Un ciclo completo se cierra y otro comienza. Matías Kranevitter regresa al fútbol argentino después de recorrer varios continentes, y lo hace precisamente donde menos se esperaría: en Racing, un club que históricamente no ha sido parte de su trayectoria profesional. A los 33 años, el mediocampista que alguna vez fue bandera de River Plate decide apostar nuevamente por el torneo local, pero esta vez desde otra trinchera. Su arribo a la Academia marca un punto de quiebre tanto en su carrera como en las aspiraciones de un equipo que necesita recuperarse en la competencia internacional después de un tiempo fuera de los certámenes continentales.

La trayectoria de Kranevitter es de esas que reflejan la exigencia del fútbol de élite. Comenzó como promesa riverplatense hace más de una década, consiguiendo protagonismo en las divisiones menores de la institución millonaria. Su evolución fue rápida y su consolidación en el plantel principal no tardó en llegarle. Pero la verdadera prueba de fuego llegó cuando decidió cruzar el Atlántico. Atlético Madrid, Sevilla y Zenit de Rusia fueron sus destinos europeos, lugares donde se medió contra el fútbol de mayor nivel competitivo. Incluso tuvo la oportunidad de representar a la Selección Argentina en la Copa América de 2016, aunque sin ser protagonista en ese torneo. Después llegaron experiencias en México con Monterrey y más recientemente en Turquía con Fatih Karagümrük, donde disputó todos los partidos en una temporada en la que el club descendió de categoría. Ese último ciclo, paradójicamente, fue uno de los más exitosos desde el punto de vista de la continuidad física.

El retorno con objetivos claros

Lo que Kranevitter busca ahora en Racing no es simplemente un lugar donde jugar, sino un espacio donde canalizar su experiencia acumulada. En sus propias palabras, está "muy bien desde lo físico", condición que no siempre pudo mantener durante su segundo paso por River, donde las lesiones lo limitaron considerablemente. El año que pasó en tierras turcas le permitió recuperar la confianza corporal y demostrar que aún tiene cuerda para dar. Racing, en tanto, lo ve como el tipo de refuerzo que puede aportar estabilidad y conocimiento a un grupo que necesita reconstruir su presencia en el fútbol continental. La Academia no participa en ninguna copa internacional desde hace un tiempo, una ausencia que pesa en la historia reciente del club y que sus dirigentes buscan revertir para la próxima temporada.

El futbolista reconoce que la atracción hacia Racing va más allá de lo meramente contractual. Admite que la pasión de la hinchada de la Academia es un factor determinante, y que ya posee amigos dentro de ese círculo fanático. También destacó los logros recientes que Racing ha conseguido tanto en competiciones locales como en su participación internacional previa. Sin embargo, es consciente de que el camino hacia la recuperación será gradual. En declaraciones recientes, enfatizó la necesidad de trabajar "con humildad y sacrificio", principios que considera fundamentales para que el equipo logre escalar posiciones y volver a competir en torneos continentales en 2027. Su primer compromiso inmediato será la Copa Argentina, el clásico torneo federal donde Racing debe enfrentar a Defensa y Justicia en los dieciséisavos de final.

La adaptación a una nueva estructura

El volante central tiene una particular capacidad de adaptación táctica que lo ha acompañado durante su carrera. Puede desempeñarse en sistemas de cinco defensores o como doble cinco, lo que le da versatilidad al entrenador Gustavo Vojvoda para ajustar las formaciones según las circunstancias. Kranevitter reconoce que su nuevo técnico es una persona cercana al grupo de jugadores, algo importante para la integración rápida en un plantel donde apenas lleva días de entrenamiento. Observó durante los amistosos que Vojvoda prueba distintas maneras de jugar, y entiende que la química y la comprensión mutua llegarán con el transcurso de los encuentros oficiales. Su experiencia le permite saber que en fútbol moderno, la flexibilidad táctica es tan importante como la calidad técnica.

Un dato curioso en la historia de Kranevitter es que su hermano menor, Gastón, también tuvo su paso por Racing años atrás, aunque en divisiones inferiores y sin llegar a debutar en Primera. Cuando Matías le comunicó su llegada a la Academia, la reacción de su hermano fue de alegría genuina. Este tipo de conexiones familiares, aunque parezcan anecdóticas, muchas veces operan como motivadores internos para los deportistas. Además, Kranevitter señaló que tiene familiares cercanos en el barrio donde se ubica la Academia, lo que añade una capa de pertenencia a su decisión. Todo esto contribuye a que su integración no sea solamente profesional, sino también personal y comunitaria.

Las implicancias para el equipo y la institución

La incorporación de Kranevitter abre una serie de interrogantes sobre las capacidades de Racing para competir en los dos torneos que restan de la temporada. El equipo debe disputar tanto la Copa Argentina como la liga local con aspiraciones reales de éxito. El mismo Kranevitter reconoce que los mata-matas por copa son complicados, ya que ambos contendientes inician una competencia nueva con variables inciertas. Sin embargo, considera que el equipo debe estar preparado para enfrentar esa presión. Otros refuerzos llegaron simultáneamente, como Ulises Ortegoza, otro volante central que se presenta con características de llegada al área rival y agresividad en la recuperación, y Alfonso Espino, lateral por la izquierda. Ortegoza destacó estar en uno de sus mejores momentos físicos tras realizar un reacondicionamiento riguroso, y ambos reconocen que la camiseta de Racing implica demandas muy grandes.

La visión que Kranevitter tiene del fútbol argentino, comparándolo con su reciente experiencia en España con Rayo Vallecano, es interesante. Observa que el torneo local tiene una dinámica más abierta, con más transiciones y ataque directo, mientras que el fútbol español es más táctico y técnico. Esta percepción sugiere que deberá hacer ajustes mentales y físicos para adaptarse a un ritmo diferente. No es lo mismo jugar en La Liga que en la Superliga argentina, donde la intensidad se distribuye de otra manera. A pesar de estas diferencias, su experiencia acumulada en múltiples ligas y contextos le da herramientas para procesar rápidamente los cambios.

Las próximas semanas serán cruciales para evaluar si la apuesta de Racing por Kranevitter y sus compañeros refuerza tiene los resultados esperados. El equipo necesita recuperarse en la tabla de posiciones local y demostrar que tiene capacidad competitiva en torneos de eliminación directa. Kranevitter llegó con la promesa de aportar no solo su calidad técnica, sino también su madurez y experiencia en momentos de presión. Sin embargo, el fútbol es impredecible, y la calidad individual no siempre se traduce en resultados colectivos. Para algunos, su llegada representa una oportunidad real de que Racing vuelva a ser protagonista en las competiciones continentales. Para otros, puede ser simplemente un refuerzo más en una institución que ya cuenta con un plantel competitivo. Lo cierto es que su presencia modifica variables tanto en lo deportivo como en lo institucional, y el tiempo dirá si esa modificación derivó en mejoras concretas o si fue un paso lateral más en la reconstrucción permanente que caracteriza al fútbol contemporáneo.