Hay momentos en el deporte en que un atleta se asoma al borde de la historia y la posibilidad se vuelve tan concreta que es difícil ignorarla. Eso es exactamente lo que ocurre esta semana en Madrid, donde Jannik Sinner, el número uno del tenis mundial, tiene la oportunidad de convertirse en el primer tenista en ganar cinco Masters 1000 consecutivos desde que ese formato fue establecido en 1990. No es un registro menor: ni Novak Djokovic, que llegó a encadenar cuatro títulos de ese nivel en tres ocasiones distintas, ni Rafael Nadal, que lo hizo una vez, lograron estirarlo a cinco. El italiano llega a la Caja Mágica con el impulso de haber conquistado el Masters de París en noviembre pasado y luego Indian Wells, Miami y Montecarlo en lo que va de esta temporada de polvo de ladrillo. Lo que cambia con esto es la percepción del tenis actual: ya no se habla solo de un tenista en racha, sino de un posible rediseño de los libros de historia del deporte.

Un italiano ante una marca de gigantes

Para entender la dimensión de lo que Sinner persigue, hay que mirar hacia atrás con perspectiva. Desde que la ATP reorganizó su estructura de torneos en 1990 y estableció la categoría de Masters Series —hoy Masters 1000—, solamente dos nombres habían llegado a encadenar cuatro títulos consecutivos en esa categoría: Djokovic y Nadal, dos de los más grandes de todos los tiempos. Djokovic lo consiguió en tres oportunidades distintas a lo largo de su carrera, lo que da una idea de su consistencia extraordinaria. Nadal, especialmente en tierra batida, construyó rachas que parecían imbatibles. Pero ninguno llegó al quinto escalón. Sinner, con apenas 23 años, está parado exactamente ahí. Y lo está logrando en una variedad de superficies: desde la pista rápida de Indian Wells y Miami hasta el polvo de ladrillo de Montecarlo y ahora Madrid. Esa versatilidad no es un detalle menor; es la señal más clara de que este tenista no depende de condiciones específicas para dominar.

El torneo de Madrid tiene características propias que lo distinguen del resto del circuito europeo en tierra. A 650 metros de altitud, la ciudad española ofrece condiciones que aceleran la pelota y reducen el efecto del bote en comparación con otras canchas de arcilla. Eso favorece a jugadores con buen saque y golpes planos, y podría beneficiar al propio Sinner, cuya tenis de fondo poderoso y directo se adapta mejor a superficies más rápidas. Curiosamente, el italiano nunca ha llegado lejos en este torneo, lo que según los analistas podría convertirse en un factor motivacional adicional: Madrid es justamente la asignatura pendiente en su historial reciente.

El debut: Bonzi, un rival con historia ante el número uno

Para iniciar su camino en la Caja Mágica, Sinner se medirá con el francés Benjamin Bonzi, de 29 años y actualmente ubicado en el puesto 104 del ranking mundial. A pesar de que su apellido suena italianizante, Bonzi es oriundo de Francia y tiene un historial que lo pinta como un golpeador de pelota con más talento del que sus resultados reflejan. El año pasado llamó la atención al derrotar a Daniil Medvedev en primera ronda tanto en Wimbledon como en el US Open, dos triunfos que dan una idea de su capacidad para sorprender a los grandes. En sus tres enfrentamientos previos contra Sinner, perdió todos, pero en dos de ellos llegó a disputar el set decisivo. Sin embargo, esos partidos ocurrieron antes de que el italiano alcanzara el primer puesto del mundo. La versión actual de Sinner es considerablemente más sólida, y las condiciones relativamente rápidas de Madrid no favorecen el tipo de resistencia prolongada que Bonzi necesitaría para inquietarlo.

La proyección para este partido apunta a una victoria del número uno, aunque Bonzi es el tipo de rival que puede generar momentos de incomodidad con su pegada flat y sus variaciones tácticas. En el mejor de los casos para el francés, podría robarle un set y generar cierta tensión. Pero la lógica del tenis actual, con Sinner en este nivel de confianza y consistencia, indica que el italiano debería resolver el partido sin mayores sobresaltos.

