En las antesalas de un club de la magnitud de Boca Juniors, entre decisiones administrativas y evaluaciones de refuerzos, transcurrió una anécdota que sintetiza cómo las oportunidades profesionales pueden tomar caminos inesperados. Almoez Ali, delantero qatarí de 29 años, estuvo a punto de integrar los planteles xeneizes hace poco más de un año, pero la historia tomó otro derrotero. Hoy, mientras se desempeña en el máximo nivel de las competiciones mundialistas, ese futbolista protagoniza logros que escapan al alcance de las grandes figuras del deporte global. Su participación en el torneo que se disputará en 2026 marca un antes y un después en su trayectoria y, paradójicamente, consolida la decisión que no se concretó en tierras porteñas.
La génesis de este cruce entre ambos mundos futbolísticos se remonta a mediados de 2023, cuando las autoridades deportivas de la institución azul y oro evaluaban opciones de mercado. Mauricio Macri, quien entonces presidía el club pero buscaba revalidar su cargo, había mantenido conversaciones sobre posibles incorporaciones. En su rol de gestor, Macri recibió una sugerencia particular de un allegado qatarí que mantenía vínculos con la entidad: se trataba de proponer la llegada de un delantero local. La propuesta surgía como una forma de retribuir el auspicio que la aerolínea Qatar Airways proporcionaba a la indumentaria del equipo. Sin embargo, la respuesta de Juan Román Riquelme, quien competía en esas elecciones presidenciales, fue tajante: prefería apostar por futbolistas de trayectoria establecida antes que acceder a una recomendación que consideraba incoveniente para el proyecto deportivo.
Un recorrido que cruzó continentes y competiciones
Lo que los dirigentes bonaerenses desestimaron en aquel momento contrasta con la trayectoria que Almoez Ali edificó posteriormente. Originario de Sudán, obtuvo la nacionalidad qatarí en su búsqueda por acceder a mejores oportunidades profesionales. Su consolidación llegó a través de su paso por el Al-Duhail, donde recibió la dirección técnica de reconocidos especialistas. Entre ellos figuró Hernán Crespo, el antiguo delantero argentino, y Christophe Galtier, el estratega que dirigió a Lionel Messi durante su etapa en el París Saint-Germain. Bajo esas influencias, el atacante qatarí perfeccionó sus habilidades ofensivas y se posicionó como una pieza fundamental en su selección nacional.
Los números que acumula Almoez Ali en el ámbito de las competiciones continentales resultan notables dentro de la historia del fútbol contemporáneo. En la Copa Asiática, donde fue elegido Jugador Más Valioso del torneo y contribuyó decisivamente a la coronación de su país, convirtió nueve tantos. Su presencia goleadora también se manifestó en la Copa América y en la Copa Oro de Concacaf. Estos registros lo ubicaron en una categoría exclusiva: logró anotar en tres competiciones continentales distintas, una hazaña que no figura en los expedientes de Messi ni de Cristiano Ronaldo, quienes ostentan la mayoría de los récords mundiales en materia de goles internacionales. Este hito deportivo le permitió construir un legado diferenciado, aunque menos publicitado que el de sus pares europeos.
El retorno al escenario mundial y la nueva oportunidad
La participación de Qatar en el Mundial 2022 representó un punto de inflexión en la carrera de Almoez Ali. A pesar de las expectativas que rodeaban a la selección anfitriona, el equipo enfrentó dificultades considerables, acumulando derrotas en sus tres encuentros de fase de grupos. El delantero no logró anotar durante esa competencia, evidenciando que incluso los futbolistas de calidad atraviesan períodos de dificultades en la arena internacional. No obstante, lejos de menguar su relevancia, ese tropiezo sirvió como catalizador para su posterior desempeño. En las jornadas clasificatorias hacia el próximo certamen, Almoez Ali acumuló doce goles, consolidándose como figura central en la campaña que permitió a Qatar asegurar su segundo viaje a una Copa del Mundo en la historia de su federación.
El fin de semana pasado, durante el debut de Qatar en el torneo que se desarrolla en Estados Unidos, la selección dirigida por Julen Lopetegui logró un resultado que marcó un hito histórico: el empate 1-1 ante Suiza representó el primer punto que Qatar obtiene en una Copa del Mundo. Aunque Almoez Ali no fue incluido en el equipo titular, su presencia en el banco de suplentes y su posterior ingreso al campo de juego confirmaron que sigue siendo considerado un recurso estratégico. En los momentos finales del encuentro, compartió abrazos con Mahmoud Abunada, el guardián que sostuvo ese valioso empate. Las próximas confrontaciones ante Canadá y Bosnia y Herzegovina determinarán si el delantero accede a mayores espacios de participación o continúa en un rol secundario durante esta fase del torneo.
Reflexiones sobre los caminos no tomados
La intersección entre la decisión administrativo-política de Boca y la trayectoria posterior de Almoez Ali ofrece múltiples lecturas sobre cómo se configuran los destinos profesionales en el fútbol mundial. Desde una perspectiva institucional, las prioridades de Riquelme al asumir la presidencia se orientaron hacia jugadores con antecedentes reconocibles en ligas competitivas, decisión que respondía a una lógica comercial y deportiva específica. La negativa de traer al delantero qatarí no constituyó un error estratégico evidente en ese contexto, considerando que Boca requería refuerzos con experiencia acreditable. Sin embargo, el desenvolvimiento posterior de Almoez Ali en el tablero internacional genera interrogantes sobre cómo se evalúan las proyecciones futbolísticas y qué factores inciden en las selecciones ejecutivas. La acumulación de logros continentales, la participación en mundiales y la capacidad de marcar diferencias en torneos de alta exigencia demuestran que las valoraciones institucionales no siempre anticipan con precisión las evoluciones de los perfiles profesionales. Por otra parte, desde la perspectiva del futbolista mismo, la falta de concreción de su llegada a tierras argentinas no significó un retroceso sino una confirmación de que su camino estaba trazado en el ámbito asiático y en las competiciones de alcance planetario, donde hoy se desenvuelve con relevancia indiscutible.



