad mantiene en reserva. Su hipótesis de trabajo sugiere que sectores de la Unión Cívica Radical, de Comunidad Ciudadana-ARI y hasta del peronismo tradicional podrían confluir en su candidatura como opción superadora frente a lo que él caracteriza como el modelo de "derecha" que comparten libertarios y macristas.

Desde la calle Uspallata—donde funciona la sede del gobierno porteño—, sin embargo, la interpretación es sustancialmente diferente. Los funcionarios del actual gabinete local leen con cierto escepticismo esta construcción política. Dudan de que el Gobierno nacional y la administración local opten por unificar sus fuerzas electorales, e incluso cuestionan que la propia dinámica interna permita un enfrentamiento en términos de interna partidaria abierta. Este divergencia en las proyecciones constituye, probablemente, uno de los aspectos más reveladores del escenario político porteño contemporáneo.

El andamiaje electoral de Rodríguez Larreta, por el momento, se sustenta sobre cimientos relativamente modestos en términos de estructura partidaria tradicional. Su mesa chica integrada por Pablo Avelluto, Guadalupe Tagliaferri, Jorge Telerman y Emanuel Ferrario funciona como núcleo impulsor de una estrategia que privilegia el boca a boca y el contacto directo con los ciudadanos. Sus recorridas por diversos barrios porteños no son aleatorias: en ellas, resalta permanentemente las obras ejecutadas durante su gestión anterior, buscando fortalecer un relato de continuidad y mejora que contraste con la imagen que desea proyectar del actual modelo de administración.

Momentos familiares en la campaña silenciosa

Lo que resulta particularmente ilustrativo del estilo de Rodríguez Larreta es cómo entrelaza sus ambiciones políticas con los episodios más cotidianos de su vida familiar. En las últimas semanas, ha acompañado reiteradamente a su hija menor—quien actualmente tiene diez años—a Parque Rivadavia los fines de semana. El destino de estos viajes responde a una lógica específicamente infantil: participar en el intercambio de figuritas del mundial de fútbol, actividad que moviliza multitudes de menores cada sábado y domingo en ese espacio público porteño. La narrativa adquiere un matiz adicional cuando se considera que la pequeña logró completar su álbum días antes del inicio del torneo, convirtiendo el episodio en una anécdota menor pero significativa del vínculo paterno-filial.

Lo que podría parecer únicamente un momento de distensión familiar adquiere dimensiones políticas cuando se contempla desde la perspectiva de la interacción cotidiana. Mientras permanece en Parque Rivadavia, Rodríguez Larreta continúa siendo interpelado por transeúntes que lo reconocen. Las expresiones "volvé, Horacio" que escucha reiteradamente en la calle funcionan como una suerte de validación ciudadana de su eventual retorno al poder. Estas pequeñas manifestaciones de apoyo, aunque fragmentarias e informales, alimentan su convicción respecto de que existe un basamento electoral disponible para materializar su proyecto político.

Movimientos en otros espacios de la oposición

Mientras Rodríguez Larreta teje sus alianzas en el territorio porteño, en otros rincones de la geografía política se producen movimientos que merecen atención. El Movimiento Evita, históricamente liderado por Emilio Pérsico, transita un período de reconfiguración interna sin que ello signifique un distanciamiento de su base territorial. Bajo la conducción actual, la organización ha iniciado una alianza que, en principio, resulta sorprendente: la confluencia con el empresario Gustavo Grobocopatel. Esta asociación ha generado CUIDAR, una aplicación digital orientada a conectar cuidadores domiciliarios con personas adultas mayores que requieren tales servicios.

Desde la estructura del Movimiento Evita presentan esta iniciativa como una expresión de dinamismo organizacional y compromiso con sectores vulnerables. Con Alejandro "Peluca" Gramajo y Eduardo Ancona como figuras visibles de esta gestión, la organización ha señalado su intención de defender a Axel Kicillof frente a lo que caracteriza como "embates mediáticos" provenientes del sector cristinista. Sin embargo, la consistencia de este posicionamiento presenta ciertos puntos de tensión, particularmente cuando se contempla que dirigentes del propio Movimiento Evita, como la intendenta de Moreno Mariel Fernández, continúan demandando públicamente el cese de la proscripción hacia la expresidenta Cristina Kirchner.

En el frente liberal republicano, emergen intentos de estructuración alternativos. Álvaro Alsogaray (h), cuyo apellido histórico evoca los tiempos de esplendor del menemismo de los años noventa, ha mantenido encuentros recientes con Alberto Asseff, exdiputado nacional y militante del partido UNIR. Los testimonios de quienes presenciaron este encuentro indican una sintonía significativa entre ambos dirigentes respecto de la necesidad de articular un "trabajo político convergente" que permita congregar a sectores afines bajo la bandera de una "opción liberal republicana nítida". Esta formulación, aunque ostensiblemente técnica, encierra implícitamente críticas al modelo libertario actual.

El análisis que Alsogaray y Asseff compartieron durante su encuentro reveló matices interesantes. Ambos reconocen validez en las metas macroeconómicas y transformacionales que persigue el Gobierno nacional. No obstante, sus cuestionamientos adquieren centralidad en el plano institucional. La preocupación que expresaron—sintetizada en la frase de que "pareciera que algunos en el Gobierno no se percatan sobre la influencia negativa en la economía que tienen los desaguisados políticos"—apunta a una fractura que podría resultar significativa en el mediano plazo. A estos señalamientos se suman críticas específicas en rubros como educación e infraestructura, áreas donde estos dirigentes perciben carencias importantes.

