La fragmentación interna que atraviesa el peronismo se ha convertido en un problema estructural que demanda soluciones urgentes. Así lo planteó Victoria Tolosa Paz, legisladora nacional del bloque Unión por la Patria, durante sus consideraciones sobre la actual crisis de dirección que enfrenta el Partido Justicialista. En un contexto donde múltiples actores políticos reclaman espacios de poder dentro de la coalición opositora, la dirigente apuntó directamente a la ausencia de una autoridad clara y reconocida que pueda canalizar la voluntad de las diversas expresiones peronistas. Su intervención pública cobra relevancia en momentos en que el país experimenta transformaciones económicas profundas bajo una administración de orientación libertaria, y donde la capacidad de respuesta de la oposición se ve limitada precisamente por esa falta de cohesión interna.
La herencia del liderazgo no existe en democracia
Tolosa Paz fue categórica al rechazar la idea de que la conducción política pueda ser un atributo transferible de una persona a otra sin mediar procesos democráticos. "La conducción del peronismo no se hereda ni se declama", expresó, sentando una posición que contrasta con las prácticas históricas de diversos movimientos políticos latinoamericanos. Su reflexión toca un punto neurálgico: la legitimidad de quien ejerce la dirección de una organización política debe sustentarse en procedimientos que otorguen validación mediante el sufragio y la participación activa de sus miembros. Esta afirmación adquiere mayor densidad cuando se considera que el peronismo históricamente ha convivido con distintas formas de liderazgo personalista, desde Juan Domingo Perón hasta figuras más recientes que concentraron poder de decisión en sus manos.
La legisladora identificó con precisión el diagnóstico de la enfermedad: existe una multiplicidad de liderazgos territoriales que responden a gobiernos provinciales específicos, pero no hay una brújula común que oriente las decisiones estratégicas del movimiento a nivel nacional. Enumeró casos concretos de dirigentes que actúan con relativa autonomía en sus espacios geográficos de influencia, sin que exista un comando unificado que articule esas voluntades dispares. La existencia de "tantos liderazgos como peronismos" describe fielmente la desorganización que caracteriza al justicialismo contemporáneo, donde gobernadores y caudillos regionales operan según sus propias lógicas sin responder a directivas coordinadas desde una instancia superior.
El ejemplo de Cristina Kirchner y la verticalidad necesaria
Tolosa Paz evocó períodos recientes donde la estructura del peronismo funcionaba con mayor claridad jerárquica. Mencionó específicamente a Cristina Kirchner y a Néstor Kirchner como ejemplos de conductores cuya autoridad no requería explicación ni se prestaba a ambigüedades. Durante aquellos mandatos presidenciales, la línea de mando operaba con una verticalidad que permitía tomar decisiones sin necesidad de acuerdos interminables o negociaciones que paralizaran la acción política. La dirigente reconoció que ese tipo de liderazgo claro y contundente generaba certeza en la militancia y permitía que la sociedad identificara con nitidez quién llevaba adelante las políticas del movimiento. Sin embargo, no sugirió reproducir modelos autoritarios, sino recuperar la capacidad de definir conducción mediante mecanismos que convalidaran esa dirección ante los propios militantes y la ciudadanía.
La insistencia sobre este aspecto revela una preocupación profunda: sin una conducción identificable, el peronismo pierde capacidad de interlocución con la sociedad y se convierte en una confederación de intereses locales que buscan posicionamiento pero no proyecto común. Esto contrasta con momentos históricos donde el peronismo funcionó como un bloque unitario capaz de imponer su agenda, ganar elecciones y ejecutar políticas con consistencia ideológica.
Las PASO como mecanismo de validación democrática
Para resolver este dilema, Tolosa Paz propuso que el peronismo recurra a sus propios mecanismos institucionales. Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias representan, en su visión, la herramienta adecuada para que sean los propios afiliados y simpatizantes quienes elijan mediante el voto quién debe conducir al movimiento. Esta postura implica una apuesta por la democratización interna como respuesta a la fragmentación. Las PASO no son un simple procedimiento electoral, sino un acto de validación que otorga legitimidad electoral a quien resulte ganador y lo dota de autoridad para hablar en nombre del movimiento ante la sociedad.
Tolosa Paz expresó su convicción de que el Gobierno actual no avanzaría en la eliminación de estas primarias, al menos no en el corto plazo, debido a que carecería de los números legislativos necesarios para aprobar semejante reforma. Estimó que si el oficialismo contara con mayoría en el Congreso, ya habría dado ese paso. Su análisis revela la importancia que estas instancias han adquirido en la competencia política argentina y cómo su supresión generaría conflictividad política de envergadura.
