El tenis de élite tiene una parada obligatoria en la capital española y el escenario no podría ser más atractivo: Jannik Sinner y Aryna Sabalenka aterrizan en la Caja Mágica cargados de estadísticas aplastantes, pero Madrid tiene una historia propia que no siempre acompaña a los favoritos. Lo que cambia esta edición es la magnitud del vacío que dejan las ausencias de Carlos Alcaraz —lesionado en la muñeca— y Novak Djokovic —con problemas en el hombro—, dos jugadores que históricamente han complicado cualquier pronóstico en este torneo. Sin ellos, el camino de Sinner hacia el título parece despejado sobre el papel. Sin embargo, el propio italiano llegó a Madrid con una molestia en el hombro que lo obligó a interrumpir un entrenamiento esta semana. El tenis, como siempre, se niega a ser simple.

Sinner: el número uno ante su asignatura pendiente en Madrid

Jannik Sinner llega a la capital española en un momento de forma excepcional. Acumula una racha de 17 partidos ganados consecutivos y se adjudicó los últimos cuatro Masters 1000, una marca que no tiene precedentes recientes en el circuito masculino. Además, en Monte Carlo conquistó su primer título relevante sobre polvo de ladrillo, disipando dudas que algunos todavía mantenían sobre su capacidad en superficies lentas. Cada partido que gane en Madrid también amplía su ventaja sobre Alcaraz en el ranking mundial, lo que añade un componente estratégico al torneo más allá de lo deportivo.

Sin embargo, la relación entre Sinner y Madrid nunca fue sencilla. El italiano apenas llegó a los cuartos de final en una ocasión en toda su carrera en este torneo, y la temporada pasada directamente no participó por la sanción vinculada a un caso de dopaje. Hay algo en la Caja Mágica que históricamente no le resultó propicio, a pesar de que la arcilla madrileña —más rápida por la altitud de la ciudad, que ronda los 650 metros sobre el nivel del mar— se asemeja bastante a las superficies duras donde el número uno del mundo se desenvuelve con mayor comodidad. Con el cuadro masculino más abierto de los últimos años, la presión y la oportunidad conviven en partes iguales para el italiano.

En ausencia de Alcaraz y Djokovic, los cabezas de serie 2, 3 y 4 del cuadro masculino quedaron en manos de Alexander Zverev, Felix Auger-Aliassime y Ben Shelton. Los números hablan por sí solos: Sinner lleva 22 victorias consecutivas frente a ese trío combinado, y la última derrota ante cualquiera de ellos data de 2023. Si avanza sin contratiempos físicos, su posible camino hasta semifinales incluiría enfrentarse a Gabriel Diallo, Tommy Paul y Alex De Minaur, rivales ante quienes acumula un registro de 18 victorias y apenas 1 derrota. El único interrogante real sigue siendo su hombro.

Sabalenka busca su cuarto título en Madrid y sueña con Roland Garros

En el circuito femenino, Aryna Sabalenka se presenta como la figura más dominante de la temporada. La bielorrusa completó hace pocas semanas el llamado "Sunshine Double", al ganar consecutivamente en Indian Wells —superando a Elena Rybakina en la final— y en Miami —donde derrotó a Coco Gauff para quedarse con el título—. Llega a Madrid con tres coronas previas en este torneo: una de ellas en 2023 ante Iga Swiatek y otra el año pasado ante la propia Gauff. Nadie ganó más veces este evento en la era reciente del tenis femenino. Por primera vez en su carrera, Sabalenka arriba a la temporada de tierra batida como la principal candidata para ganar Roland Garros, un Grand Slam que hasta ahora le fue esquivo.

Su cuadro en Madrid presenta un nombre que genera especial atención: Naomi Osaka, quien podría cruzarse con ella en tercera ronda. Ambas midieron fuerzas en Indian Wells hace pocas semanas en un duelo competitivo que se resolvió en dos sets a favor de la bielorrusa. También aparecen en su camino jugadoras como Jasmine Paolini y Belinda Bencic, dos tenistas con capacidad para dar sorpresas en superficie lenta. El desafío de Sabalenka no es solamente ganar, sino confirmar que su dominio actual resiste el desgaste acumulado de una temporada intensa.

Rybakina, la rebelde de la arcilla que ya no se puede ignorar

Si hay una jugadora que llegó a Madrid con un impulso inesperado, esa es Elena Rybakina. La kazaja, reconocida principalmente por su juego explosivo en superficies rápidas —campeona en Wimbledon y en el Abierto de Australia—, acaba de conquistar el torneo de Stuttgart sobre arcilla, y lo hizo de una manera contundente: eliminó a Mirra Andreeva y Karolina Muchova, dos de las grandes candidatas a Roland Garros, sin ceder terreno en ningún momento. Ese título fue el quinto de su carrera sobre polvo de ladrillo y la catapultó al primer lugar de la Race to Riyadh 2026, el ranking de rendimiento anual de la WTA.

