El timing de una partida anunciada
A escasos catorce días de que la Selección Argentina cerrara su participación en la cita mundial más reciente, Leandro Petersen formalizó su alejamiento de la Asociación del Fútbol Argentino después de casi una década en el puesto de director de Marketing. El anuncio no llegó de manera abrupta ni sorpresiva en los pasillos de Viamonte, sino que se produjo en un contexto que mezcla lo administrativo con lo judicial, en un acto en el que el máximo dirigente de la institución, Claudio Tapia, acompañó personalmente la ceremonia de despedida. La renuncia coincidió con el denominado "Sponsor Day", encuentro anual convocado para agasajar a las más de ciento veinte empresas que respaldan económicamente los proyectos deportivos de la entidad y sus selecciones.
Lo que en principio podría leerse como una conclusión natural de un ciclo laboral prolífico adquiere dimensiones más complejas cuando se considera el contexto en el que se produjo. Semanas antes de formalizar su salida, Petersen había sido señalado en diferentes espacios como el potencial testigo que la Fiscalía Federal de Miami convocaba para ampliar la investigación sobre irregularidades contractuales. Esa investigación, que apunta hacia operaciones realizadas con la empresa TourProdEnter —dirigida por el empresario Javier Faroni y su esposa Erica Gillette—, representaba una presión implícita sobre el directivo que, según sus propias aclaraciones, nunca manejó efectivo sino únicamente supervisó los acuerdos comerciales.
Nueve años de innovación y asociaciones globales
Durante su gestión al frente de la cartera de Marketing, Petersen logró consolidar alianzas con más de ciento veinte marcas comerciales que financiaron tanto la estructura de la Liga Profesional como los programas de las selecciones de élite. Su narrativa de despedida, expuesta en redes sociales y en conversaciones reservadas con colegas, enfatizaba que la planificación de su salida se remontaba varios meses atrás, muy anterior a los embates judiciales. "Hace meses planificamos esta etapa porque tengo otros proyectos", precisó en sus comunicaciones iniciales, argumentando que su alejamiento respondía a una decisión meditada y no a circunstancias coyunturales.
El directivo llegó a la AFA de la mano del tesorero Pablo Toviggino en 2017, pero logró construir relaciones funcionales con la totalidad de la jerarquía institucional. En su mensaje de despedida, expresó gratitud especial hacia Tapia, Toviggino y el conjunto del Comité Ejecutivo, reconociendo que le permitieron "trabajar, proponer, innovar y crecer profesionalmente". Asimismo, manifestó disposición permanente para asistir a la institución en futuras ocasiones, lo que sugiere una salida ordenada más que un distanciamiento definitivo.
La sombra de Miami y los contratos bajo lupa
Lo que tornó particularmente delicada la permanencia de Petersen fue la activación de investigaciones en territorio estadounidense respecto de transacciones económicas y acuerdos celebrados entre la AFA y proveedores de servicios. Abogados vinculados al ejecutivo efectuaron contactos con la Fiscalía de Miami para reprogramar una audiencia que originalmente estaba fijada, buscando resguardar la confidencialidad de las actuaciones judiciales. Esa negociación permitió que Petersen prestara declaración bajo juramento directamente ante el fiscal encargado, cuyo testimonio posteriormente sería incorporado como material probatorio ante el gran jurado acusador.
En múltiples ocasiones, el directivo desestimó públicamente la posibilidad de que fuera convocado como testigo, negando una y otra vez las versiones que circulaban. Sin embargo, la convergencia temporal entre esas declaraciones públicas de rechazo y la formalización de gestiones legales para coordinar su testimonio genera una tensión narrativa innegable. El fiscal responsable de la causa, Michael Berger, se encontraba en licencia hasta mediados de agosto en el momento en que se produjeron estos movimientos, lo que también pudo haber influido en los tiempos de las maniobras procedimentales.
Petersen enfatizó en conversaciones privadas que su responsabilidad siempre se circunscribió a la supervisión de contratos y nunca al manejo de flujos financieros. Esta distinción resulta relevante porque establece una línea entre el control administrativo-comercial y la gestión de recursos, algo que podría resultar decisivo en cualquier análisis de responsabilidades. Durante nueve años, su labor consistió en estructurar alianzas estratégicas que permitieran financiar operaciones deportivas de escala mundial, incluyendo las selecciones nacionales que alcanzaron reconocimiento internacional.
El evento de despedida y la normalidad institucional
La ceremonia en la que se consumó el adiós de Petersen transcurrió en el predio "Lionel Andrés Messi" de Ezeiza, en el marco de un encuentro destinado a reconocer el aporte de las empresas patrocinadoras. Tapia pronunció un discurso en el que subrayó la importancia del respaldo corporativo para desarrollar proyectos ambiciosos y fortalecer las selecciones nacionales. La presencia del presidente de la AFA en el acto refrendaba la normalidad institucional del proceso de transición, enviando un mensaje de continuidad administrativa más allá del cambio de titulares.
Sin embargo, esta fachada de regularidad contrasta con las gestiones paralelas que se desarrollaban en instancias judiciales externos. La comunicación oficial de la AFA resaltaba la contribución de las ciento veinte marcas comerciales al "éxito sin precedentes" de las selecciones, especialmente considerando el rendimiento deportivo de período reciente. Petersen, en su mensaje de despedida, se apropió de ese logro colectivo, argumentando que "el fútbol y el deporte también pueden impulsar innovación, acuerdos globales y una marca con impacto mundial".
Incertidumbres sobre lo que viene
La salida de Petersen abre interrogantes sobre la continuidad de la estrategia comercial de la AFA en un contexto en el que las investigaciones estadounidenses permanecen activas. Su alejamiento, aunque presentado como planificado, se produce en un momento en el que la entidad enfrenta escrutinio externo sobre sus prácticas contractuales. La capacidad de la institución para mantener sus alianzas comerciales y generar ingresos a través de patrocinios dependerá en parte de cómo se resuelvan estos procedimientos judiciales y de quién asuma las funciones que Petersen dejó vacantes.
Desde distintas perspectivas, el hecho presenta lecturas diversas. Para algunos actores institucionales, se trata simplemente de un ciclo laboral que se cierra de manera ordenada, con un ejecutivo que cumplió su misión y decide perseguir nuevas oportunidades profesionales. Para otros observadores, la confluencia de tiempos entre las negociaciones legales y la formalización de la renuncia sugiere una desarticulación estratégica en respuesta a presiones externas. Lo cierto es que los hechos demuestran la vulnerabilidad de las organizaciones deportivas cuando sus operaciones comerciales quedan bajo la lupa de autoridades judiciales de terceros países, y cómo esa exposición genera dinámicas de cambio en las estructuras de poder internas.



