Mientras Tomás Aranda transita su rehabilitación lejos de los terrenos de juego, el fútbol europeo ya lo tiene en su agenda de compras. El volante de Boca Juniors no pisará una cancha hasta 2027 a causa de una lesión que lo marginó del resto de esta temporada, pero esa ausencia no ha frenado el interés internacional que rodea al futbolista. De hecho, la realidad es inversa: a medida que avanza su recuperación, aumentan los rumores sobre posibles destinos. Lo que comenzó como un seguimiento discreto se ha transformado en una carrera silenciosa entre potencias europeas que ven en el juvenil xeneize un activo de valor futuro.
La nómina de instituciones que han puesto sus ojos sobre Aranda se extiende como pocas veces se ve en el mercado contemporáneo. Chelsea, Arsenal, Liverpool, Inter de Milán, Como, Fiorentina, Bologna, Parma y Bayer Leverkusen conforman el elenco de nombres que, en distintos momentos del año, han sido vinculados con el mediocampista del club de la Ribera. La lista, lejos de cerrarse, continúa expandiéndose. El City Football Group, el conglomerado que maneja decenas de clubes alrededor del planeta, también aparece entre los actores que han estado monitoreando su evolución. Algunos de estos vínculos representan apenas vigilancia táctica; otros sugieren un interés más profundo. Solo en el caso del conjunto inglés más prominente se han registrado versiones sobre una posible operación concreta para los próximos años.
Chelsea lidera el interés con un plan de acción
El Chelsea Football Club se posiciona como el principal perseguidor en este momento. Reportes de septiembre indicaron que la institución de Londres analiza activamente la posibilidad de avanzar por la contratación de Aranda para 2027. Pero el club inglés no simplemente lo buscaría para su primer equipo. Según versiones circuladas desde Francia, existe un esquema más elaborado: incorporarlo a través de BlueCo, la empresa matriz que controla la estructura futbolística del Chelsea, para luego cederlo en préstamo al Racing de Estrasburgo, equipo francés que forma parte de la misma red corporativa. Esta maniobra operacional tendría un valor estimado cercano a los 13 millones de euros. Sin embargo, el entusiasmo del Chelsea no es reciente. Ya en abril, el club fue mencionado junto con el Arsenal como seguidor del juvenil. La persistencia de estos rumores a lo largo de meses sugiere que el seguimiento trasciende la mera casualidad mediática.
El Arsenal, por su parte, es quizás el conjunto que más veces ha aparecido vinculado al futbolista durante este ciclo. En mayo, julio, agosto y hasta esta semana han surgido publicaciones que lo conectan con los Gunners londinenses. Esta reiteración periódica de referencias no es menor: indica que el club mantiene un seguimiento sostenido, aunque tampoco ha materializado ninguna aproximación formal. Liverpool completa el triángulo inglés de candidatos. El conjunto merseyside entró en escena en junio cuando trascendió que el club estaba rastreando los movimientos del mediocampista de Boca. Desde entonces ha sido incluido repetidamente en listados de equipos que competirían por sus servicios. Un relevamiento de agosto amplió aún más el espectro: enumera a estos tres gigantes ingleses junto con otras instituciones de diferentes ligas como parte de una red global de clubes interesados.
Italia emerge como el epicentro del interés continental
Si hay un territorio donde el nombre de Aranda ha generado mayor revuelo entre los directivos es Italia. La Serie A aporta la mayor cantidad de clubes a esta lista de pretendientes. En mayo, se publicó que Como, Bologna y Fiorentina mantenían vigilancia sobre el futbolista argentino. Poco después, el agente Eugenio Ascari fue más explícito: comunicó que Como, Parma, Bologna y Fiorentina ya habían demostrado interés formal. En el caso particular del Como, los reportes sugieren que lo evaluaban no solo para su posición natural como volante, sino también como extremo izquierdo, incluso imaginándolo como alternativa a Nico Paz. El Inter, el equipo más ganador de Italia en los últimos años, también fue mencionado en esta carrera por el mediocampista. La prevalencia de clubes italianos en estos rumores no es accidental: la Serie A ha demostrado en las últimas temporadas una predilección particular por futbolistas jóvenes de Sudamérica que representan tanto calidad como margen de reventa futura.
El Bayer Leverkusen, campeón de Alemania hace poco más de un año, redondea esta galería de pretendientes. Desde mayo ha sido señalado como seguidor del futbolista y su nombre ha reaparecido en distintas ocasiones a lo largo de los meses. La presencia del conjunto alemán subraya que el interés no se circunscribe solo a las grandes ligas tradicionales, sino que alcanza también a instituciones que han ganado notoriedad reciente por sus resultados deportivos.
Es fundamental aclarar que no todos estos vínculos representan el mismo nivel de avance. Algunos corresponden a simple vigilancia, otros revelan un interés más tangible. Solo en el caso del Chelsea han trascendido versiones que sugieren una estrategia concreta de adquisición para 2027. El resto de las instituciones, por ahora, continúan en la etapa de monitoreo. Aranda permanece blindado por un contrato con Boca válido hasta diciembre de 2029, con una cláusula de salida fijada en aproximadamente 20 millones de dólares. Esta cláusula, aunque significativa, resulta accesible para la mayoría de los gigantes europeos que lo persiguen, especialmente considerando el potencial de valorización que podría experimentar en los próximos años.
Mientras el futbolista cumple su período de rehabilitación lejos de las canchas, el ecosistema futbolístico europeo trama sus cálculos. El tiempo que Aranda dedicará a recuperarse será también tiempo durante el cual los equipos internacionales afinarán sus planes. La paradoja del mercado contemporáneo se materializa aquí: la inactividad deportiva no frena el movimiento especulativo, sino que lo intensifica. Cuando finalmente regrese a jugar en 2027, el volante xeneize podría encontrarse en una encrucijada donde múltiples direcciones lo reclamen simultáneamente. Las implicancias de este escenario son variadas: para Boca, podría significar una oportunidad de rentabilizar uno de sus activos más preciosos; para el futbolista, representa la posibilidad de consolidarse en una de las ligas más competitivas del mundo; para los clubes europeos, refleja la apuesta continua por talentos sudamericanos jóvenes que combinen proyección con potencial de comercialización global. Lo cierto es que ninguno de estos actores permanecerá inactivo mientras Aranda trabaja en su regreso.



