Un domingo de consolidación sin precedentes en la política santiagueña
Santiago del Estero despertó este domingo con un resultado electoral que redibuja por completo el mapa político territorial de la provincia. La estructura que comanda el senador nacional Gerardo Zamora mediante su Frente Cívico logró conquistar la totalidad de las 26 jurisdicciones municipales donde se llevaban a cabo comicios, una hazaña que trasciende los números para representar un control sin precedentes sobre el territorio provincial. Lo que hace particularmente relevante este escenario es que por primera vez en 23 años de hegemonía zamorista, la coalición oficialista consiguió vencer en La Banda, la segunda aglomeración urbana de importancia, un fortín que históricamente había permanecido esquivo a los intentos de la máquina electoral del referente nacional. Este giro en la geografía electoral local marca un quiebre en la dinámica política provincial que venía caracterizando a los últimos dos decenios, donde la competencia se libraba principalmente en torno a candidaturas presidenciales y gobernaciones, pero donde La Banda mantenía cierta autonomía relativa en su gobernanza municipal.
La magnitud de la victoria se refleja no solo en la obtención de cada uno de los municipios, sino en la proporción de sufragios acumulados: el Frente Cívico alcanzó el 66 por ciento del total de votos considerando el territorio provincial en su conjunto. Este guarismo adquiere mayor densidad cuando se observa que en diversas localidades los porcentajes rozaron el 100 por ciento al sumar los guarismos de radicales y peronistas que responden orgánicamente a la estructura de Zamora. La participación ciudadana, por su parte, superó el 70 por ciento en promedio provincial, un índice que sugiere un nivel de movilización electoral considerable, si bien en algunos distritos específicos la afluencia se comportó de manera diferenciada. Este dato de participación contrasta con tendencias nacionales recientes que registraban abstenciones significativas en comicios locales, lo que podría interpretarse como un reflejo del enraizamiento que posee la estructura zamorista en sus bases territoriales.
La Banda: la última frontera que cae bajo dominio zamorista
Durante más de dos décadas, La Banda funcionó como una especie de reducto donde la influencia zamorista experimentaba límites relativos. La ciudad había permanecido bajo el control de Pablo Mirolo, quien gobernó como intendente con una impronta política ligada al massismo, corriente que venía de la mano del entonces ministro de Economía Sergio Massa. Mirolo representaba una cierta continuidad del ala económica de la estructura nacional kirchnerista, y su presencia en la intendencia bandista configuraba un espacio político que, aunque no radicalmente antagónico al oficialismo provincial, mantenía cierta independencia. El panorama se modificó cuando Roger Nediani asumió como sucesor de Mirolo. Nediani rompió los vínculos que lo ligaban a Mirolo y, en consecuencia, también se distanció de las referencias políticas nacionales que este representaba, quedando en una suerte de flotación que lo dejaba sin anclajes claros en la estructura nacional. Esta orfandad política terminó siendo decisiva en la jornada electoral de este domingo.
En el recuento final, Llamil Abdala, el candidato del Frente Cívico respaldado por Zamora, obtuvo más del 50 por ciento de los votos en La Banda, una proporción que coloca su victoria en términos de amplitud sin precedentes para la ciudad. Mirolo, quien buscaba retomar la intendencia que ocupara previamente, apenas logró reunir el 12,53 por ciento de los sufragios, mientras que Nediani, el intendente saliente, consiguió apenas el 11,41 por ciento. Ambos quedaron significativamente relegados respecto al ganador, lo que sugiere que la fragmentación de la oposición y la falta de un referente nacional claro para conducirla jugaron un papel decisivo en la debacle. Esta configuración en La Banda replica, a menor escala, lo que ha sido característico de elecciones provinciales y nacionales anteriores donde Zamora ya dominaba, pero ahora con la particularidad de extenderse al nivel municipal, cerrando así un ciclo de consolidación territorial que había permanecido incompleto.
Capital y periferia: la réplica del zamorismo en todos los niveles
En la ciudad Capital, Mario Benavente, presentado como un delfín político de Zamora, arrasó en las urnas con una victoria que refleja la solidez del apoyo que concentra el Frente Cívico en la principal aglomeración urbana de la provincia. La competencia en la capital se estructuró de manera diferente a la observada en La Banda, en la medida que aquí la oposición tuvo mayor capacidad de presentar candidaturas alternativas. La candidata libertaria María Beatriz Yunes, bandera de La Libertad Avanza en la región, terminó ubicándose en el segundo puesto con más del 12 por ciento de los votos, mientras que Facundo Pérez Carletti, representante del macrismo, quedó relegado al tercer lugar con poco más del 11 por ciento. A pesar de que ambos opositores consiguieron penetración electoral en Capital, la distancia respecto a Benavente fue lo suficientemente amplia como para no representar una amenaza real. En numerosas localidades donde el Frente Cívico presentó dos candidatos, se reiteraron enfrentamientos entre figuras radicales y peronistas que históricamente antagonizaban, pero que en el contexto actual se presentan integrados en la misma coalición, mostrando cómo las viejas líneas de conflicto interno peronista-radical han sido subsumidas dentro de la estructura zamorista.