Reapariciones y reconocimientos en la escena pública

La retirada de la vida pública que había caracterizado los últimos meses de Roberto Lavagna se interrumpió hace poco cuando el exministro de Economía concurrió a los tribunales de Comodoro Py en calidad de testigo en la causa de los Cuadernos de las Coimas. Su comparecencia constituía la segunda citación en el marco de esta investigación que involucra a empresarios y funcionarios de distintas gestiones kirchneristas. La primera había sido suspendida por inconvenientes técnicos—específicamente, ausencia de conectividad wi-fi en las instalaciones judiciales—, circunstancia que ilustra los desafíos operativos que enfrenta el aparato judicial argentino.

Durante su declaración ante la justicia, Lavagna reavivó su denuncia de décadas anteriores respecto de sobreprecios detectados en el área de Vialidad durante la administración Kirchner. Su testimonio, brindado sin referencias a coyunturas políticas contemporáneas, se limitó a reiterar hechos que había denunciado públicamente en 2005, previo a la aceptación de su renuncia. Lo que no mencionó el exfuncionario durante su comparecencia ante la justicia fue un reconocimiento reciente que lo tiene particularmente satisfecho. El 19 de mayo pasado, en la Expo Angus de Otoño realizada en el predio de la Rural de Palermo, Lavagna resultó ganador del premio al Mejor Ternero Negro con el box 555 de su cabaña La Clo, operación ganadera que conduce conjuntamente con su esposa de nacionalidad belga, Claudine Marechal. Esta cabaña, establecida en 2008 en un campo ubicado en Máximo Paz, Cañuelas, ha demostrado sólidas credenciales en el mundo ganadero argentino.

El evento en cuestión representaba apenas la segunda aparición presidencial oficial en ese certamen ganadero en años recientes. Mientras que el presidente Javier Milei encabezó personalmente la edición de 2024, la representación del Gobierno en la exposición de mayo corrió por cuenta del canciller Pablo Quirno. Esta variación en los protocolos de participación oficial no reviste mayores implicancias, aunque permite advertir cómo los eventos vinculados al sector agropecuario constituyen espacios de confluencia donde coexisten lógicas electorales y de reconocimiento técnico-productivo.

Tensiones en el bloque libertario senatorial

Patricia Bullrich, quien ocupa la jefatura del bloque de senadores libertarios, protagonizó en las últimas semanas una serie de enfrentamientos públicos respecto de decisiones judiciales. Su postura en torno al rechazo de avalar el retiro del pliego de la jueza María Verónica Michelli generó considerable revuelo dentro de las filas libertarias. Tras este episodio de visibilidad política intensificada, la exministra de Seguridad optó por buscar momentos de menor exposición pública.

La proximidad de su cumpleaños número 70—previsto para la semana siguiente a estos eventos—motivó que varios colaboradores buscaran organizar un festejo sorpresa en su honor. Sin embargo, Bullrich se enteró de los preparativos anticipadamente y decidió desactivar la iniciativa de manera inmediata. Según relatos de quienes participaban en la organización, la senadora prefirió pasar esa fecha en un contexto íntimo, acompañada por su pareja Guillermo Yanco, quien mantiene una activa participación en circuitos teatrales de la calle Corrientes, además de su hijo y nietos menores.

Lo particularmente revelador de este episodio radica en la reacción que la cancelación del acto generó entre algunos libertarios convocados. Testigos de los diálogos internos reportan que se instaló cierto pánico: estos colaboradores temían simultáneamente quedarse mal con Bullrich—figura central en la estructura senatorial—y, paralelamente, incurrir en deslealtades frente a Karina Milei, quien reconocidamente ejerce un escrutinio exhaustivo sobre los sistemas de lealtades dentro del espacio violeta. Este episodio, aunque aparentemente menor, visibiliza las tensiones que permean las dinámicas internas de este bloque legislativo, donde la claridad de jerarquías coexiste con competencias latentes por posicionamiento y reconocimiento.

Prospectiva política y escenarios posibles

Los movimientos descritos en los párrafos anteriores permiten avistar un panorama político porteño sustancialmente complejo de cara a los próximos comicios. La potencial candidatura de Rodríguez Larreta genera variables que ningún actor político puede ignorar completamente. La ecuación electoral de 2025 en la ciudad de Buenos Aires dependerá, en buena medida, de si la construcción que el exjefe de gobierno intenta materializar logra convertir expresiones informales de apoyo en movilización electoral genuina, y de si los sectores con los cuales negocia encuentran en su candidatura una alternativa superadora a las opciones que actualmente disponen. La respuesta a estos interrogantes determinará, probablemente, la configuración de buena parte del escenario político no solo porteño sino nacional en los años venideros. Las fracturas que emergen tanto en el interior de los espacios libertarios como en la oposición tradicional sugieren que el sistema político argentino continúa en proceso de reconfiguración, con múltiples actores buscando inscribirse en nuevas coaliciones antes de que las geometrías electorales se cristalicen de manera más definitiva.