En el fútbol argentino, los movimientos en el mercado de transferencias suelen seguir lógicas predecibles: cuando un jugador demuestra consistencia y proyección, los clubes más grandes del continente empiezan a curiosear. Lo que ocurre ahora con Gabriel Rojas y la dirigencia de Racing es justamente eso, pero con matices que merecen atención. Mientras la Academia se debate entre dos grandes frentes de gestión —la sucesión técnica y la salida de una de sus figuras más relevantes— las negociaciones con Cruzeiro avanzan aceleradas. El club brasileño ya realizó dos intentos sin éxito, pero ambas partes parecen estar cada vez más cerca de encontrar un acuerdo que permita cerrar una operación que, de concretarse, modificaría el panorama defensivo de la institución de Avellaneda.

Números sobre la mesa: la puja por millones

Las cifras en juego revelan una distancia que, aunque significativa en términos relativos, no parece insalvable. Racing demanda 6.000.000 de dólares limpios —dinero que ingresaría al club sin descuentos ni impuestos— por el pase de su lateral izquierdo. La propuesta de Cruzeiro, en cambio, se ubicó hasta el momento en los 5.000.000 de dólares. Esa diferencia de un millón es, en el contexto de las transacciones futbolísticas, relativamente reducida, especialmente considerando que ambas organizaciones tienen capacidad financiera para negociar. Desde Avellaneda prevalece la convicción de que, con cierta flexibilidad en las posiciones, es probable que se logre un consenso cercano a los cinco millones, cifra que resultaría aceptable para ambos lados.

Lo interesante del caso es que esta negociación ocurre en un contexto donde Cruzeiro ya posee antecedentes directos con Racing. Apenas hace poco más de un año, en la final de la Copa Sudamericana de 2024, ambos equipos se enfrentaron justamente por la conquista del torneo. En esa ocasión, fue la Academia la que se impuso y levantó la copa, consolidando un momento de esplendor deportivo que el club aún mantiene en su memoria institucional. Que el mismo rival que perdió esa final sea ahora quien busque incorporar a una de las figuras de aquel equipo campeón añade un matiz interesante a la trama comercial del fútbol sudamericano.

El protagonista: trayectoria y números que hablan

Gabriel Rojas no es un lateral cualquiera. Desde que llegó a Racing en 2023, procedente del Querétaro mexicano —operación por la que el club desembolsó 2.500.000 dólares—, demostró una capacidad ofensiva poco común en su posición. A lo largo de sus 141 encuentros disputados bajo la camiseta de la Academia, acumuló 23 asistencias y 5 goles, números que revelan un defensor con responsabilidades ofensivas claramente desarrolladas. No se trata de un futbolista que simplemente cumpla funciones defensivas; Rojas es generador de juego, asociado con las acciones de creación de sus compañeros.

Su rendimiento sostenido lo proyectó hacia la Selección Nacional, donde en 2026 tuvo la oportunidad de debutar en un amistoso ante Mauritania. Aunque quedó al margen de la prelista definitiva para el Mundial, su convocatoria demostró que su desempeño en Racing había trascendido las fronteras de la Liga Profesional argentina. A esto se suma su participación en dos logros colectivos de envergadura: campeón de la Copa Sudamericana 2024 y ganador de la Recopa 2025, torneos que posicionan al lateral como protagonista de un ciclo deportivo exitoso en el club.

Contexto institucional y cambios recientes

La gestión de Racing en los últimos meses experimentó transformaciones significativas. Bajo la dirección de Fernando Gago, Rojas fue incorporado al club y rápidamente se convirtió en pieza central del esquema táctico. Sin embargo, con la llegada de la nueva dirigencia en 2025, la institución realizó movimientos que consolidaron al lateral: se extendió su contrato hasta finales de 2028 y se mejoraron sustancialmente sus condiciones salariales. Estos gestos evidencian que, hasta hace poco tiempo, la Academia consideraba a Rojas como un activo estratégico para el mediano plazo. El cambio de criterio, si llega a concretarse la venta, reflejaría una priorización de ingresos económicos sobre continuidad deportiva, decisión que seguramente responde a necesidades financieras del club o a la evaluación de que es el momento óptimo para vender.

Simultáneamente, Racing está procesando otros movimientos en el mercado. Franco Pardo, delantero de la institución, está próximo a cerrar su partida al Santos Laguna de México, operación que rondaría los 2.000.000 de dólares por la transferencia completa. Las conversaciones aún requieren definiciones respecto al esquema de pagos, pero la dirección de esa negociación parece clara. Mientras esto sucede, la Academia también debe resolver la cuestión técnica: la sucesión de quien era el director deportivo o técnico —información que requiere claridad en los reportes, aunque los cambios en la estructura de poder del club son evidentes—.

El plan B: Benedetti como posible reemplazo

Si la salida de Rojas se concreta, Racing no podrá permitirse un vacío en el lateral izquierdo. El club ya realiza sondeos con Gastón Benedetti, quien actualmente se desempeña en Estudiantes. Benedetti es un futbolista que reúne características similares a las de Rojas: es lateral por izquierda con capacidades ofensivas desarrolladas, y está en el mercado como posible incorporación para quien lo requiera. Los dirigentes avellanedenses han iniciado conversaciones preliminares, señal de que preparan el terreno para una eventual salida de su actual lateral.

Este movimiento de compra-venta encadenada es típico del fútbol sudamericano contemporáneo, donde los clubes medianos utilizan la venta de sus mejores jugadores como motor para financiar nuevas contrataciones. La diferencia entre lo que se obtendría por Rojas y lo que costaría Benedetti podría constituir un beneficio económico neto para Racing, dinamizando su flujo de caja.

Perspectivas futuras: qué depara el cierre de esta operación

Los próximos días serán determinantes. Las conversaciones entre Racing y Cruzeiro están en su punto más candente, y desde la institución avellanedense existe convicción de que se llegará a un acuerdo. La brecha económica es manejable, ambos clubs tienen motivaciones para cerrar, y el protagonista del movimiento —Rojas— aparentemente ya ha asimilado que su ciclo en Argentina está llegando a su término. Para el club brasileño, la incorporación de un lateral con experiencia sudamericana y respaldo internacional representa una inversión en un defensor consolidado. Para Racing, la venta permitiría reforzar otras áreas y capitalizar el valor de un jugador que alcanzó su precio máximo tras dos años de desempeño consistente.

Las implicancias de esta operación trascienden lo meramente deportivo. Si se concreta, Racing ingresaría entre 5 y 6 millones de dólares que podría redistribuir tanto en la llegada de nuevos futbolistas como en la estabilización financiera de la institución. Simultáneamente, la salida de una figura que ganó títulos y se proyectó internacionalmente representa un costo deportivo que deberá compensarse con continuidad táctica y nuevas incorporaciones de jerarquía. El mercado de pases argentino, en estos contextos, rara vez permanece estático: cuando se activa la salida de un jugador relevante, suelen generarse movimientos en cascada que involucran a varios clubes. Los próximos comunicados de Racing y Cruzeiro dirán si esta operación, gestada en las sombras de las negociaciones comerciales, finalmente se convierte en realidad.