Un caso que merece atención particularizada es el de la localidad de Bandera, una de las áreas agrícolas más productivas de Santiago del Estero. En este territorio, donde Javier Milei había derrotado a Sergio Massa en la elección presidencial de 2023, se presentó apenas un único candidato en la contienda municipal, correspondiente al Frente Cívico. La ausencia de competencia genuina en Bandera indica que la capacidad territorial y organizativa del zamorismo se manifiesta incluso en la capacidad de reducir el pluralismo electoral en ciertos distritos. La Libertad Avanza, aunque colocó candidaturas en algunos espacios del territorio provincial, no fue capaz de replicar en el nivel local el desempeño que registró en comicios nacionales, quedando en segundo lugar en Capital pero careciendo de una verdadera implantación territorial en el resto de la provincia. En La Banda, específicamente, La Libertad Avanza terminó en el sexto lugar, lo que manifiesta una debilidad notable de la estructura libertaria en la segunda ciudad de la provincia.
El mensaje de Zamora: distancia del presidente nacional y reafirmación del control local
Con los resultados ya consumados, Zamora ofreció una brevísima declaración que funcionó más como un posicionamiento político que como una reflexión sobre la victoria. "Gracias! Santiago del Estero, no se vende, la patria no se entrega y las Malvinas son Argentinas!", exclamó el senador nacional. En esta formulación se condensan varios significados simultáneos. La invocación sobre que "no se vende" aparece como un guiño hacia sectores que interpretan la política nacional como signada por transacciones espurias. La cita sobre "la patria no se entrega" funciona como una referencia al contexto de tensiones con la administración nacional. Y la mención de las Malvinas emerge como un recordatorio de un consenso nacional que trascendía, históricamente, las divisiones internas. La brevedad del mensaje y el tono del mismo indican que Zamora privilegió un posicionamiento que lo distancia de Javier Milei, con quien en la actualidad mantiene una relación de franco antagonismo político. Esta estrategia comunicacional busca reforzar la idea de que el zamorismo representa un espacio político que, aun ocupando funciones de gobierno a nivel provincial, se ubica en una posición de oposición respecto al gobierno nacional.
El fortalecimiento de Zamora en el nivel local ocurre en paralelo con el de Elías Suárez, quien ocupa la gobernación provincial. Suárez, históricamente jefe de Gabinete de Zamora, ganó la gobernación el año anterior con casi el 75 por ciento de los votos, un porcentaje que ilustra la concentración de poder político en la provincia. En las elecciones municipales de este domingo, la estructura zamorista-suarista arrasó en la totalidad de los municipios, lo que sugiere que el gobernador obtiene el mismo nivel de respaldo territorial que el senador nacional. Esta configuración establece una especie de diarquía política donde ambas figuras operan de manera coordinada, con Zamora ejerciendo una influencia determinante desde su posición de senador nacional mientras que Suárez administra la provincia. La reiteración de estos resultados electorales positivos consolida una base de poder que se manifiesta inquebrantable en el territorio santiagueño.
El escenario resultante: implicancias políticas y perspectivas futuras
Los resultados de las elecciones municipales en Santiago del Estero plantean interrogantes sobre la evolución de la política nacional argentina y sobre cómo se configura la competencia política territorial en las provincias. La consolidación del dominio zamorista en la totalidad de los 26 municipios, incluyendo La Banda, sugiere que la estructura política construida en décadas previas posee una capacidad de adaptación y resistencia que le permite mantener hegemonía incluso en contextos de transformación política nacional. Por un lado, esta realidad podría interpretarse como el reflejo de la institucionalización profunda de una máquina política que ha sabido gestionar recursos y relaciones territoriales de manera efectiva. Por otro lado, también podría observarse como un síntoma de la fragmentación de la oposición y de la dificultad que experimenta la sociedad civil y los espacios políticos alternativos para organizarse en torno a proyectos que cuestionen el orden político vigente en la provincia. Desde una perspectiva más, la victoria zamorista representa una reafirmación de que aun en contextos de cambio nacional hacia administraciones más libertarias o de derecha, los poderes locales construidos durante gobiernos progresistas mantienen capacidad de reproducción y fortalecimiento en el territorio.



