La máquina de Boca Juniors comienza a recuperar sus engranajes después de una semana marcada por el regreso gradual de futbolistas que se encontraban fuera de las rotaciones. El elenco dirigido por Rodolfo Arruabarrena viaja esta jornada hacia territorio chileno con una nómina que refleja buenas noticias en términos de disponibilidad de efectivos, aunque también presenta la complicación de una baja de último momento que obligó a reconsiderar el panorama ofensivo. La expedición se dirige a Rancagua para disputar la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana ante O'Higgins, un encuentro que define el futuro del conjunto azul y oro en una de las competiciones que mantiene expectativa en el semestre.
El regreso esperado del mediocampista estrella
El acontecimiento más relevante en la conformación del plantel tiene nombre y apellido: Leandro Paredes vuelve a estar disponible para el equipo en una instancia decisiva. Después de completar su participación en el torneo mundial y atravesar una travesía sin paradas desde Nueva York hasta Buenos Aires, el volante central requería de un respiro que el cuerpo técnico le permitió disfrutar. Aquellos días de descanso en Bariloche, acompañado por su círculo íntimo, resultaron fundamentales para que el jugador retornara en condiciones de asumir el rol protagónico que le corresponde en la cancha. Su reincorporación al grupo representa no solo una cuestión deportiva, sino también un mensaje sobre la necesidad de manejar la carga física en jugadores expuestos a calendarios exigentes. Arruabarrena ya lo tiene fichado como titular indiscutible para este cruce ante los chilenos, considerando que su presencia en el mediocampo es insustituible para la dinámica que busca imponer el equipo.
Otras vueltas que refuerzan el plantel
Más allá del regreso de Paredes, la semana trajo consigo la reincorporación de otros futbolistas que estuvieron transitando períodos de recuperación. Leandro Lozano regresó a las filas después de haber faltado tanto en el compromiso de ida contra O'Higgins como en la caída del pasado domingo frente a Riestra. El lateral izquierdo había estado tratándose de una distensión que finalmente cedió, permitiendo que el defensor vuelva a estar a disposición del cuerpo técnico. Su recuperación resulta importante en una zona de la cancha donde las rotaciones son limitadas y la dependencia de figuras clave es elevada.
A su vez, Milton Giménez se sumó al grupo este lunes para preparar el viaje. El delantero, quien representa una alternativa significativa en un sector del campo donde Boca aún busca completar su cuarto movimiento en el mercado de pases, regresó a la dinámica grupal. Si bien en principio estará disponible como opción desde el banco, su presencia amplía el abanico de posibilidades ofensivas en un equipo que reconoce limitaciones en cantidad de variantes en la delantera. La incorporación de Giménez responde a una realidad estructural: el elenco boquense necesita más profundidad en zonas donde actualmente juegan futbolistas que acumulan minutos constantemente.
El tropiezo inesperado en la antesala del viaje
No obstante los aspectos positivos, la confección del plantel enfrentó un contratiempo significativo a último momento. Carlos Palacios, quien había retornado el lunes al grupo después de haber estado ausente, sufrió una recaída el martes. El cuadro de sobrecarga en el músculo pectíneo, la misma dolencia que lo había mantenido al margen, reapareció y obligó al departamento médico a tomar una decisión conservadora. Arruabarrena y su equipo de trabajo prefirieron no arriesgar la integridad física del futbolista, evitando su inclusión en la nómina de viaje. Esta baja, si bien no sorprende en términos de criterio preventivo, sí representa un inconveniente táctico que el entrenador deberá resolver sobre la marcha.
La estructura de la delegación viajera responde a un equilibrio entre la experiencia acumulada y la juventud. En el arco, Arruabarrena mantiene a Agustín Montero, Leandro Brey y Javier García como opciones. La línea defensiva se compone de ocho jugadores: Dylan Gorosito, Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Nicolás Figal, Ayrton Costa, Marco Pellegrino, Lautaro Blanco y Malcom Braida. En el mediocampo, además del ya mencionado Paredes, viajan Santiago Ascacíbar, Rey Domenech, Milton Delgado, Williams Alarcón y Tomás Aranda. En cuanto a la zona delantera, la nómina incluye a Kevin Zenón, Alan Velasco, Milton Giménez, Sebastián Villa, Leonel Flores, Miguel Merentiel y Ángel Romero.
Las implicancias de un partido sin margen de error
El encuentro que Boca disputará en Rancagua pertenece a la segunda mano de una llave donde ya se disputó el primer acto. Los azulesino tienen un resultado previo que incide directamente en los cálculos tácticos y psicológicos, una realidad que pesa sobre cualquier análisis que se quiera hacer. La Copa Sudamericana representa para muchas instituciones argentinas una vidriera importante en la competencia continental, especialmente en contextos donde otros torneos domésticos no ofrecen las satisfacciones esperadas. Para Boca, el semestre todavía requiere de títulos o demostraciones de solidez que validen el proceso que atraviesa bajo el mando del técnico. Este viaje a Chile, con un plantel recuperado en buena medida pero también con limitaciones puntuales, expone exactamente a qué está llamado el equipo y cuáles son sus posibilidades reales de avanzar en una competición que demanda consistencia y capacidad de resolución en momentos críticos.
Las consecuencias deportivas y administrativas de este encuentro trascienden lo meramente táctico. Si Boca logra superar a O'Higgins, el equipo continuará en una competición que ofrece proyección internacional y posibles ingresos económicos. En sentido contrario, una eliminación anticiparía el fin de una de las esperanzas competitivas del semestre, obligando a reorientar los esfuerzos hacia otros objetivos. Asimismo, el manejo de los tiempos de recuperación de jugadores lesionados, la confianza depositada en futbolistas que regresan de períodos sin actividad competitiva y la capacidad del cuerpo técnico para adaptar esquemas frente a bajas inesperadas constituyen aspectos que trascienden este partido puntual y marcan la dirección que tomará la campaña institucional en los próximos meses. La forma en que Boca resuelva esta instancia dirá mucho sobre la solidez del proyecto actual.



