La visita de Peter Thiel a la Argentina desató una ola de críticas desde la oposición política que cuestionan los encuentros del magnate estadounidense con la administración Milei. En el centro de la polémica, Elisa Carrió, líder de Coalición Cívica, disparó contra la presencia del empresario tecnológico en suelo argentino, señalando que su llegada representa una amenaza para las instituciones democráticas locales.
El encuentro entre el presidente Javier Milei y Thiel en la Casa Rosada se produjo el jueves pasado, apenas horas después de que el mandatario regresara de su gira por Israel. Hasta el momento, los detalles específicos de lo conversado permanecen en la penumbra, aunque se confirmó que en la reunión también participó el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. Semanas atrás, Thiel había sostenido otro encuentro con Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial que ocupa un rol cada vez más protagónico en las decisiones ejecutivas.
El magnate que despierta suspicacias en Buenos Aires
Carrió no fue comedida en sus expresiones públicas. A través de su cuenta en la red social X, la referente opositora lanzó una advertencia contundente: "Lo de Peter Thiel es terrible y que se instale en la Argentina es aún peor". La diputada nacional profundizó su crítica al señalar que Palantir, la empresa estrella en el portafolio del empresario, concentra características que van "en contra de la República, la democracia y las libertades". Además, tildó la presencia de Thiel como parte del "eje del mal", equiparándola a operaciones vinculadas directamente con estructuras de defensa estadounidenses.
La inquietud manifestada por Carrió no quedó limitada a su persona. Kelly Olmos, diputada nacional por Unión por la Patria, se sumó a las voces críticas utilizando también los canales digitales para expresar su descontento. Olmos formalizó una declaración de "preocupación" que fue suscrita por múltiples legisladores, entre ellos Graciela de la Rosa, Claudia Palladino, Guillermo Snopek, Victoria Tolosa Paz, Mario Manrique y Moira Sancho. En su comunicado, los legisladores rechazaron explícitamente las posiciones que atribuyen a Thiel respecto de cuestiones democráticas, y simultáneamente condenaron la expulsión de periodistas del recinto presidencial, ocurrida durante las reuniones.
Quién es realmente Peter Thiel y qué negocios maneja
Para comprender la magnitud de las preocupaciones expresadas por los legisladores, es necesario desglosar quién es exactamente este personaje y cuáles son sus operaciones empresariales. Peter Thiel figura entre los empresarios e inversores de mayor influencia en Silicon Valley, la región californiana que concentra la mayor cantidad de empresas tecnológicas, emergentes y de defensa de Estados Unidos. Su fortuna personal ronda los 27 mil millones de dólares, cifra que acumuló a partir de inversiones estratégicas y la cofundación de compañías clave en la transformación digital global.
La trayectoria empresarial de Thiel incluye su participación como cofundador de PayPal en 1998, plataforma que revolucionó los pagos digitales antes de ser absorbida por eBay. Pero su apuesta más célebre ocurrió en 2004, cuando invirtió 500 mil dólares en las primeras etapas de Facebook, sociedad de Mark Zuckerberg que transformaría posteriormente el panorama de las redes sociales mundiales. Sin embargo, el negocio que genera mayor controversia internacional es Palantir Technologies, fundada en el año 2003 con financiamiento de la CIA, agencia de inteligencia estadounidense. Esta corporación desarrolla sofisticadas plataformas de análisis de datos destinadas a organismos de defensa, inteligencia y entidades gubernamentales de diversos países. Sus contratos abarcan tanto al gobierno estadounidense como al sector privado en escala global, consolidándola como una de las empresas más poderosas en el ecosistema de inteligencia artificial y análisis de información.
En la esfera política estadounidense, Thiel se ha posicionado como una figura cercana a Donald Trump, al cual apoyó tanto en 2020 como en las recientes elecciones de 2024. Incluso mantuvo una asociación comercial con J.D. Vance, actualmente vicepresidente de Estados Unidos. Esta red de contactos en los ámbitos más altos del poder norteamericano refuerza las sospechas de legisladores argentinos respecto de las intenciones detrás de los encuentros con Milei.
Las visitas previas y la compra estratégica de una mansión porteña
La reunión del jueves no representa el primer contacto entre Thiel y la administración argentina. Este constituye el segundo viaje del magnate a Balcarce 50, la icónica dirección de la Casa Rosada. En mayo de 2024, Thiel había visitado la sede del poder ejecutivo acompañado por Alex Oxenford, embajador argentino en Estados Unidos, para sostener una audiencia con Milei. Aún antes, ambos personajes se cruzaron en febrero del mismo año durante el foro del Milken Institute, un espacio de networking de élites empresariales y financieras.
Lo que ha llamado particularmente la atención de observadores locales es la decisión de Thiel de establecerse físicamente en Buenos Aires. En un movimiento que sorprendió al mercado inmobiliario porteño por su celeridad, el empresario estadounidense adquirió una de las propiedades más costosas de la zona de Barrio Parque. La mansión ubicada en Dardo Rocha al 2900 fue transada por una suma aproximada a los 12 millones de dólares estadounidenses. Según información obtenida de fuentes del sector inmobiliario local, la propiedad había pertenecido al financista Juan Ball, quien reside la mayor parte del año en territorio estadounidense. La velocidad con que se concretó la operación, según analistas del mercado, sugiere que la compra pudo haber sido coordinada previamente a través de contactos cercanos a Thiel y al anterior propietario estadounidense.
Este desembarco de Thiel en Argentina no ocurre en un contexto cualquiera. La Casa Militar impuso restricciones severas al ingreso de periodistas acreditados durante los encuentros, limitando así la posibilidad de que la prensa cubriera los detalles de las conversaciones entre el empresario y las autoridades argentinas. Este hermetismo generó mayor intriga respecto de los objetivos específicos de las negociaciones y reforzó las sospechas de que se trata de asuntos de consideración estratégica que la administración prefiere mantener alejados de la luz pública.