La autocrítica sobre el gobierno anterior y el contexto actual
Un elemento central en la intervención de Tolosa Paz fue su disposición a asumir responsabilidad compartida por los resultados del gobierno anterior. Señaló que el "fenómeno Milei" no surgió en el vacío, sino como respuesta a un proyecto político que no pudo responder a las demandas ciudadanas. Como integrante de ese gobierno—primero en el ministerio de Desarrollo Social y luego en otros espacios de decisión—reconoció su cuota de responsabilidad en ese fracaso. La desorganización que caracterizó al Frente de Todos se manifestó tanto en la falta de cohesión entre sus líderes como en la incapacidad de presentar una conducción unificada ante los desafíos económicos y sociales.
Sin embargo, Tolosa Paz también identificó fenómenos más amplios que explican la derrota electoral de 2023. El crecimiento inflacionario, los conflictos internos entre funcionarios, la competencia por poder y recursos dentro de la coalición gobernante, y la ausencia de un rumbo compartido crearon las condiciones para que amplios sectores de la población buscaran alternativas. La llegada de una propuesta radicalmente diferente como la que representaba Javier Milei encontró un terreno fértil precisamente porque el gobierno anterior había perdido credibilidad y capacidad de convocatoria.
El diagnóstico sobre la gestión libertaria y sus contradicciones
Respecto a la administración actualmente en ejercicio, Tolosa Paz identificó problemas estructurales en su desempeño. Su mayor preocupación apunta a la "desconexión del Presidente con los problemas de la realidad". Según su análisis, el Gobierno libertario orienta su estrategia económica hacia sectores específicos como la industria petrolera de Vaca Muerta, pero descuida la diversidad productiva que requiere una economía de tamaño como la argentina. La idea de que un país de las dimensiones territoriales y poblacionales de Argentina podría prosperar basándose únicamente en la explotación de hidrocarburos fue descalificada como ingenua y desconectada de la realidad económica nacional.
Tolosa Paz cuestionó también la narrativa oficial sobre las políticas públicas del Gobierno libertario. Observó que, contrariamente a lo que pudiera esperarse de una administración que proclama reducción del gasto estatal, se mantuvieron programas como las Asignaciones Universales por Hijo y las becas Progresar. Estos esquemas, que habían sido implementados durante gobiernos anteriores, continúan vigentes porque su eliminación generaría conflictividad social de difícil manejo político. Su permanencia sugiere que la retórica libertaria enfrenta resistencias concretas cuando intenta traducirse en política pública.
El estado de ánimo social y las perspectivas futuras
La dirigente peronista observó un clima de descontento generalizado entre la población respecto a la gestión actual, tanto en materia económica como por lo que catalogó como "nivel de violencia y destrato" en el tono político del Gobierno. Sin embargo, también detectó que no existe un movimiento de regreso hacia las administraciones pasadas. Se trata de un rechazo a la presente, pero no una adhesión inmediata a lo que fue. El país experimenta un momento de incertidumbre donde amplios sectores buscan soluciones diferentes a las que se han probado recientemente, sin tener claridad sobre cuál debería ser el camino alternativo.
Tolosa Paz enfatizó que "el orden que pide la gente está en la génesis del peronismo", sugiriendo que los principios históricos del movimiento podrían ofrecer respuestas a la demanda por estabilidad que expresa la sociedad. Su afirmación sobre que el pasado no puede convertirse en futuro implica reconocer que aunque algunos dirigentes podrían volver a ejercer cargos ejecutivos, la experiencia y las herramientas políticas serían necesariamente distintas a las de administraciones previas. Los errores cometidos, los aprendizajes acumulados y los cambios en el contexto internacional modifican las condiciones en que cualquier futuro gobierno debería operar.
Las perspectivas que se abren a partir de este análisis sugieren escenarios complejos y potencialmente conflictivos. Por un lado, si la fragmentación del peronismo persiste, la oposición enfrentará dificultades para presentar una alternativa coherente de cara a los comicios de 2027. La capacidad de convocatoria se ve limitada precisamente por la ausencia de un liderazgo claro que pueda unificar voluntades y presentar un proyecto común. Por otro lado, si el Gobierno libertario persevera en políticas que generan malestar social sin ofrecer resultados económicos satisfactorios, la presión por cambio podría aumentar, pero sin necesariamente favorecer a una oposición desorganizada. Existe también la posibilidad de que nuevos actores políticos emerjan como terceras opciones, disputando el espacio político a fuerzas tradicionales. La próxima etapa de la política argentina se jugará entre estas tensiones: la necesidad de orden que expresa la ciudadanía, la incapacidad relativa de la oposición tradicional para articularse, y la sustentabilidad del modelo libertario ante presiones económicas y sociales crecientes.