Curiosamente, Madrid tampoco ha sido el escenario más amable para Rybakina: registra un balance de 8 victorias y 5 derrotas en el torneo y solo una vez llegó a las semifinales en cinco participaciones. Para romper esa tendencia deberá atravesar un cuarto del cuadro densamente poblado, que incluye a Zheng Qinwen, Madison Keys, Jelena Ostapenko, Maria Sakkari y Elise Mertens. No hay camino fácil para nadie en Madrid, y Rybakina lo sabe. Por su parte, Iga Swiatek —que estrenó nuevo entrenador, el español Francisco Roig— y Coco Gauff, finalista reciente en Miami, tampoco pueden descartarse del mapa. Swiatek está ubicada en la mitad del cuadro que comparte con Sabalenka, mientras que Gauff quedó del lado de Rybakina.

La generación que llama a la puerta: jóvenes talentos con hambre de protagonismo

La ausencia de los grandes referentes del tenis masculino abre una ventana inédita para algunos de los jugadores más prometedores del momento. Tres nombres concentran especial atención. Rafael Jodar, de apenas 19 años, acaba de alcanzar las semifinales del torneo de Barcelona. Martin Landaluce, de 20 años, llegó a los cuartos en Miami. Alexander Blockx, de 21 años, hizo la ronda de dieciséis en Monte Carlo. Lo que hace todavía más especial la participación de Jodar y Landaluce es que ambos crecieron y se formaron tenísticamente en Madrid, lo que convierte su presencia en la Caja Mágica en algo más que un partido de tenis. Jodar abrirá su participación frente a Jesper de Jong, Landaluce deberá superar a Adam Walton para luego enfrentar a Karen Khachanov, y Blockx medirá fuerzas con Botic Van de Zandschulp en su debut.

A este grupo se suma Arthur Fils, el francés de 21 años que regresó con fuerza inusitada después de una lesión de espalda que amenazó con frenar su despegue. La semana pasada ganó el título de nivel 500 en Barcelona, lo que lo ubica entre los jugadores de mayor confianza del momento en el circuito. Fils quedó ubicado en la mitad del cuadro de Sinner, en un sector que también incluye a Shelton y Lorenzo Musetti. Si mantiene el nivel físico que mostró en Barcelona, podría llegar lejos. Un eventual cruce con Sinner en semifinales no sería descabellado. Vale recordar que Fils tiene historial con las superficies lentas: su tenis, construido sobre una volea agresiva y una derecha potente, se adapta bien al juego de desgaste que exige la arcilla madrileña.

Duelos que pueden definir el torneo antes de las finales

Más allá de los grandes favoritos, hay una serie de enfrentamientos en las primeras rondas que podrían moldear el torneo. En el cuadro femenino, el cruce entre Osaka y Camila Osorio en segunda ronda resulta llamativo: ambas tenistas se dividieron sus dos cruces previos en Indian Wells durante los últimos dos años. La llave de tercera ronda entre Jessica Pegula y Marta Kostyuk es otro partido para seguir de cerca; Pegula viene de ganar en Charleston y Kostyuk acaba de consagrarse en Ruan, lo que convierte ese duelo en un choque de dos tenistas en plena forma. En el cuadro masculino, el partido entre Arthur Fils y Valentin Vacherot en tercera ronda enfrenta a dos representantes del tenis francés en un momento de crecimiento del país galo en el circuito. También genera expectativa el duelo entre Alexander Bublik y Stefanos Tsitsipas en segunda ronda, dado el historial de impredictibilidad de ambos jugadores sobre tierra batida.

Las proyecciones para las finales apuntan a que Sinner podría imponerse sobre Zverev en el cuadro masculino y que Rybakina supere a Sabalenka en el femenino. Pero el tenis tiene una cualidad que ninguna estadística puede capturar del todo: la capacidad de sorprender exactamente cuando el guión parece escrito. Lo que sí queda claro es que Madrid 2026 presenta un escenario de transición generacional que pocas veces se había visto tan definido en un mismo torneo, con figuras consolidadas enfrentando el desafío más joven y voraz de los últimos años.

Las consecuencias de lo que ocurra en la Caja Mágica van mucho más allá de un simple título. Para Sinner, ganar Madrid significaría consolidar una ventaja en el ranking que podría volverse casi insuperable antes de Roland Garros. Para Sabalenka, sumar su cuarto trofeo en España la convertiría en la gran favorita del Grand Slam parisino con un argumento difícil de rebatir. Para Rybakina, una victoria reforzaría la narrativa de que ya no tiene superficie débil en su juego, lo que la transformaría en amenaza plausible en cualquier torneo del calendario. Y para los jóvenes como Fils, Jodar o Landaluce, llegar lejos en Madrid podría ser el trampolín definitivo hacia una nueva etapa de sus carreras. Cada uno de estos escenarios tiene implicaciones distintas para el circuito: un dominio prolongado de los números uno puede consolidar la salud comercial del tenis, pero también puede generar la sensación de que el resto compite para el segundo puesto. El equilibrio entre hegemonía y competencia abierta es, en última instancia, lo que mantiene vivo el interés del público global en este deporte.