Hay carreras que se definen antes de la última largada. La Abu Dhabi Desert Challenge 2024, válida por el Campeonato del Mundo de Rally-Raid, tiene todo el aspecto de ser una de ellas. Luego de la cuarta jornada disputada en el bucle desértico alrededor de Mezaira'a, el escenario está casi cerrado: Nasser Al Attiyah lidera con autoridad, aplastó a sus competidores en una especial de 231 kilómetros y llega a la jornada final con un margen tan holgado que, salvo catástrofe mecánica, el trofeo ya tiene dueño. Lo que importa más allá del resultado inmediato es la magnitud del dominio: no fue una victoria ajustada ni producto de la mala fortuna ajena, sino una demostración de velocidad sostenida de principio a fin en uno de los terrenos más exigentes del planeta. Lo que cambia, en todo caso, es el tablero de posiciones para la última especial y las peleas que quedan abiertas en las categorías menores.

Una especial que no tuvo historia: Al Attiyah de principio a fin

Desde que arrancó el crono en la cuarta etapa, el piloto qatarí no cedió ni un metro de ventaja. Su Prodrive Hunter funcionó como una máquina perfectamente calibrada para el terreno arenoso y los cambios de ritmo que impone el desierto emiratí. Al finalizar la jornada, le sacó más de ocho minutos a Yazeed Al Rajhi, el saudí que se metió como segundo en el día, y mandó al fondo de la tabla de etapa a Seth Quintero, que no pudo seguir el ritmo y perdió más de diez minutos y medio con respecto al ganador. Para entender la dimensión de ese margen en el rally-raid: ocho minutos en el desierto equivalen, en términos prácticos, a kilómetros de diferencia sobre la arena. No es una brecha que se cierra con un error puntual del líder; requiere un colapso.

El checoslovaco Martin Prokop completó el podio de la jornada, aunque con casi diez minutos de diferencia respecto a Al Attiyah. La presencia de Prokop en ese tercer lugar tiene su propia historia dentro de la carrera: en la jornada anterior, el piloto protagonizó un choque con el argentino Juan Cruz Yacopini, episodio que generó tensión en el pelotón y que lo obligó a recomponerse anímicamente para volver a pelear en los primeros puestos. Su recuperación en la cuarta especial habla de la resiliencia que exige este tipo de competencia, donde los golpes —literales y figurados— forman parte del paisaje.

La batalla Challenger: dos copilotos catalanes en la última trinchera

Si en la categoría principal la emoción está casi agotada, la pelea en los Challenger promete un final electrizante. El estadounidense Austin Jones y el lituano Rokas Baciuska llegan a la última etapa separados por poco más de seis minutos en la clasificación general, con el norteamericano por delante. Lo que hace particularmente llamativo este duelo es el detalle humano que lo rodea: ambos pilotos navegan con copilotos catalanes. Jones cuenta con la lectura y la experiencia de Oriol Mena, mientras que Baciuska confía su orientación en los laberínticos desiertos de Oriente Medio a Oriol Vidal. Dos pilotos de dos continentes distintos, dos navegantes de la misma región española, disputando un título en los Emiratos Árabes: el rally-raid tiene esa capacidad de crear escenas que el guion no podría mejorar.

En la cuarta jornada, Jones y Mena terminaron inmediatamente detrás del podio absoluto, sacándole algo más de dos minutos a la dupla Baciuska-Vidal. En la general de los Challenger, esa diferencia acumulada pone a Jones como favorito, pero seis minutos sobre arena pueden evaporarse con una navegación errada, una pinchadura en el momento equivocado o un desvío mal calculado. Los 206 kilómetros cronometrados que quedan, más los 218 de enlace hasta Abu Dhabi, son más que suficientes para que la historia dé un giro. Entre los vehículos ligeros, el brasileño Marcos Baumgart y el sudafricano Saood Variawa también completaron sus jornadas con actuaciones destacadas, mientras que la española Cristina Gutiérrez cerró en el podio de su categoría pese a haber arrancado la semana con contratiempos que le quitaron opciones reales de pelear por la victoria general.

En motos, la puerta se abre para Aaron Mare

La categoría de las dos ruedas viene atravesando su propio drama. El favorito inicial, el australiano Ross Branch, sufrió problemas mecánicos severos en los primeros tramos de la carrera que prácticamente lo sacaron de la pelea por el título. Esa desgracia abrió el camino para que el sudafricano Aaron Mare se posicionara como el piloto con más opciones de llevarse el triunfo en esta segunda fecha del calendario mundial. En la cuarta etapa, Mare confirmó su candidatura al ganar la especial con más de dos minutos de ventaja sobre el francés Jean-Loup Lepan y más de cinco sobre el polaco Konrad Dabrowski. En el acumulado general, el sudafricano le saca diez minutos a Dabrowski, que es quien más cerca aparece en la tabla. Un colchón considerable, aunque en el mundo del rally-raid —donde el desierto puede tragarse a cualquiera en cualquier momento— la prudencia siempre vale más que las certezas.

El contexto histórico de esta prueba no es menor. La Abu Dhabi Desert Challenge forma parte del calendario del Campeonato del Mundo de Rally-Raid desde hace años y es una de las competiciones más respetadas del calendario junto al Dakar. Los desiertos emiratíes, con sus dunas de textura variable y sus tramos de piedra que castigan la suspensión, han sido el escenario de definiciones épicas y también de abandonos dolorosos. En ediciones anteriores, líderes confortables llegaron a la última jornada y no cruzaron la meta. La arena no distingue reputaciones.

El tablero final y lo que viene

Con la clasificación general al cierre de la cuarta jornada, Al Attiyah llega a la última especial con más de nueve minutos de ventaja sobre Quintero y doce sobre Al Rajhi, que escaló hasta el tercer lugar gracias —entre otras cosas— al incendio que destruyó el Toyota de Lucas Moraes durante la tercera etapa, accidente que dejó al brasileño fuera de competencia y reconfiguró las posiciones de la general. Quintero, el joven estadounidense que ha sido una de las revelaciones del rally-raid en los últimos años, deberá encontrar en la última jornada una velocidad que no mostró durante la semana si quiere arrebatarle el trofeo a un Al Attiyah que luce invicto.

Las consecuencias de lo que ocurra en la jornada final son múltiples según cómo se mire. Para Al Attiyah, una victoria consolidaría aún más su estatus dentro del campeonato mundial y lo proyectaría como el gran candidato al título de la temporada. Para Quintero y Al Rajhi, el resultado final definirá si quedan como escoltas o si logran reducir una diferencia que hoy parece enorme. En la categoría Challenger, el desenlace entre Jones y Baciuska podría inclinar el favor del campeonato hacia uno de los dos contendientes con implicancias directas en las siguientes fechas del calendario. Y en motos, si Mare mantiene el ritmo, la victoria de Mare representaría un hito para el automovilismo sudafricano en una competencia de esta envergadura. Cada escenario posible tiene su propia lógica, y el desierto, como siempre, reserva la última palabra.