La pretemporada que River desarrolla actualmente en Alicante enfrenta una realidad incómoda: el cuerpo técnico tiene entre manos un plantel desguarnido, golpeado por bajas administrativas y lesiones que dejaron el elenco a mitades de camino. Esta situación ha obligado al entrenador Eduardo Coudet a tomar una decisión pragmática pero significativa: traer desde Buenos Aires a cuatro futbolistas de la Reserva para completar la segunda semana de preparación en territorio español y afrontar con números más respetables el amistoso del viernes próximo frente a Flamengo en Portugal. Lo que podría verse como un simple movimiento logístico es, en realidad, la cristalización de una estrategia más amplia: acelerar la incorporación de jóvenes talentos a la dinámica del equipo profesional en un momento donde los refuerzos esperados tardían en llegar y las urgencias competitivas ya tocan la puerta.
La aritmética despiadada de una pretemporada incompleta
Cuando el plantel embarcó hacia la Costa de Azahar española hace poco más de una semana, el grupo de trabajo llegó reducido. No se trata de una decisión menor o un acto de planificación convencional. Catorce futbolistas fueron descartados del viaje por diversos motivos, mientras que otros permanecieron en Buenos Aires recuperándose de dolencias físicas. Esto significó que Coudet iniciara la pretemporada con apenas diecinueve jugadores de campo y cuatro arqueros: Santiago Beltrán, Franco Armani, Ezequiel Centurión y Jeremías Martinet. Para dimensionar la magnitud de la situación, basta decir que el estratega trabajaba con apenas quince futbolistas disponibles para las prácticas tácticas y trabajos de movimientos colectivos. Esa cantidad de efectivos resulta insuficiente incluso para simular un partido en condiciones normales de entrenamiento.
El déficit numérico no es accidental ni responde a una política de austeridad, sino a la confluencia de varios factores que caracterizaron la estructura del mercado de transferencias en el fútbol sudamericano durante estos meses. La dirigencia de River atraviesa negociaciones complejas para la llegada de refuerzos, mientras que otros jugadores aguardan definiciones respecto de sus futuras destinaciones. En ese contexto de incertidumbre e incompletitud, Coudet no podía permitirse el lujo de entrenar con un plantel fantasmal durante las últimas jornadas españolas.
Los cuatro elegidos: perfiles y expectativas
Valentín Lucero encabeza la lista de juveniles que se integrarán al grupo en Alicante en las próximas horas. Nacido el 1 de abril de 2006, el futbolista de veinte años oriundo de General Pico, La Pampa, recorre un trayecto atípico dentro de la cantera. Sus inicios lo posicionaban como enganche, rol que posteriormente evolucionó hacia extremo por la banda izquierda, una transición que le demandó tiempo y adaptación. Hoy se desempeña fundamentalmente como lateral izquierdo, aunque conserva la versatilidad de poder actuar como mediocampista ofensivo por esa misma zona del terreno. Ha reunido diecisiete apariciones en Reserva, con un gol y tres asistencias en su haber. Coudet lo percibe como una pieza versátil para fortalecer el lateral izquierdo, una posición crítica en sus esquemas tácticos.
Ángel Yutiel Susano, a quien sus compañeros conocen por el apodo Terry o Sasu, representa un perfil defensivo con características modernas. Nacido el 31 de enero de 2007 en Isidro Casanova, provincia de Buenos Aires, el zaguero central diestro llegó a River hace casi una década, cuando apenas contaba ocho años de edad. Su trayectoria formativa lo llevó a transitar por varias categorías menores hasta consolidarse en la Reserva, donde el cuerpo técnico lo ha puesto a prueba tanto en su posición natural como en el centro del mediocampo, aprovechando su capacidad de lectura de juego y su destreza con los pies. En 2025 demostró estar en su momento de mayor rendimiento: fue goleador de la categoría Quinta con veinticuatro tantos en treinta y un encuentros, una cifra inusual para un defensor que devela su versatilidad ofensiva. Hasta el momento ostenta doce partidos y un gol en la categoría de Reserva.
Tobías Goytia es quizás la joya más reluciente entre los convocados, aunque también la más joven. Extremo derecho de apenas diecisiete años perteneciente a la categoría 2009, el futbolista nacido en Mataderos se destaca por sus cualidades de velocidad y gambeta que generan desequilibrio en las acciones ofensivas. Aún no ha debutado en la Reserva, lo que significa que este llamado a la pretemporada representa un salto importante en su carrera deportiva. Su versatilidad le permite ocupar distintas funciones en el mediocampo, característica que lo hace atractivo para un técnico como Coudet, conocido por su flexibilidad táctica. El vínculo que mantiene con River lo vincula al club hasta diciembre de 2028 con una cláusula de rescisión de cien millones de euros, cifra que refleja las expectativas institucionales depositadas en él. Además, Goytia ya ha sido convocado a la Selección Sub-17 para el último Mundial y participó en el Sudamericano disputado en Paraguay, donde anotó un doblete y brindó una asistencia en la victoria 4-1 frente a Perú.