Gauff defiende puntos clave en el arranque de su temporada en arcilla

En el cuadro femenino, la atención está puesta en Coco Gauff, actual campeona de Roland Garros y tercera en el ranking mundial. La estadounidense llega a Madrid en una situación particular: necesita defender puntos importantes en este torneo, en Roma y luego en París, donde el año pasado llegó a la final, a la final y se coronó campeona, respectivamente. La presión de defender esos resultados en un lapso de siete semanas es considerable, y su arranque de temporada en arcilla no ha sido del todo convincente. En Stuttgart ganó un partido pero luego cayó ante Karolina Muchova, cortando una racha invicta que tenía contra la checa. En Miami, sin embargo, mostró un nivel cercano a su mejor versión al llegar a la final, lo que genera expectativas sobre lo que puede hacer cuando su saque y su intensidad competitiva funcionan al mismo tiempo.

Su debut en Madrid será ante la francesa Leolia Jeanjean, de 30 años y un máximo histórico en el ranking de 91. El único antecedente entre ambas fue en el US Open 2022, donde Gauff ganó con comodidad por 6-2, 6-3. Jeanjean llegó al cuadro principal tras superar la fase de clasificación, con victorias sobre jugadoras de nivel aceptable. Pero la distancia en jerarquía entre ambas es notable, y salvo que Gauff tenga problemas con el saque —una de sus debilidades recurrentes en determinados momentos— la diferencia en potencia y velocidad debería ser determinante. Todo apunta a un triunfo relativamente sencillo para la defensora del título parisino.

Jodar, el fenómeno local que encandila a Madrid

Pero si hay un nombre que en estos días genera una expectativa especial entre el público madrileño, ese es el de Jodar, el joven español de 19 años, nacido en la propia capital, que se ha convertido en la gran revelación del circuito en las últimas semanas. El tenista ganó un título y llegó a una semifinal en el mes de abril, acumulando nueve victorias en sus últimos diez partidos. Su juego es directo y contundente: ama golpear la pelota sin contemplaciones y su revés plano y rasante ha sorprendido a rivales con mucha más experiencia. Con 1,91 metros de estatura, tiene una ventaja física importante que combina con una mentalidad ofensiva que entusiasma. Por segunda vez en pocos días, un jugador de 19 años ocupa el horario estelar en la Caja Mágica. Nadie se queja.

Su rival será Alex De Minaur, el australiano sembrado quinto, que representa exactamente el polo opuesto en términos de estilo: un defensor incansable, veloz, con una capacidad de recuperación que lo ha convertido en uno de los jugadores más difíciles de romper del circuito. La dinámica entre ambos promete ser clásica: atacante versus defensor, potencia versus resistencia. De Minaur, sin embargo, no atraviesa su mejor momento: desde que ganó el torneo de Rotterdam en febrero, su registro es de apenas 4 victorias y 5 derrotas. Además, en Madrid tiene un historial discreto —6 victorias y 6 derrotas— y nunca llegó a cuartos de final. La cancha local y la energía del público jugarán a favor de Jodar, aunque la experiencia y la solidez mental del australiano podrían ser factores decisivos para capear el temporal inicial.

Los tres partidos proyectados para esta jornada en Madrid condensan, de distintas maneras, las tensiones más interesantes del tenis actual: la búsqueda de un récord histórico por parte de Sinner, la necesidad de Gauff de reencontrar su mejor versión antes de Roland Garros, y el debut de una promesa local que puede transformarse en protagonista del circuito en los próximos años. Lo que ocurra en la Caja Mágica podría redefinir jerarquías, alterar rankings y, en el caso del número uno, inscribir su nombre en un lugar que ni los más grandes de la historia reciente pudieron alcanzar. Las posibilidades son múltiples: si Sinner concreta el récord, el tenis habrá cambiado de era de manera indiscutible; si tropieza, la conversación sobre su dominio absoluto se abrirá nuevamente. Para Gauff, un traspié temprano podría complicar su posición en el ranking antes de París; una buena campaña, en cambio, relanzaría su candidatura al título en tierra. Y para Jodar, cada partido ganado en casa es un escalón más hacia una carrera que apenas empieza pero que ya genera comparaciones audaces en el ambiente del tenis europeo.