La Academia enfrenta una encrucijada deportiva que obliga a rearmarse sobre la marcha. Con la conclusión del ciclo dirigencial que encabezaba Juan Pablo Vojvoda, la institución buscó soluciones desde adentro y recurrió a Sebastián "Chirola" Romero, quien accede por segunda vez a la responsabilidad de conducir al equipo de primera división en carácter de interino. La transición se produce en un contexto de urgencia: el equipo atraviesa dificultades en la tabla de posiciones y necesita revertir tendencias negativas en las próximas semanas. Junto con el cambio de comando técnico, la dirigencia ejecutó un movimiento que busca inyectar juventud y talento fresco al plantel: la incorporación de Ezequiel Pérez, extremo de apenas 18 años que viene de demostrar capacidades destacables en las divisiones formativas.
Los antecedentes de Romero en este rol generan cierta confianza en sectores del club. Su anterior experiencia al frente del primer equipo fue breve pero exitosa: el 27 de mayo pasado, condujo a Racing a una victoria por 2-0 frente a Independiente Petrolero de Bolivia, en un encuentro correspondiente a la fase inicial de la Copa Sudamericana. En ese partido, los goles llegaron de la mano de Duván Vergara y Matko Miljevic. Aunque la campaña en la competición internacional no prosperó más allá de esa instancia, el rendimiento mostrado en aquel partido sugiere que el técnico posee herramientas para organizarse tácticamente bajo presión. Ahora, con el desafío de permanecer en el cargo hasta el cierre del año —cuando vence su contrato—, Romero deberá validar su metodología en un escenario considerablemente más exigente, enfrentando rivales de primera línea y objetivos más ambiciosos.
Un equipo que busca salvación en la tabla
La situación en la que Racing se encuentra al momento de esta transición es complicada. En el Grupo B de la fase regular del Clausura, la Academia ocupa el anteúltimo lugar, a una distancia de cinco puntos de River, que es quien actualmente cierra la zona de acceso a los playoffs. Por encima merodean cinco equipos más, lo que coloca al conjunto académico en una posición que obliga a reaccionar con urgencia si desea mantener viva la posibilidad de pelear por objetivos mayores. La perspectiva mejora poco cuando se observa la tabla anual: allí, Racing aparece en la posición 23, un lugar que refleja inconsistencia a lo largo del torneo y que genera un escenario crítico respecto a las aspiraciones internacionales. De no revertir esta tendencia, la institución podría quedarse sin participación en competiciones continentales durante 2027, algo que no ocurría desde hace doce años. Este dato histórico subraya la relevancia de las decisiones que se tomen en estas semanas.
El calendario que enfrenta Romero en su nuevo rol es desafiante y abarcará, como mínimo, seis encuentros de la fase regular. Entre ellos figuran dos clásicos de altísima intensidad: los derbi consecutivos contra Independiente y River, rivales directos que generan una presión adicional tanto dentro como fuera de las canchas. El primer examen llegará este domingo en Córdoba, cuando Racing visite a Estudiantes de Río Cuarto. Luego de los clásicos, la Academia se medirá contra Aldosivi y Barracas Central. Cada uno de estos partidos representa una oportunidad para acumular puntos y escalar en la tabla, pero también una potencial trampa si los resultados no acompañan. La presión mediática y de la parcialidad será considerable, particularmente en los encuentros contra rivales tradicionales.
Un juvenil de proyección asciende a la elite
La promoción de Pérez a la primera división constituye un movimiento que trasciende lo meramente táctico. El extremo de 18 años, quien posee un contrato vigente hasta fin de 2028 y una cláusula de rescisión fijada en 20 millones de euros, demuestra que la Academia considera su futuro dentro del proyecto. Su carrera previa en la élite es acotada: apenas participó en un encuentro de primera línea, el 3 de marzo del corriente año, cuando bajo la dirección de Gustavo Costas ingresó en el segundo tiempo del triunfo 3-1 sobre Atlético Tucumán, reemplazando a Duván Vergara en el minuto 39 del complemento. Tras esa experiencia, regresó a las divisiones menores, donde su evolución fue notoria.
En la Reserva, Pérez se consolidó como un futbolista importante dentro de su categoría, destacándose especialmente por su capacidad para desequilibrar en situaciones de uno contra uno, su habilidad en el manejo del balón y su contribución en la construcción del juego ofensivo. Fue figura clave en el equipo que conquistó el título del Selectivo en la temporada anterior, ganando el Torneo Proyección Apertura. Este desempeño en las categorías menores llamó la atención de Romero, quien considera que el extremo está en condiciones de aportar en el primer equipo. El técnico apuesta a que el talento desplegado en equipos juveniles pueda trasladarse a un contexto de mayor exigencia competitiva. La apuesta es arriesgada, aunque no sin precedentes en el fútbol argentino, donde jóvenes valores acceden a la primera división cuando demuestran un nivel destacado en sus respectivas categorías.
Una filosofía táctica basada en el protagonismo
El estilo de juego que Romero intenta imprimir tiene características bien definidas. Su esquema táctico pivota sobre una formación de 4-3-3, desde la cual desarrolla un fútbol caracterizado por el protagonismo, la posesión del balón y una orientación marcadamente ofensiva. La circulación del juego constituye un elemento central en su concepción táctica, buscando fluidez en el pase y la construcción de jugadas. Este enfoque fue validado en el Selectivo, donde el equipo de Romero logró los mencionados títulos, aunque en la actual campaña de Reserva los resultados han sido más irregulares. La pregunta que naturalmente surge es si esta filosofía, que funcionó en contextos menores, puede adaptarse a las exigencias y velocidad del fútbol de primera división, donde los márgenes de error son mínimos y los rivales cuentan con recursos técnicos superiores.
Romero contará con un equipo técnico conformado por Luciano Aued, Pablo Romero y Fernando Gatti en roles de asistencia, además de Hernán Fernández como preparador físico. Esta estructura de trabajo intenta preservar continuidad metodológica durante la transición. Mientras Romero dirija el primer equipo, Hugo Donato, quien oficia como coordinador del fútbol amateur, asumirá la conducción del Selectivo. Vale notar que este equipo de categorías menores atraviesa su propio momento de dificultad: recientemente perdió el clásico frente a Avellaneda y actualmente ocupa el 12° lugar en su zona, a cinco unidades de Vélez, que es quien cierra la zona de acceso a los cuartos de final.
La continuidad de Romero en el cargo más allá de diciembre dependerá de resultados. Aunque se espera que su vinculación se extienda solo hasta que venza su contrato, la dirigencia no descarta la posibilidad de extender su ciclo si el equipo logra revertir la tendencia negativa en lo que resta del semestre. Esto implica que cada punto en disputa, cada victoria y cada derrota tendrán implicancias directas en decisiones futuras. Las próximas semanas funcionarán como una especie de evaluación continua que determinará no solo el destino de la temporada, sino también el futuro administrativo de quien conduce el proyecto deportivo. Racing, entonces, navega hacia un período de incertidumbre que requiere resultados rápidos y sostenidos para recomponer confianzas internas y externas, mientras apuesta a que su juventud y reorganización táctica logren detener la caída en las posiciones.