Jonathan Spiff cierra la nómina de juveniles con un perfil diferente: se trata del más conocido de los cuatro y del que más recorrido acumula en la categoría profesional. Centrodelantero diestro de diecinueve años nacido el 23 de febrero de 2007, el delantero cuenta con origen mixto, resultado de la unión entre una madre argentina y un padre nigeriano, circunstancia que lo llevó a ser considerado por la selección Sub-20 del país africano. Con una estatura de 1,87 metros, combina un físico potente con una movilidad sorprendente y una capacidad de definición que lo han colocado en el radar del cuerpo técnico profesional. Ya debutó en Primera División frente a Bragantino por la Copa Sudamericana, experiencia que fue seguida de otros minutos en el triunfo 3-0 ante Blooming. En la Reserva, su registro muestra dieciocho partidos, seis goles y una asistencia. Ocupa el espacio que dejó vacante la promoción de Joaquín Freitas al equipo de Coudet y que quedó nuevamente abierto con la grave lesión de Agustín Ruberto, situación que explica por qué el entrenador requiere de su presencia inmediata.
La estrategia más allá del amistoso: preparación para la competencia oficial
La incorporación de estos cuatro futbolistas a la pretemporada en Alicante no responde únicamente a la necesidad operativa de completar un plantel diezmado durante los entrenamientos. Existe una lógica competitiva más profunda que articula esta decisión. El calendario de River se vuelve demandante apenas concluya la etapa preparatoria: el viernes 17 de julio está previsto el debut en competencia oficial, cuando el equipo enfrente a Aldosivi en los dieciséisavos de final de la Copa Argentina. Simultáneamente, Coudet afronta un escenario de incertidumbre respecto del elenco disponible, ya que varios de los refuerzos esperados aún no se encuentran definidos o incorporados.
El único refuerzo que ha llegado hasta el momento es Mauro Arambarri, futbolista uruguayo que se sumó al grupo. En tanto, Nicolás Otamenti se incorporará una vez concluya el Mundial, lo que significa que su llegada se producirá con cierto desfasaje respecto del inicio de la competencia local. La situación se complica cuando se consideran los casos de Rafael Borré y Lucas Beltrán, ambos aún envueltos en negociaciones que los dirigentes del CARP continúan gestionando, sin que exista claridad sobre sus tiempos de incorporación. En este contexto de incompletitud, Coudet requiere que estos cuatro jóvenes ganen ritmo físico y futbolístico durante los próximos días, de manera tal que estén disponibles como alternativas confiables para los primeros compromisos oficiales, ya sea en la Copa Argentina, el torneo Clausura o la Copa Sudamericana.
Esta decisión refleja un cambio de paradigma en la gestión de los planteles profesionales durante las últimas décadas: la promoción acelerada de talentos juveniles no es ya una opción exclusivamente relacionada con la falta de presupuesto o crisis institucional, sino una estrategia deliberada de equipos que buscan inyectar energía fresca, reducir costos operativos y, fundamentalmente, contar con futbolistas moldeables desde el punto de vista táctico y mental. Coudet, conocido por su capacidad de trabajo con estructuras flexibles y planteles en construcción, parece estar siguiendo esta línea de acción.
Las implicancias del presente y futuro próximo
La incorporación de estos cuatro juveniles a la pretemporada marca un punto de inflexión en la forma en que River aborda esta temporada. Por un lado, resuelve el problema inmediato de contar con números suficientes para completar los entrenamientos y disputar el amistoso ante Flamengo con una plantilla más nutrida. Por otro, establece un precedente significativo respecto de qué futbolistas podría considerar Coudet como opciones viables para la competencia oficial, alterando la jerarquía tradicional de los equipos. Lucero, Susano, Goytia y Spiff pasan de ser nombres relegados a las categorías menores a protagonistas de una pretemporada internacional, experiencia que marca un salto cualitativo en sus carreras.
El contexto más amplio, sin embargo, sugiere que las definiciones en materia de mercado de pases continuarán siendo determinantes para la conformación final del equipo. Si los refuerzos esperados llegan en los tiempos previstos, estos jóvenes podrían volver a su rol de suplentes o jugadores de rotación. Si las demoras continúan, es probable que algunos de ellos terminen siendo opciones habituales durante el torneo local. En cualquier caso, la apuesta por acelerar su incorporación al ambiente profesional representa una lectura pragmática del escenario actual y una apuesta calculada sobre las capacidades del proyecto deportivo de mediano y largo plazo.


