Por primera vez en su historia, la Fórmula 2 competirá en suelo americano. Lo que podría leerse como una simple reorganización de agenda esconde, en realidad, un hito deportivo significativo: el campeonato de desarrollo más importante del automovilismo mundial abandona su zona de confort geográfica y desembarca en dos de los escenarios más emblemáticos del calendario de la Fórmula 1. La decisión no fue voluntaria sino impuesta por las circunstancias: la guerra en Medio Oriente forzó la suspensión de las fechas que estaban pactadas en Bahrein y Arabia Saudita, y la FIA debió moverse rápido para evitar que el campeonato quedara paralizado durante casi dos meses.

Un vacío que no podía quedar sin cubrir

El problema era concreto y urgente. El calendario original de la F2 2026 contemplaba 14 fechas, y perder dos de golpe no era una cuestión menor. Reducir la temporada a 12 rondas hubiera implicado, entre otras cosas, un parate de prácticamente dos meses hasta la siguiente cita confirmada, que era el Gran Premio de Mónaco, previsto para los días 6 y 7 de junio. Para una categoría que funciona como trampolín hacia la máxima categoría, con pilotos jóvenes en plena curva de desarrollo, semejante interrupción habría sido deportiva y comercialmente costosa. El calendario ya es de por sí extenso: comenzó el 7 de marzo en Australia y no terminará hasta principios de diciembre en Abu Dhabi. Mantener cierta continuidad competitiva es parte del valor que ofrece el campeonato a sus participantes y patrocinadores.

La solución que encontró la FIA fue incorporar la F2 como categoría de apoyo en las dos próximas fechas de la Fórmula 1 en el continente americano. Primero será Miami, del 1 al 3 de mayo, donde además competirá la F1 Academy. Luego, tras dos semanas de pausa, llegará el turno de Montreal, en el legendario Circuit Gilles-Villeneuve, del 22 al 24 de mayo. Ambas fechas se enmarcan dentro del calendario de la F1, que en estas rondas también estará en plena actividad.

El estreno americano que nadie había planeado

Lo que hace especialmente llamativo este reajuste es su carácter inédito. Hasta ahora, la Fórmula 2 había acompañado a la F1 exclusivamente en Medio Oriente, Australia y el circuito europeo. La razón principal de esa distribución geográfica es económica: concentrar los desplazamientos de los equipos reduce costos logísticos de manera considerable. Cruzar el Atlántico implica un gasto significativamente mayor en traslado de material, personal y equipamiento. Sin embargo, la urgencia del momento dejó poco margen para la negociación. El Autódromo Internacional de Miami y el Circuit Gilles-Villeneuve serán los primeros escenarios americanos en la historia de la categoría, un dato que, más allá de las circunstancias que lo motivaron, quedará registrado en los libros del automovilismo.

Vale recordar que el Circuit Gilles-Villeneuve lleva el nombre del legendario piloto canadiense fallecido en 1982 durante los entrenamientos clasificatorios del Gran Premio de Bélgica. El circuito, ubicado en la Île Notre-Dame de Montreal, fue inaugurado en 1978 y es conocido por sus largas rectas, sus chicanas lentas y el muro de los campeones, una trampa que a lo largo de los años atrapó a varios de los mejores pilotos del mundo. Recibir por primera vez a la F2 le agrega una página más a su historia.

El efecto dominó del conflicto en el deporte motor

Las cancelaciones en Medio Oriente no afectaron únicamente a la Fórmula 2. El impacto se extendió a otras competencias de alto nivel. El Campeonato Mundial de Resistencia también debió postergar su prueba de 1.812 kilómetros de Qatar, una de las citas más particulares del calendario de esa disciplina. En paralelo, MotoGP aplazó su Gran Premio de Qatar hasta noviembre, lo que generó un efecto en cadena que modificó las fechas de las dos últimas carreras de su temporada. La F1 Academy, por su parte, canceló la fecha de Yeda y hasta el momento no anunció ninguna cita de reemplazo.

En el caso de la Fórmula 1, la pérdida de Bahrein y Arabia Saudita deja su temporada en 22 carreras en lugar de las 24 previstas. Si bien es una reducción, la densidad y el atractivo comercial del campeonato hacen que eso no represente un problema de magnitud comparable al que enfrentaba la F2. Además, durante el mes de abril —que quedó libre de competencias— se programaron tres reuniones técnicas para abordar las dificultades surgidas del nuevo reglamento 2026, que generó controversias en los primeros tramos de la temporada.

La Fórmula 3, en una situación diferente

A diferencia de la F2, la Fórmula 3 no tendrá fechas de reemplazo en América. Esta categoría perdió su ronda de Arabia Saudita —no tenía fecha en Bahrein— y el plan anunciado se limita a realizar pruebas de test durante abril. Esto significa que habrá un intervalo de aproximadamente tres meses entre su primera fecha del año, disputada en Australia a comienzos de marzo, y la próxima, que será en Mónaco a comienzos de junio. La razón es clara: los costos de enviar la categoría al continente americano son directamente inviables dentro de su estructura presupuestaria. La diferencia de trato entre ambas categorías pone en evidencia una brecha económica que existía antes del conflicto y que las circunstancias simplemente volvieron más visible.

Terminadas las fechas de Miami y Montreal, tanto la F1 como la F2 tendrán por delante el doble europeo conformado por Mónaco los días 6 y 7 de junio y Barcelona los días 13 y 14 del mismo mes, retomando la dinámica habitual de acompañamiento que caracteriza a la categoría en el tramo central de la temporada.

Qué puede dejar este precedente

Más allá de la contingencia, lo que sucede con la F2 en 2026 abre interrogantes de largo plazo que el automovilismo tendrá que procesar. Si la experiencia en Miami y Montreal resulta exitosa en términos de audiencia, visibilidad y gestión logística, podría abrir la puerta a una discusión sobre si la distribución geográfica de las categorías de apoyo debería revisarse de manera permanente. Los mercados americanos tienen una relevancia comercial enorme para la F1, y la presencia de categorías formativas podría enriquecer el espectáculo de los fines de semana de carrera. Por otro lado, los equipos de F2 y sus estructuras financieras no están diseñados para absorber costos transatlánticos de forma regular, lo que representa un límite concreto a cualquier ambición expansionista. La situación también plantea la pregunta sobre qué tan preparado está el deporte motor para adaptarse cuando conflictos externos, climáticos u otros imprevistos afectan su calendario. La capacidad de respuesta demostrada esta vez fue ágil, pero las consecuencias deportivas, económicas y logísticas de estas decisiones de emergencia seguirán resonando a lo largo de la temporada.